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La falta de materias primas obliga a la industria a rechazar pedidos

La escasez de polímeros y el elevado precio amenazan a las empresas del sector del plástico en la provincia - En el negocio del metal ya hay firmas que plantean reducir el ritmo de producción para evitar pérdidas por la subida de la luz

Una fábrica de envases de plástico.

Una fábrica de envases de plástico. Juani Ruz

La encrucijada en la que se encuentra la industria provincial resulta muy difícil de resolver. Por un lado, la mejora de la situación económica ha provocado un aumento de la demanda de muchos productos, lo que supone una buena noticia para los empresarios, tras la caída de facturación que sufrieron durante la pandemia. Sin embargo, al mismo tiempo, la escasez de materias primas y su elevado precio está poniendo en aprietos a muchas fábricas, que se ven incapaces de atender debidamente todos los pedidos que reciben y aún menos al precio al que exigen los clientes. En otros casos, es la subida de la electricidad lo que está llevando a muchas compañías, sobre todo a aquellas más electrointensivas, a plantearse bajar el ritmo de producción en los próximos meses para evitar incurrir en pérdidas.

En el primer caso se encuentran muchas compañías del sector del plástico del entorno de Ibi, donde el precio de los polímeros que suponen la base del negocio llegó a duplicarse durante la primera mitad del año y aún se mantiene un 60% por encima de lo habitual. Sin embargo, junto con este encarecimiento, que ya ha obligado a actualizar tarifas entre las protestas de los clientes, «el verdadero problema es conseguir la materia prima, lo que está llevando a muchas empresas a rechazar nuevos pedidos o rebajar los volúmenes de los contratos que tenían», advierte el director de la patronal comarcal Ibiae, Héctor Torrente.

Una situación que conoce bien el director ejecutivo de Pohuer Creative Injection, Antonio Ruiz, que se dedica a la fabricación de envases, piezas para automoción y otros productos de plástico. «Llegó un momento en que era una auténtica subasta. Te llamaban y te decían que tenían medio camión y tenías que decir sí o no en el momento, al precio que fuera, o tenían a 25 detrás haciendo cola», recuerda el ejecutivo sobre lo que se ha llegado a vivir estos meses en el sector. Ahora la situación se ha calmado algo, pero los suministros siguen llegando «con cuentagotas» y obligan a la firma a realizar auténticos malabarismos. «Intentamos repartir lo que tenemos para atender a todos los clientes pero es muy complicado», señala Ruiz. La empresa trabajaba normalmente con un stock de materia prima de dos meses y ahora se ha tenido que acostumbrar a ir al día. «Con los polímeros para envases es algo más fácil, pero en los materiales algo más técnicos la escasez es total», insiste el empresario.

Esta falta de suministros también mantiene en alerta al sector del calzado, que teme que la falta de determinados componentes pueda frenar su reactivación, ahora que el consumo de moda empieza a despertar, según reconoce también la presidenta de Avecal, Marián Cano.

En el caso del metal, a la escasez de materiales se suma también la subida de la electricidad, que se ha comido los márgenes con los que trabajaban muchas compañías, especialmente aquellas más electrointesivas, como las de fundición, laminado o transformación de productos metálicos. «De momento, nadie quiere parar, pero muchos empresarios se están planteando bajar el ritmo de producción porque no salen las cuentas y temen entrar en pérdidas», explica el secretario general de la patronal Fempa, Luis Rodríguez. Así ya hay quien planea recortar turnos o concentrar el trabajo en determinadas horas para evitar los números rojos.

En el caso del mármol, el sector ya está acostumbrado a adaptar sus turnos a las horas con la luz más barata, según explica el presidente de Mármol de Alicante, David Beltrá, que señala que esta es también la opción que ahora plantean muchas de ellas. «En nuestro caso el coste de la energía pesa mucho porque utilizamos maquinaria muy grande y de mucha potencia para mover los bloques y todo el material», recuerda Beltrá. «El problema es que no hay otra que repercutir el precio a los clientes, y eso nos hace menos competitivos frente a otros países», señala, por su parte, el director de Planificación de Intermarmor, Gerardo Alcaraz. La preocupación cundió en el sector cuando las compañías eléctricas empezaron a comunicar que no podían mantener los contratos de precio fijo que la mayoría de fábricas tenían, lo que llevó a celebrar una reunión con Iberdrola el pasado viernes. Un encuentro que se repetirá este viernes a nivel autonómico entre representante de la CEV y de esta misma compañía energética.

Ribera alivia el recorte para el suministro a las fábricas

Los grupos de la izquierda parlamentaria garantizaron ayer en el Congreso la convalidación del decreto ley de recorte de beneficios extraordinarios de las eléctricas por el sobrecoste del gas no asumido, y su tramitación sin cambios, al rechazar que pase a discutirse en la Cámara como proyecto de ley.

Además, ante las críticas suscitadas, la vicepresidenta para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, recalcó el carácter temporal de la mayoría de medidas -el recorte a la sobrerretribución es hasta el 31 de marzo-, y aseguró que trabaja para no aplicar el mismo al suministro de energía de las industrias a «precios razonables». Concretamente, afirmó que el objetivo es no aplicar este recorte a «quienes garanticen ‘exnovo’ precios estables que no internalicen la evolución del precio del gas», con el fin de «impulsar la cobertura de precios razonables para la industria».

Antes, anunció su intención de «completar» este plan de choque con «medidas adicionales que garanticen la cobertura con contratos bilaterales y precios razonables a la escalada para los consumidores industriales» y también «reforzar la posición» de aquellos consumidores vulnerables.

Un sobrecoste de 1.500 millones anuales en España

El Gobierno se asegura los votos para convalidar el decreto que reduce las beneficios de las eléctricas

Las compañías electrointensivas (en las que el precio de la luz supone hasta el 60% de sus costes) calculan que este año pagarán por la electricidad 1.500 millones de euros más que sus competidoras europeas, y aseguran que el encarecimiento de la energía está «poniendo en jaque su supervivencia». Así lo calcula la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), que asegura que la diferencia con sus competidores alemanes y franceses alcanzaba los 38 y 74 euros por megavatio.

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