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La salida de la crisis

El empleo se desengancha del crecimiento por la temporalidad

Todas las revisiones del PIB son a la baja, mientras el mercado laboral sigue disparado

Un camarero recoge una mesa de una terraza de un restaurante del barrio de la Barceloneta.

Tras un desplome del 10,8%, el mayor entre los principales países del mundo, la economía española tenía que rebotar de forma espectacular este año. Pero crecerá, aunque menos de lo que se esperaba. De hecho, con la excepción del Gobierno, que mantiene por ahora su estimación de un aumento del producto interior bruto (PIB) del 6,5% este año y del 7% el que viene, bajo la que se ha elaborado el Presupuesto para 2022, nadie espera que se recuperen los niveles anteriores del covid hasta 2023 y todos los pronósticos apuntan a un crecimiento por debajo del 5%.

Y todo ello mientras el mercado laboral registra un récord tras otro, con un paro que ha caído hasta los niveles de 2008 y un empleo que ha experimentado el mejor noviembre de los últimos 20 años ¿Por qué este desacople? Los expertos lo atribuyen en buena parte a la temporalidad, uno de los elementos centrales en la negociación de la reforma laboral entre los agentes sociales y el Gobierno, que genera más empleo en los momentos de bonanza, pero lo destruye con mayor celeridad en los de recesión o crisis.

El último organismo que ha recortado de forma sustancial las previsiones para este año y el que viene es la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que sitúa el aumento del producto interior bruto (PIB) este año en el 4,5%, 2,3 puntos menos de lo que estimó en septiembre; y en el 5,5% para el ejercicio próximo, 1,1 puntos menos. Y eso con un empleo disparado. "La economía española registra una evolución del empleo más cíclica que otras economías europeas. El empleo es más elástico. Por cada 1% de crecimiento se genera más empleo, pero más temporal y por cada descenso se pierde más rápido", explica Pedro Aznar, profesor de Economía de Esade. Esta escuela de negocios elabora cada año un estudio, denominado Diana Esade, en el que analiza el grado de acierto en las previsiones que, en un contexto como el actual, aún se hacen más difíciles.

Paro y concursos

Lo cierto es que pese al desplome de 2020, se está registrando un rebote, aunque menor de lo esperado, pero "relativamente rápido" y con menores daños que en la crisis de 2008. Mecanismos como los expedientes de regulación temporal de empleo (erte) han frenado una mayor escalada del paro y de los concursos de acreedores al no cargar hasta ahora las empresas con tantos costes laborales durante el gran confinamiento por la pandemia. Los afiliados a la Seguridad Social, situados en 19,7 millones en noviembre, han registrado un aumento del 3,84% en tasa interanual. El PIB, en el tercer trimestre, lo hizo el 2,7%.

Guillem López Casasnovas, catedrático de Economìa de la Universitat Pompeu Fabra, también asegura que el alza mayor del empleo que del producto interior bruto (PIB), revela que hay mucho empleo temporal, es decir, coyuntural. Y en cuanto a las previsiones, "realmente es muy complicado" hacerlas, con mucha incertidumbre y cambios muy rápidos relacionados con el covid, advierte. A pesar de que el turismo nacional se está recuperando, el extranjero se ve afectado por problemas como la nueva variante del virus ómicron, lo que afecta a una economía como la española, tan ligada al turismo. Además del covid existen una serie de variables, como la escalada de la inflación o la escasez de suministros que afectarán al crecimiento.

El remate en los recortes de previsiones vendrá después de la reunión del consejo de gobierno del Banco Central Europeo (BCE) del 16 de diciembre. Entonces, el Banco de España, cuyo gobernador, Pablo Hernández de Cos, ya anunció que rebajará sus previsiones situadas hasta ahora en el 6,3% para este año y el 5,9% para el que viene, anunciará sus nuevas estimaciones. Una primera pista de por dónde irán los cálculos lo recoge un estudio del instituto monetario según el cual los cuellos de botella en la cadena de suministro costarán en torno a un punto de crecimiento del producto interior bruto (PIB) en apenas un año, repartido entre el último trimestre de 2021 y los tres primeros trimestres de 2022.

Un total de 20 entidades y servicios de estudios recogidos en el panel de Funcas, han recortado también de forma drástica la previsión de crecimiento de España para este año, hasta el 4,8%, 1,4 puntos menos de lo estimado hace dos meses.

Pero uno de los recortes más sustanciales e importantes fue el de la Comisión Europea, que hace unas semanas situó el crecimiento para este año en el 4,6% y en el 5,5% el ejercicio próximo, más de dos puntos y 1,5 menos que lo previsto por el Gobierno.

A ello se une un cuarto trimestre, con el periodo de consumo del Black Friday y la Navidad convertido en esperanza para reforzar la recuperación, marcado por el aumento de la inflación y la continuación de las dificultades de suministro. Las autoridades siguen viendo en el alza de los precios un fenómeno transitorio, pero ya han surgido las protestas y reclamaciones para adecuar los salarios.

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