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José Juan Reus Nuevo presidente de la denominación de origen vinos de Alicante

«La hostelería alicantina debería ofrecer primero nuestros vinos que los de otros territorios»

José Juan Reus, máximo responsable de Bodegas Xaló y alcalde de Llíber, acaba de ser elegido presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida (DO) Vinos de Alicante. Uno de sus principales caballos de batalla va a estar en la hostelería.

José Juan Reus lleva desde el año 2008 al frente de Bodegas Xaló. | INFORMACIÓN

José Juan Reus toma el relevo de Antonio Miguel Navarro, quien ha estado al frente de los vinos alicantinos desde hace doce años, veinte si se contabilizan también las diferentes responsabilidades que ha tenido en la directiva. Con todo, el nuevo presidente no es para nada un principiante en el sector, toda vez que está al frente de la Cooperativa Virgen Pobre de Xaló desde 2008, al tiempo que ejerce como vocal de la Denominación de Origen desde solo un año después. Productor de las variedades moscatel y giró, es el primer representante de la Marina Alta que desempeña este cargo.

¿Cuáles son sus prioridades tras asumir la presidencia?

Lo principal, de entrada, es visitar las 45 bodegas pertenecientes a la Denominación de Origen. Reunirme con sus responsables y escuchar cuáles son sus inquietudes y necesidades, porque es muy importante escuchar para conocer de forma exhaustiva la realidad del sector. A partir de ahí, debemos seguir luchando para que se conozcan más nuestros vinos tanto a nivel general como en la propia provincia de Alicante, algo que para nosotros es vital.

¿Los vinos alicantinos continúan siendo unos desconocidos para los consumidores locales?

El 75% de nuestra producción de 155.160 hectolitros de vino va a parar al mercado nacional, y una parte muy importante de ella a la provincia de Alicante. Sin embargo, estamos convencidos de que todavía tenemos mucho margen de mejora, y ahí pensamos que la hostelería tiene que jugar un papel fundamental.

¿En qué sentido?

La hostelería alicantina debería ofrecer primero nuestros vinos que los de otros territorios, algo a lo que, desgraciadamente, son todavía un poco reacios. Aunque se ha avanzado en los últimos tiempos, lo cierto es que aún nos falta ese empuje, creer en lo que hacemos y es nuestro, y, además, promocionarlo.

¿Cuáles pueden ser los motivos de esa resistencia?

Insisto en lo de creer en nosotros mismos, y también, tal vez, en la necesidad de reforzar por nuestra parte la difusión de la cultura del vino entre los bares y restaurantes. Porque a estas alturas nadie puede dudar ya de la calidad de nuestros caldos y de su prestigio. Las bodegas están haciendo las cosas bien, contamos con variedades excelentes como la moscatell o la monastrell, y lo que tenemos que hacer es poner todos un poco más de nuestra parte para ir incorporando los vinos alicantinos a los hábitos de consumo y a las cartas de la hostelería. Esa es la batalla que nos queda por librar.

Sin embargo, con un 25% de exportación, parece evidente que también hay bastante margen de mejora en los mercados exteriores...

El objetivo principal, como digo, es mejorar el consumo interno, pero no nos olvidamos de los mercados internacionales, donde los vinos alicantinos cada vez cuentan con mayor presencia y reconocimiento. Aparte de acudir a las ferias nacionales, también queremos estar presentes en las principales citas exteriores, y ahora, por ejemplo, estamos preparando nuestra asistencia al certamen de Alemania.

¿El cambio de presidencia en EE UU ha sido positivo para el sector alicantino?

Cuanto menos trabas comerciales existan mejor, y, en este sentido, la supresión de los aranceles ha supuesto un alivio para nuestras exportaciones al país norteamericano, que, sin duda, es un mercado de gran potencial.

¿Están recuperándose los vinos de la provincia del azote del coronavirus?

El impacto fue muy fuerte, porque durante el primer año prácticamente solo pudimos vender en los supermercados y vía online, dado que el canal horeca quedó paralizado. Ahora, afortunadamente, ya nos movemos en cifras similares a las de antes de la pandemia. El problema es la fuerte subida de los costes de materias primas tan importantes como el vidrio, el cartón o las etiquetas, y eso, al final, tendremos que repercutirlo en los precios, porque, en caso contrario, las bodegas podrían pasarlo mal.

El sector ha expresado su preocupación por la proliferación de huertos solares...

Son una clara amenaza para nuestro sector. Los agricultores, la mayoría de edad avanzada, solo miran el dinero que les ofrecen los promotores y, como prácticamente no hay relevo generacional, al final, se decantan por alquilar sus terrenos.

¿Dónde puede estar la solución a esta amenaza?

La Administración tiene que mirar por el impacto ambiental, porque no es lo mismo un campo de viñedos que un mar de placas solares. Además, hay que lograr que la uva se pague mejor para combatir estos huertos, para lo que resulta imprescindible apostar por los vinos de calidad. Tenemos que reducir los graneles en favor de los caldos de mayor nivel y con mejor cotización.

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