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Energía

¿Qué significa desvincular el precio de la luz del gas?

Bruselas busca consenso para evitar que las centrales más caras contagien el precio al resto de tecnologías y disparen la factura de la luz

Bombilla, bombillas, luz, electricidad, energía. EP

Los 27 países de la Unión Europea debaten a contrarreloj para buscar una fórmula que desvincule el precio de la luz del gas. Con el actual sistema de fijación de precios (marginalista), el coste de la electricidad en el mercado mayorista lo fija la fuente de generación más cara, que en el caso de España suele ser el gas natural. Tras la guerra de Ucrania, esta materia prima ha disparado su cotización y con ella los precios de la electricidad. Pero, además, en el caso español se da otra particularidad, y es que la tarifa regulada de la luz (PVPC), a la que están acogidos 10 millones de usuarios, entre ellos los más vulnerables, está directamente vinculada a este mercado y cualquier fluctuación afecta diariamente a estos consumidores.

¿Cuáles son las formas de desvincular gas y electricidad?

Las tres opciones que se valoran en Europa, según la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, son poner un precio máximo al mercado eléctrico (el conocido 'pool' que marca cada día la cotización del precio de la electricidad). Es decir, poner un precio tope que no se pudiera superar, como había hasta el mes de junio, aunque entonces nunca se había llegado a rozar esta cifra. Otra opción sería poner un precio máximo a los ciclos combinados cuando vayan a hacer ofertas al mercado eléctrico. En este caso, las gasistas recibirían menos ingresos por su producción, a no ser que se les estableciera una compensación. Y otra sería sacar al gas (ciclos combinados) del mercado eléctrico y construir un nuevo sistema en el que cada tecnología se retribuye según sus costes y rentabilidad. Esta última opción parece la más complicada y, por tanto, la más difícil de adoptar en el corto plazo.

¿Intervendrá el Gobierno el mercado sin Bruselas?

El Ejecutivo dice que si no hay un acuerdo unánime en la Unión Europea tendría que "plantearse actuar al margen de Europa", aunque es complicado que lo haga solo, al menos en los términos anteriores, a no ser que se limitasen las exportaciones de electricidad. Porque si España tiene un precio más barato de electricidad que el resto de países, al ser un mercado interconectado, el resto comprarían electricidad a España. Además, se podría enfrentar a un procedimiento de infracción por parte de la Comisión Europea que pudiera derivar en sanción.

Lo que el Gobierno sí puede hacer es regular el precio minorista de los consumidores domésticos y de las pequeñas empresas, igual que ya ocurre con los consumidores vulnerables, que cuentan con un descuento en su factura (bono social eléctrico); pero entonces se mantendría el problema de la industria, la cual solo pagaría a partir de abril por el precio de la energía (a la rebaja de impuestos generalizada para todos los consumidores de luz se suma en su caso la bonificación vigente del 100% de los cargos y una reducción del 80% de los peajes, anunciada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hace unas semanas y que el Ejecutivo pretende aprobar tras conocer la decisión de Bruselas sobre el gas).

¿Será una medida temporal o estructural?

La decisión que tome Bruselas el 24 y 25 de marzo será temporal, otra cosa es el debate adicional en el seno de la Unión Europea sobre el sistema de fijación de precios en la actual coyuntura de más renovables. Este ha sido el caballo de batalla del Ejecutivo español desde hace meses. "Si queremos asegurar el éxito de esta transición, debemos repensar el diseño de los mercados de la energía", decía la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en una carta enviada el 29 de junio a la Comisión Europea. Entonces, el foco de Ribera no estaba tanto en el precio del gas natural, sino en el de los derechos de emisión de CO2, que penalizan a las centrales más contaminantes y, por tanto, afectan también a los ciclos combinados que en España contagian al resto de tecnologías.

La respuesta de Bruselas siempre ha sido la misma: no. La Comisión Europea defiende que el sistema marginalista de precios “es el más eficiente” para los mercados de electricidad liberalizados y el “más adecuado para fomentar un comercio de electricidad eficaz” entre los Estados miembros en el mercado mayorista porque además promueve “la integración de energías renovables que bajan los precios gracias a sus costes operativos nulos”. Y así lo reiteró en su análisis preliminar la Agencia de Reguladores de Energía Europeos (ACER) en noviembre. Sin embargo, tras el alza de precios del gas a raíz de la guerra --que llegó a un pico horario de 345 euros, según el mercado de referencia en Europa, el TTF holandés-- la Comisión Europea dio luz verde a un cambio temporal en el mercado que consiguiese desvincular el precio de la luz del gas. Pero un cambio en la reglas del mercado sigue en estudio, a la espera del análisis final de ACER en abril que, en caso de ser favorable a la propuesta española, supondría daría paso a un debate más amplio que el actual sobre el cómo hacerlo.

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