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La provincia bate récords de cierre de empresas en el primer trimestre

La mayor parte de las 388 disoluciones registradas son de firmas que han tratado de resistir durante la pandemia, pero que al final no han podido aguantar los efectos perniciosos de la inflación y la guerra

El polígono industrial de Campo Alto, en el municipio de Elda. Axel Alvarez

Se las prometían muy felices las empresas cuando la cada vez menor incidencia del covid apuntaba hacia una gradual recuperación económica. Pero si hay algo que nos ha enseñado esta crisis, al menos hasta este momento, es que resulta muy arriesgado cantar victoria. Y como muestra, un botón. La provincia de Alicante ha batido en el primer trimestre de este año su particular récord de disoluciones de firmas, nada menos que 388, un registro que ni siquiera se llegó a alcanzar con motivo de la Gran Recesión de 2008. La mayor parte de estos cierres corresponde a empresas que habían estado intentando capear el temporal a lo largo de la pandemia, pero que finalmente se han visto obligadas a claudicar ante los efectos perniciosos de la inflación y el conflicto bélico de Ucrania. Con todo, también hay un dato positivo al que aferrarse, y es que las constituciones empresariales también van al alza.

La pandemia de coronavirus tuvo su mayor impacto sobre la economía con motivo del confinamiento inicial de 2020, cuando se paralizó toda la actividad. A partir de ahí, la situación ha ido mejorando, aunque siempre con altibajos provocados por las restricciones que se han ido aplicando a nivel internacional, dependiendo de las sucesivas oleadas del virus. En cualquier caso, la evolución registrada a partir de la segunda mitad del ejercicio pasado, coincidiendo con las campañas de vacunación, invitaba definitivamente al optimismo, toda vez que la menor incidencia de la enfermedad en los hospitales también trajo consigo un paulatino levantamiento de las medidas preventivas, que estaban actuando como un lastre para las empresas.

Pero, una vez más, las previsiones no han acabado de cumplirse. La muestra más evidente son los datos que acaba de publicar el Instituto Nacional de Estadística (INE), relativos a la disolución de mercantiles. Y es que la provincia de Alicante ha registrado en el primer trimestre de este año el cierre de de nada menos que 388 firmas, una cifra nunca conocida hasta la fecha en este mismo periodo. De entrada, se trata de un número superior a los de los otros dos años afectados por la pandemia, ya que en los tres primeros meses del ejercicio pasado se registraron 314 disoluciones, mientras que en 2020 se contabilizaron 292.

Pero es que en la serie histórica tampoco aparece un dato tan elevado. En 2008, coincidiendo con la gran crisis financiera, el número de empresas que cerraron en la provincia se situó en 358, registrándose a partir de ahí baremos más bajos en los años sucesivos. Solo en 2013 se registró un repunte similar al del actual ejercicio, aunque, aún así, fue de carácter inferior, al quedar situado en 371.

A la hora de buscar explicaciones, hay que hacer referencia a dos factores que están teniendo un fuerte impacto sobre la economía a nivel general. Por un lado se encuentra la elevada inflación, provocada por el encarecimiento, sobre todo, de los precios energéticos y de las materias primas y, por otro, el conflicto bélico de Ucrania, que ha venido a empeorar aún más esta situación, añadiendo, además, un panorama de absoluta incertidumbre.

El economista Francisco Llopis, del Instituto de Estudios Económicos de la Provincia de Alicante (Ineca), explica que la mayor parte de las disoluciones corresponden a "empresas que lo han estado pasando mal a lo largo de toda la pandemia y que, cuando esperaban que la situación tendiese a mejorar, se han encontrado con nuevos obstáculos que han hecho imposible su continuidad".

El dato positivo, por contra, es el de las constituciones de empresas. Como ya se avanzó desde el Colegio de Registradores de la Propiedad, Mercantiles y de Bienes Inmuebles, el número de sociedades que empezaron a caminar durante el primer trimestre de este año fue de 1505, lo que supone un aumento del 14,6% en relación al mismo periodo del año pasado. Además, y ese es un dato llamativo, representa un ritmo de crecimiento cinco veces superior al del conjunto de España.

Llopis, en cualquier caso, justifica este incremento en el hecho de que la provincia de Alicante ha sido una de las que ha registrado una mayor destrucción del tejido productivo, "de ahí que ahora se esté recuperando con más intensidad que otras regiones. Lo que falta ver es si esa tendencia se mantiene".

Y es que el panorama que se dibuja por delante no es demasiado alentador. Según el representante de Ineca, "hay mucha incertidumbre. El covid todavía permanece entre nosotros, aunque es cierto que con menor incidencia en los centros sanitarios. Y por otro lado, la inflación no está concediendo respiro hasta el momento. La esperanza está depositada en un verano que parece que va a ser bueno desde el punto de vista del turismo, y en el resultado que puedan ofrecer las medidas que se están adoptando para contener los precios".

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