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Los confinamientos en China vuelven a poner en jaque a la industria alicantina

La reducción de la actividad en las fábricas y el colapso del puerto de Shanghái a causa del covid agudizan los problemas de abastecimiento de las empresas de la provincia y encarecen de nuevo el transporte y las mercancías

Planta de producción de J'Hayber en Elche, que también importa producto desde China. IVAN CARBONELL

Hace ya mucho tiempo que se viene hablando de una tormenta perfecta que está impactando con dureza sobre la industria en general y la alicantina en particular. Todo arrancó en marzo de 2020 con la irrupción de la pandemia, y ha continuado después con el encarecimiento de la energía y de las materias primas, la consiguiente inflación y, por si esto fuera poco, el conflicto bélico de Ucrania. En este contexto, la única noticia positiva era la mejora de la situación sanitaria y el relajamiento de las restricciones, pero ni por esas. Porque la política de cero casos que mantienen las autoridades chinas ha llevado de nuevo al confinamiento de Shanghái y de otros enclaves del gigante asiático, dando una nueva vuelta de tuerca a la ya de por sí compleja situación. Y es que la reducción de la actividad en numerosas fábricas del gigante asiático y el colapso de su principal puerto han agudizado los problemas de abastecimiento de las empresas de la provincia y encarecido otra vez el transporte y las mercancías.

El nuevo confinamiento que afecta a Shanghái, capital financiera y urbe más poblada de China, se inició a finales de marzo y mantiene a sus cerca de 26 millones de habitantes encerrados en casa. Como no podía ser de otra forma, la estricta medida, que también ha alcanzado con diferentes grados de intensidad a otros núcleos urbanos, ya está teniendo repercusiones directas sobre la economía internacional. La actividad productiva no se ha llegado a detener, gracias a iniciativas extremas como propiciar que los trabajadores se queden a trabajar en las factorías, pero ya son muchas semanas funcionando a medio gas. El puerto de la ciudad, además, está prácticamente colapsado, con lo que las cadenas de suministro también están tensionándose.

Y las consecuencias de todo ello, por mucho que se encuentren a más de 10.000 kilómetros de distancia, ya las han empezado a notar las empresas alicantinas. El calzado constata que se están agudizando los problemas de transporte de materias primas desde el país asiático, debido tanto a los retrasos como al encarecimiento. Y no solo eso. La presidenta de la patronal nacional y valenciana, Marián Cano, recuerda que el país asiático se encuentra entre los diez principales destinos de las exportaciones de los zapateros de la provincia, por lo que "el confinamiento también se está dejando notar en el consumo". Por su parte, el director general de J'Hayber, Rafael Bernabeu, destaca que hay fábricas chinas que trabajan para la empresa ilicitana, las cuales, afortunadamente, no se encuentran en áreas de confinamiento. El problema puede venir de la mano de los retrasos en el transporte. "De momento -indica- no tenemos grandes cantidades de producto retenido en los puertos, pero nos preocupa lo que pueda suceder de cara a la campaña de verano si la situación se prolonga.

El juguete también anda preocupado por el cierre de producciones y los retrasos que ya se están produciendo en las entregas. El director general de los fabricantes, José Antonio Pastor, afirma que en el sector hay una gran incertidumbre, también por los incrementos de precios. Y como muestra, un botón. La empresa Miniland, de Onil, adquiere las partes electrónicas de sus productos en China, y, según su gerente, Rafael Rivas, "hasta ahora hemos podido capear el temporal gracias al stock. Sin embargo, el precio de fletar un contenedor, que había pasado de los 2.000 euros de antes de la pandemia a 17.000, y que ahora estaba reduciéndose, ha vuelto a encarecerse. Y para comprar cualquier cosa, te piden unos anticipos del 30%".

El presidente de la patronal textil Ateval, Pepe Serna, también asegura que se están produciendo retrasos en las entregas tanto de materias primas como de productos semielaborados, algo que confirma León Grau, responsable de Hilaturas Miel. Pese a no comprar directamente en China, "sí que trabajamos con proveedores que lo hacen, y que ya tienen problemas para servirnos".

Por último, el presidente de la Federación de Empresarios del Metal de la Provincia de Alicante (Fempa), Luis Rodríguez, señala que su sector aún no está notando directamente los efectos del confinamiento chino, "aunque la amenaza está ahí y acabará confirmándose".

Relajación de las restricciones en el país asiático

Las autoridades de Shanghái han abierto una puerta a la esperanza con el anuncio de que se van a empezar a relajar las restricciones tras un descenso en las infecciones por coronavirus. Los ciudadanos, en concreto, podrán volver a acudir a los supermercados, tiendas, farmacias y centros comerciales, y los restaurantes podrán vender comida para llevar. También los mercados de verduras recibirán permiso para reanudar la actividad.

El anuncio, con todo, ha sido recibido con escepticismo por parte de una población agotada por la dureza del confinamiento y la política de cero contagios que viene aplicando China desde la irrupción de la pandemia. Además, numerosas ciudades, incluido el propio Pekín, también están sufriendo restricciones de distinto grado a raíz de los brotes generados por la variante ómicron.

En cualquier caso, y aunque se camine hacia una cierta normalidad, quedará por ver cuánto tiempo tardan en recuperarse tanto las actividades productivas como las portuarias, y hasta cuándo se van a mantener las tensiones en las cadenas de suministro a nivel internacional.

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