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Negocios inmobiliarios

Empresarios y retornados se fijan en el rural: 80 aldeas abandonadas compradas en 10 años en Galicia

El COVID acrecienta el interés de inversores en negocios turísticos y particulares para uso propio | Emigrantes gallegos adquieren hasta cuatro propiedades para ellos y sus hijos

Aldeas abandonadas recién vendidas en Galicia. / ALDEAS ABANDONADAS

Donde hace décadas crecía el maíz, el ganado pastaba, los vecinos se juntaban para la seitura o la recogida de las patatas, hoy la maleza borra de un plumazo cualquier rastro del bullicio que había tras las puertas y ventanas de casas en las que convivían dos e incluso tres generaciones y que hoy están cerradas a cal y canto. La mayoría en ruinas por el abandono del rural y el cada vez mayor declive demográfico que asola a Galicia, que en los últimos años han situado a uno de cada diez concellos al borde de la desaparición. La comunidad gallega suma cada vez más aldeas deshabitadas y en muchas se cuelga el cartel de Se Vende. En los últimos diez años, y de manera más notoria tras el estallido de la pandemia, la comunidad gallega ha captado el interés de inversores y particulares que quieren enterrar el concepto de Galicia vaciada y buscan montar un negocio o fijar su residencia en esos pueblos que antaño vivían de la tierra y el ganado. Empresarios y emigrantes retornados son los principales demandantes de este tipo de propiedades en el rural gallego, según destacan desde Aldeas Abandonadas Real Estate, líder en el mercado gallego y español en la gestión y venta de propiedades singulares. En la última década, se han vendido en la comunidad casi 80 aldeas abandonadas o conjuntos rurales a través de esta plataforma inmobiliaria.

Detalles de pueblos deshabitados a la venta en Lugo (izquierda) y Ourense. / ALDEAS ABANDONADAS

“El COVID ha aflorado y sacado al mercado muchas aldeas apartadas”, destaca la gerente de Aldeas Abandonadas, Elvira Fafian, afincada en Barcelona y de origen gallego.

Todavía a día de hoy son más los extranjeros que adquieren en este tipo de complejos que ciudadanos afincados en España. En torno a un 60% de los compradores interesados son extranjeros, frente al 40% de nacionales. “No todo el mundo encaja en la aldea; no se trata de irse al rural por una moda o un boom. Quien compra es para quedarse a vivir o para un negocio, no con la idea de vender en unos años porque no compensa. Y es que además de la inversión para la compra, está la rehabilitación o reforma”, apunta Fafian. “De 10 que llaman interesados, finalmente –explica– son dos los que se quedan”.

Grandes tierras

La mayoría de quienes se han hecho en los últimos años con una o varias casas en una gran extensión de tierra en el rural, muchas con hórreo, algunas incluso con manantiales o ríos, son empresarios o profesionales liberales que quieren asentar empresas de teletrabajo o montar un negocio turístico. Pero es creciente la demanda de particulares para disfrute y uso propio. Retornados de Estados Unidos y Sudamérica se han hecho con varias aldeas –dos, tres e incluso cuatro, según los casos– con la intención de vivir ellos en una y sus hijos y nietos en otras. “Se trata de emigrantes de más de 65 años que quieren volver a su tierra, tienen ese apego y quieren hacerse con varias propiedades para ellos y para sus descendientes por si el día de mañana también regresan a Galicia”, detalla Fafian. “Es una manera de volver al pasado –añade–, a aquellos tiempos donde en una misma aldea vivía toda la familia o incluso varias unidades familiares en la misma casa”.

La costa no es precisamente la zona elegida por quienes quieren una aldea abandonada. “Los interesados en estas propiedades buscan grandes extensiones de tierra y casa, esa tierra no la hay en el litoral”, apuntan desde el sector.

¿Los precios? Son de lo más variopinto. Hay aldeas abandonadas que se han vendido por 20.000 euros hasta otras por las que se ha desembolsado más de un millón de euros. Las que más se demandan son de 200.000, 300.000 e incluso 500.000 euros. Y también tienen gran salida las que se mueven en una horquilla de 40.000 a 70.000 euros. Los precios más alto los abonan empresarios que quieren convertir esa propiedad en un negocio turístico, Se trata de aldeas con grandes extensiones de tierra en los que la vivienda o viviendas apenas necesitan reforma.

La práctica totalidad de las compras se cierra en la primera visita, algunas propiedades incluso quedan reservadas por teléfono nada más vez la oferta online.

Y ¿quiénes están detrás de estas propiedades en venta? La mayoría son familias que recibieron estas propiedades en herencia.

Galicia concentra un tercio de los pueblos vacíos que están a la venta en España

El mapa de la Galicia vacía concentra ya más de 2.000 núcleos abandonados, más de 10.000 aldeas con menos de diez vecinos –un tercio de las más de 31.000 con las que cuenta la comunidad– y uno de cada diez concellos al borde de la desaparición. Con este panorama, la comunidad gallega lidera el ranking de aldeas y pueblos deshabitados en venta. De las 141 con el cartel de Se vende que gestiona la plataforma Aldeas Abandonadas Real Estate, más de un tercio están en Galicia: un total de 50 –26 en la provincia de Lugo, 10 en la de A Coruña, otras diez en la de Ourense y cuatro en Pontevedra–. Después de la comunidad gallega, la zona de Andalucía y Extremadura es la que suma el mayor número de propiedades de este tipo a la venta (24), seguida de Cataluña (20) y de las dos Castillas (19 entre ambas).


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