Se podría pensar que no es para tanto, sobre todo teniendo en cuenta los desmesurados incrementos que se han venido registrando en los últimos tiempos, pero como se dice en estos casos, menos da una piedra. Y es que los precios de los combustibles han concedido un respiro en plena campaña vacacional, justo cuando se llevan a cabo grandes desplazamientos de vehículos, al haberse reducido alrededor de un 10% desde que en junio se alcanzaran máximos históricos. Los valores actuales, en cualquier caso, continúan muy por encima de los de hace justo un año, sobre todo en el caso del gasóleo. Sea como fuere, este descenso ha supuesto un alivio, principalmente para el sector del transporte, que confía en que la tendencia a la baja se mantenga después de haberse tocado techo.

Los conductores han estado sufriendo una auténtica pesadilla desde que en la primavera de 2020, justo después del confinamiento por el covid, los precios de los carburantes emprendieran una imparable escalada que se ha mantenido en el tiempo. Fue en mayo de ese año, con las carreteras vacías a causa de la pandemia, el momento en el que el litro de gasolina de 95 marcó un mínimo de 1,091 euros y el gasóleo de 0.987. Desde entonces, con algunas oscilaciones, la cotización ha ido de forma imparable hacia arriba, con un acelerón más que significativo a raíz de la irrupción de la guerra de Ucrania. Tanto es así que este pasado mes de junio se alcanzaban máximos históricos de 2,152 euros en el caso de la gasolina y de 2,106 en el del gasoil.

La tendencia, sin embargo, se ha invertido desde ese momento, hasta el punto que, según los datos del Ministerio de Transición Ecológica, el precio medio de la gasolina en las estaciones de servicio de la provincia de Alicante es en la actualidad de 1,896 euros y el del gasóleo de 1,890, lo que supone un descenso de alrededor del 10% desde junio. Estos son los valores oficiales, toda vez que a los mismos hay que restarles la bonificación de 20 céntimos que el Gobierno mantiene en vigor desde el pasado 1 de abril. La bajada registrada representa para los conductores alicantinos un ahorro diario, en su conjunto, de 716.000 euros, teniendo en cuenta que el consumo medio en este territorio es de 3,4 millones de litros de combustible por jornada.

Los precios, con todo, todavía se mantienen muy por encima de los de agosto del año pasado, cuando la gasolina costaba 1,426 euros y el gasóleo 1,265. Así lo destacan desde el sector de los transportistas, uno de los que peor han digerido la escalada de los precios, con una huelga incluida de por medio. Carlos García, secretario de la Federación Valenciana de Empresarios del Transporte (FVET), señala que "la bajada ha sido ligera, por lo que, a poco que repunte, nos volveremos a plantar en las tarifas que teníamos con anterioridad". En cualquier caso, la esperanza de las empresas es que esto no suceda. "Lo positivo -añade- es que la tendencia alcista se ha roto sin que se haya llegado a los 3 euros que llegamos a temer que se alcanzarían este verano. Ahora de lo que se trata es de ver si esa dinámica a la baja se mantiene en los próximos meses".

En parecidos términos se expresa Juan José Hernández, presidente de la Federación Provincial de Transporte de Alicante (Fetrama), quien destaca que "nuestra confianza está depositada en que hayamos tocado techo, aunque falta por ver si podemos volver a los precios anteriores a la guerra de Ucrania". A la hora de determinar las causas de este incipiente descenso, Hernández hace referencia a "una menor demanda, causada precisamente por los precios desorbitados, y también a que todos los centros de producción de combustibles se han rearmado, disminuyendo la dependencia que teníamos respecto a los países del Este. El mercado, podría decirse así, se está reajustando, y eso está empezando a tener consecuencias positivas para nosotros y los consumidores en general".