Negociación. A ello se han emplazado tanto empresarios como sindicatos tras la jornada de huelga de este jueves en el sector del calzado, que ha tenido una incidencia más que discreta en la provincia de Alicante. Las valoraciones, como suele ser habitual, han resultado muy distantes, dado que mientras CC OO y UGT han cifrado el seguimiento en alrededor de 50%, la patronal lo ha fijado en el 5%. La realidad, en cualquier caso, es que la movilización ha distado mucho de ser masiva y homogénea, por lo que ambas partes se ven abocadas a sentarse de nuevo en una mesa para resolver las discrepancias que les separan en materia salarial.

Los sindicatos convocaron la huelga después de no ver satisfechas sus exigencias durante la negociación del convenio nacional del sector. Tanto CC OO como UGT planteaban, como medida irrenunciable, una cláusula de revisión salarial que permita igualar la subida del IPC, con la finalidad de que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo. También otras cuestiones complementarias, como una reducción de jornada en doce horas, subir el plus de distancia o una regulación del contrato fijo discontinuo.

Inicialmente las posturas estaban muy distanciadas, pero la Federación de Industrias del Calzado de España (FICE) y la Asociación Española de Empresas de Componentes y Maquinaria para el Calzado y la Marroquinería (AEC), planteaban en el último encuentro un acercamiento, consistente en subidas del 8% a partir de enero de 2023 y un compromiso de incremento para los próximos cuatro años con una revisión al IPC real topada al 2,5%, lo que, afirman, habría supuesto un aumento de entre un 12,5% y un 15% en ese intervalo de tiempo, en función del comportamiento de la inflación. Pero es en el apartado del IPC donde estaba y sigue estando el principal punto de desencuentro, toda vez que los sindicatos no están dispuestos a admitir ningún tope.

Con estos antecedentes, se llegaba a la jornada de huelga de este jueves a la que estaban convocados 16.500 trabajadores en la provincia, y que los sindicatos iniciaban con la presencia de piquetes informativos en algunas de las principales empresas de Elche, Elda y Petrer, caso de Pikolinos o Creaciones SW, y concentraciones posteriores ante las sedes de la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (Avecal) y el Centro Tecnológico del Calzado (Inescop), con una ausencia total de incidentes.

Piquetes, esta mañana, junto a una de las instalaciones de Pikolinos. Áxel Álvarez

Con todo, y tras un seguimiento que se puede calificar de discreto, ambas partes confían en que se pueda alcanzar en las próximas semanas un acuerdo que ponga fin a la conflictividad. Miguel Ángel Cerdán, responsable de la negociación de C OO por la demarcación del Vinalopó y la Vega Baja, destacaba que se había conseguido paralizar las cadenas de producción de algunas empresas, confiando en que eso pueda servir "para que la patronal recapacite". En parecidos términos se expresaba el secretario general de UGT en la Muntanya, Vinalopó y Vega Baja, Ismael Senent, subrayando que la cláusula salarial "no es un capricho, sino una necesidad en un sector con sueldos tan bajos".

Por su parte, la presidenta de Avecal, Marián Cano, destacaba que los empresarios "han realizado un esfuerzo planteando una propuesta de aumento salarial que ayude a los empleados, pero que al mismo tiempo permita mantener los puestos de trabajo en un escenario en el que venimos de dos años muy malos".