El bono viaje ha sido la tabla de salvación a la que se han aferrado los alojamientos rurales de la provincia de Alicante para salvar la ocupación de esta semana de puentes de la Constitución y la Inmaculada. Los descuentos del programa impulsado por la Generalitat han logrado captar el suficiente número de clientes como para compensar la pérdida generada por el aumento de los viajes al extranjero, de manera que los establecimientos esperan acabar la semana con índices de actividad próximos al 80%.

El sector del turismo rural de la provincia de Alicante vivió un momento dulce a raíz de la pandemia de coronavirus, toda vez que fueron muchos los que apostaron por pasar sus vacaciones en estos establecimientos del interior buscando mayor seguridad y huyendo de las aglomeraciones. Sin embargo, con la paulatina reducción de las restricciones y un mayor control de la enfermedad, las costumbres turísticas de siempre volvieron por sus fueros, lo que ya se pudo constatar este pasado verano con la enorme afluencia que registraron los destinos de playa, en detrimento de los del entorno rural.

La presidenta de la asociación Alicante Turismo Interior, Indira Amaya, gerente a su vez del hotel Masía La Mota, en la Font Roja, destaca que, efectivamente, la ocupación ha experimentado en los últimos tiempos un descenso, sobre todo porque "la gente vuelve a volar al extranjero, y eso, en un sector como el nuestro, que tiene una elevada dependencia del turismo de proximidad, se nota bastante".

La situación se ha vuelto a repetir en esta semana de macropuente, aunque, subraya Amaya, con un factor que ha actuado de manera compensatoria, como son los bonos viaje, que ofrecen descuentos de hasta el 60% en los precios de los establecimientos. Según sus palabras, "este programa de la Generalitat nos ha ayudado mucho. Gracias a él hemos trabajado bastante durante los fines de semana, y también numerosos establecimientos han salvado la actividad en estos puentes festivos".

Así lo reconocen también en el hotel Cases Noves, de Guadalest, regentado por Antonio Serrano, quien explica que a lo largo de toda la semana han logrado una ocupación cercana al 100% con estancias, casi todas, de dos noches. "Se ha notado el bono viaje, lo que propicia que la clientela proceda, en su inmensa mayor parte, de la Comunidad Valenciana".

Es el mismo caso de la casa rural La Alqueria del Pilar, de Banyeres. Su propietaria, María Gimeno, explica que, "casi toda la clientela que recibimos viene con el bono, lo cual ha demostrado que se trata de una herramienta muy útil para generar actividad en el sector". El establecimiento no ha llegado a colgar el cartel de completo durante toda la semana, aunque sí que ha logrado una ocupación muy elevada en los días más próximos al fin de semana".

Por su parte, Ramón Reche, del hotel Nou Savoy, de Alcoy, y vicepresidente de la asociación Alicante Turismo Interior, coincide con sus compañeros de sector con el buen rendimiento que está generando el programa impulsado desde la Generalitat, lo que ha generado que "tengamos una mayor continuidad en el trabajo, porque la gente puede venir a los establecimientos por la mitad de precio y probar sitios nuevos a los que no había acudido hasta el momento".

Pese a que la actividad está siendo notable, Reche advierte que no es oro todo lo que reluce. "Hay que tener en cuenta -explica- que los costes se nos han disparado a todos los niveles, desde la electricidad hasta la comida y cualquier materia prima, sin olvidar los salarios. Y no los estamos repercutiendo ni de lejos, porque podría disuadir a muchos clientes". A ello, además, hay que añadir que numerosos alojamientos tendrán que devolver ahora los préstamos ICO que recibieron en los peores momentos de la pandemia, lo que les ocasionará trastornos económicos".