La causualidad ha querido que los conductores puedan aprovecharse en pleno macropuente festivo de los precios más bajos de los combustibles desde el pasado mes de febrero. El paulatino descenso que se viene registrando desde el verano ha servido para que se alcance justo ahora el nivel más reducido, al marcar la gasolina 95 una cotización de 1,686 euros el litro y el gasóleo de 1,758. Estos importes son todavía son superiores a los de antes del inicio de la guerra de Ucrania, aunque la bonificación de 20 céntimos que viene aplicando el Gobierno los mantienen por debajo. Las estaciones de servicio, precisamente, reclaman al Gobierno que aclare si piensa mantener este descuento a partir del 31 de diciembre, en un contexto en el que el tope que acaban de imponer las potencias occidentales al petróleo de Rusia amenaza con tirar de nuevo de los precios hacia arriba.

La pandemia de coronavirus propició que en mayo de 2020, en el peor momento de la crisis sanitaria y con las carreteras vacías a causa del confinamiento, la gasolina marcara un mínimo de 1,091 euros y el gasóleo de 0,987. A partir de ese momento, aunque con pequeñas oscilaciones, los precios iniciaron una paulatina escalada que, no obstante, dio un salto cualitativo a raíz de la invasión rusa de Ucrania, toda vez que el ritmo de incremento llegó a multiplicarse por tres. Justo el 24 de febrero, cuando estalló la guerra, la gasolina 95 tenía una cotización de 1,61 euros y el gasóleo de 1,494. Pues bien, el acelerón registrado a partir de entonces llevó a que en el mes de junio se alcanzara la cota máxima de todo el periodo, con unos importes de 2,120 para la gasolina y de 2,134 para el gasoil.

La situación, sin embargo, empezó a relajarse en ese instante, coincidiendo también con una normalización en el volumen de producción del petróleo tras la pandemia. Los precios iniciaron un lento descenso que se ha mantenido hasta la actualidad, cuando se han alcanzado las cotas más bajas desde febrero. Y eso ha ocurrido coincidiendo con los puentes festivos de la Constitución y la Inmaculada, por lo que los conductores no se han tenido que rascar tanto el bolsillo para realizar sus desplazamientos vacacionales. Es cierto que todavía no se han podido rebajar los niveles de antes de la guerra, pero llenar un depósito de gasolina de 50 litros cuesta en estos momentos 67,44 euros, aplicando la bonificación de 20 céntimos del Gobierno, cuando en junio representaba un desembolso de 84,8.

Y justo ahí es donde reside en estos momentos la incógnita. En saber si finalmente ese descuento va a seguir aplicándose a partir del 31 de diciembre, cuando caduca la prórroga actual, y si va a hacerse en los mismos términos. Desde el sector de las gasolineras se está reclamando al Ejecutivo que aclare lo que piensa hacer, entre otras cuestiones, para evitar que se repitan los problemas que se registraron en abril, cuando se puso en marcha la medida. El presidente de la Federación Mediterránea de Empresarios de Estaciones de Servicio (Fedmes), José Luis Tort, recuerda que, en aquel momento, no se les consultó cómo aplicarla y apenas tuvieron 40 horas para implementar los cambios, "lo que propició un caos que obligó, incluso, a algunas gasolineras a cerrar de forma momentánea". Para el sector, lo más adecuado, en lugar de las bonificaciones, sería una rebaja impositiva, aunque lo que más les urge es conocer las intenciones del Gobierno para actuar en consecuencia.

Y es que el actual escenario que se está dibujando a nivel internacional en el mercado petrolífero amenaza con incrementar de nuevo los precios de los combustibles. El tope de 60 dólares por barril que le han impuesto una amplia coalición de países occidentales al crudo ruso transportado por mar puede tener consecuencias en estos momentos imprevisibles, aunque Moscú ya está amenazando con cortarle el suministro a Europa.