Ha costado, pero el sector de la automoción está empezando a ver la luz al final del túnel. Y es que tras la larga travesía en el desierto que han supuesto dos años y medio de descenso en las ventas, los concesionarios de la provincia de Alicante han encadenado cuatro meses en positivo gracias a la lenta pero paulatina mejora que se está registrando en el suministro de componentes. El mayor ritmo que ha adquirido la fabricación de los coches también ha traído consigo que el plazo medio de espera por parte de los clientes se ha situado entre los cuatro y los cinco meses, cuando había llegado a ser de un año. El sector, en cualquier caso, todavía no lanza las campanas al vuelo, dado que las matriculaciones continúan un 50% por debajo de las de 2019, antes de la irrupción de la pandemia.

La crisis sanitaria trajo consigo una ruptura en las cadenas de suministro, que tuvo una especial incidencia en los microchips, componente esencial para el sector de la automoción. De hecho, la falta de de estos semiconductores ha propiciado que la fabricación de vehículos haya venido funcionado al ralentí, lo que se ha traducido en una caída en picado de las ventas. La situación, sin embargo, ha empezado a cambiar en los últimos meses, en los que, sin llegar a los ritmos de producción habituales, sí que se ha registrado una aceleración que ha permitido desatascar numerosas operaciones que permanecían estancadas.

Ásí, la tendencia negativa que se venía arrastrando en los dos últimos años y medio, tuvo su punto de inflexión en agosto y ha continuado hasta noviembre, con lo que ya son cuatro meses consecutivos los que se han encadenado de incrementos en el número de matriculaciones. Así las cosas, en lo que va de 2022 son 29.267 los vehículos que se han vendido en la provincia, lo que supone un incremento del 1,04% en relación al ejercicio anterior. Del total, 15.658 son coches de gasolina, lo que representa una subida del 3,55%, y 9.862 eléctricos, lo que equivale a un 0,50% más. El único segmento que decae es el de los vehículos diesel, que se quedan en 3.747 unidades tras un descenso del 7,07%. Las operaciones, pese a todo, continúan siendo prácticamente la mitad de las que se formalizaron en 2019, por lo que todavía queda un largo camino por recorrer.

También a nivel nacional

La tendencia de la provincia de Alicante es muy parecida a la que se registra a nivel nacional, donde también son cuatro los meses que se han enlazado de crecimiento. Las principales patronales del sector, como Faconauto, Ganvam y Anfac, destacan que el año concluirá con 820.000 unidades vendidas, aunque todavía lejos de los registros anteriores a la pandemia. Félix García, directivo de Anfac, subraya que la crisis de los microchips y la fuerte inflación de los últimos meses son, a pesar de este aumento, factores que determinan un ritmo de mercado todavía insuficiente y que necesita seguir acometiendo el necesario avance hacia los vehículos de cero y bajas emisiones. "Es la única vía -indica- para reducir la elevada edad del parque y así eliminar vehículos de más de 15 años por unos nuevos que contribuyan a la descarbonización y sean más seguros".

¿Y qué opinan los concesionarios de la provincia?. Nacho Juan, director de marketing del Grupo Marcos, explica que "se está produciendo una regulación en los stocks. Hay más semiconductores, por lo que se han podido liberar más coches y recortar los plazos de entrega a una media de entre cuatro y cinco meses". En su opinión, todo apunta a que los suministros irán a mejor y el ritmo de fabricación también, aunque hay otros nubarrones en el horizonte, como "la inflación y la subida de los tipos de interés, que no nos benefician para nada".

En parecidos términos se expresa Ángel Gutiérrez, del Grupo Sala, quien, pese a que no se ha recuperado el ritmo anterior a la pandemia, enfatiza que "ya no es el caos que hemos venido sufriendo estos últimos años". Destaca, además, que la demanda se mantiene en unos niveles aceptables. "No hemos notado, de momento, la catástrofe económica que todo el mundo presagiaba para esta recta final de año", indica aliviado.

La falta de coches nuevos había derivado a muchos clientes hacia el mercado de segunda mano, que, no obstante, también empieza a mandar señales de agotamiento, debido a que ya no se encuentran vehículos en buenas condiciones o tienen unos precios disparados.