La elevada demanda y la progresiva reducción del stock que se produce a medida que se acercan las fechas claves convierten la Navidad en campo abonado para la proliferación de juguetes falsificados en las estanterías de algunos establecimientos y en Internet. Una situación que puede provocar más de un disgusto a muchos padres, antes las dificultades que la mayoría de ellos tienen para distinguir estos productos de los originales, si no los ven juntos o los compran online.

Así lo han advertido este martes desde el Instituto Tecnológico del Producto Infantil y de Ocio (Aiju), que lidera un proyecto europeo bautizado como CounterRisk precisamente con el objetivo de difundir los riesgos que suponen estos juguetes y formar a los usuarios a través de nanocursos y de una aplicación móvil.

Una iniciativa más que justificada, si se tienen en cuenta que, según los últimos estudios realizados por la EUIPO, los juguetes suponen la tercera categoría de productos falsificados  más incautados en las fronteras europeas, sólo por detrás de los accesorios para móviles y de los envases. Una actividad que mueve más de 1.400 millones anuales en todo el continente, según las estimaciones de la euroagencia con sede en Alicante, y que supone la pérdida de cerca del 14% de los puestos de trabajo que podría generar el sector.

Un problema que se ha agravado con la irrupción del comercio electrónico, que ha favorecido aún más la distribución de copias, , hasta el punto que la mitad de las incautaciones que se realizan en Europa están relacionadas con las compras a través de internet.

En este sentido, la responsable del proyecto CounterRisk en Aiju, M. Cruz Arenas, recalca que "el concepto de compra responsable cobra especial relevancia en épocas señaladas como es la Navidad. En este período, la presencia de juguetes falsificados en el mercado aumenta según disminuye el stock de los productos originales debido a la alta demanda", por lo que considera que es en estas fechas cuando los consumidores deben ser más conscientes «de los peligros de los juguetes falsificados para la salud de sus hijos y ser capaces de identificar productos falsificados».

Productos falsificados incautados. Víctor Galán

¿Por qué se compran?

Desde Aiju explican que, aunque a veces los consumidores son conscientes de que están adquiriendo un juguete falsificado, principalmente por su menor coste, lo más habitual es que se adquieran sin saber que se trata de una falsificación. El menor coste y la accesibilidad a los productos son los factores más determinantes en la compra de este tipo de productos.

Así, citan el estudio "Padres y las Falsificaciones Online" desarrollado en Estados Unidos y que concluye que los padres no son capaces, a priori, de identificar el nivel de inseguridad que suponen los juguetes falsificados, hasta que se les muestran imágenes de juguetes auténticos comparados con los juguetes falsificados. Ello pone de manifiesto que los consumidores son más susceptibles de ser engañados de lo que ellos mismos creen.

España lidera la operación de Europol contra la piratería

La proliferación de falsificaciones ha llegado a la industria juguetera a reforzar su colaboración con las fuerzas de seguridad para combatirlas, hasta el punto de que España lidera, junto a Rumanía, el grupo de Europol especializado en luchar contra la piratería en el sector, según apunta la directora técnica de la patronal AEFJ, Cristina Miró. Así, la denominada «Operación Ludus» ha cumplido este año su tercera edición, con notables resultados, según explica Miró, que destaca la importancia de estos esfuerzos par a evitar pérdidas mayores.

Al respecto, desde el instituto tecnológico recuerdan la amenaza para la seguridad y la salud de los pequeños que pueden suponer las falsificaciones, debido a la presencia de sustancias tóxicas que superan los límites permitidos por las normativas de seguridad, materiales de mala calidad, peligros eléctricos o riesgo de quemaduras.

El problema es que en la mayoría de las ocasiones los padres no tienen esa percepción del riesgo, precisamente, por la similitud que las copias suelen mostrar con el original, según explica Arenas.

En este sentido, la responsable técnica del proyecto, Encarna Alemañ, ofrece algunas claves para evitar el engaño. Así, lo primero es desconfiar cuando se observa que algún producto tiene un precio mucho más bajo que en otras webs o establecimientos, lo que suele ser un indicativo de que no es original.

Además, la experta aconseja comprar únicamente en páginas web «de confianza» y evitar aquellas que se desconozcan.Un consejo que también traslada al mundo físico. Otra pista es el etiquetado, sobre todo si no está en español, como marca la normativa. El diseño del embalaje puede ser otro indicio. Por último, si se desconoce el fabricante que aparece en el producto, una buena opción es consultar la información que existe en la red sobre la compañía en cuestión.

Desde la patronal, la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, denuncian las importantes pérdidas económicas que suponen estas falsificaciones para el sector, pero también el coste reputacional que pueden tener, si los compradores adquieren productos de baja calidad pensando que son originales, según apunta su directora técnica, Cristina Miró, que se muestra especialmente preocupada por la proliferación de la venta de estos productos a través de internet.

Medio Ambiente

Además de los riesgos que suponen para la salud y seguridad, los productos falsificados suponen riesgos para el medio ambiente, ya que estos no son compatibles, entre otras, con el modelo de economía circular hacia el que se dirige la Unión Europea, recalcan las mismas fuentes. Los productos falsificados rara vez son reciclables, no permiten su reparación y la mayoría están fabricados en países con alta huella de carbono, con gran impacto medioambiental.