La construcción de viviendas logró cerrar el año pasado con cifras positivas aunque, eso sí, por la mínima. A pesar de que el descenso de los visados en el tercer trimestre del año hacía presagiar que la actividad podía llegar a contraerse, la espectacular evolución de las ventas finalmente animó a los empresarios a solicitar nuevos visados para el inicio de obra en los últimos meses del ejercicio, lo que evitó el descenso aunque no fue suficiente para recuperar los volúmenes de antes de la pandemia.

De esta forma, el año pasado se empezó la construcción de 5.768 nuevas viviendas en la provincia, lo que supone un ligero aumento del 2,7% sobre las cifras de 2021, de acuerdo con los datos que ha facilitado este miércoles el Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Alicante. Un crecimiento que vino determinado especialmente por el repunte del 5,6% del último trimestre del año, cuando se visaron 1.651 viviendas.

A pesar del cierre en positivo, el propio presidente de los aparejadores, Carlos Casas, reconoce que estos datos suponen "una ralentización del crecimiento de la actividad", ya que queda por debajo del aumento del 12% registrado el ejercicio anterior. Además, el volumen total de casas iniciadas también queda un 19% por debajo de las 7.143 que se empezaron a construir en 2019, es decir, antes del estallido de la pandemia.

Un edificio en construcción en Alicante. Álex Domínguez

Lo cierto es que la sensación en el sector no deja de ser agridulce, ante el convencimiento de que las cifras podrían ser muchos mayores sin los problemas que han registrado. Y es que el exiguo dato de inicio de obra contrasta con el crecimiento de casi un 18% en las ventas –hasta las 6.005 unidades-, que, de hecho, ha llevado a muchas compañías a agotar el stock que tenían disponible, como recuerda el secretario general de la Asociación Provincial de Promotores (Provia), Jesualdo Ros.

Sin embargo, a pesar de esta buena marcha en las ventas, los empresarios han visto frenada su actividad, por un lado, por los retrasos que siguen acumulando la tramitación de licencias en la mayoría de ayuntamientos de la provincia, y que resta agilidad a la hora de reaccionar a estos cambios del mercado. Y, por otro lado, los propios promotores han preferido mantener en 'stand by' el inicio de muchos proyectos ante el descontrol en el precio de los suministros, que les impide realizar un cálculo fiable de los costes y, por tanto, fijar un precio de venta sin el riesgo de pillarse los dedos.

"En el último trimestre se vio cierta moderación en las subidas de costes y eso hizo que algunos empresarios se animaran, pero sigue habiendo mucho proyecto en espera", insiste Ros.

Un edificio en construcción en Benidorm. David Revenga

El tirón de la Vega Baja

En cuanto a la distribución geográfica, ha sido el tirón de la Vega Baja lo que realmente ha impedido que las cifras de actividad cayeran. La comarca más meridional de la provincia concentró cuatro de cada diez viviendas que empezaron a construirse en la demarcación el año pasado, con un total de 2.232 visados, un 44,3% más que el año anterior. Destaca especialmente el caso de Orihuela, con 676 solicitudes, un 82% más, mientras que en Torrevieja se pusieron en marcha 267 nuevas casas, un 16,8% menos.

De esta forma, la Vega Baja toma el relevo al área metropolitana de Alicante como principal motor de la construcción en la provincia. En el entorno de la capital se iniciaron 1.273 casas, un 23,6% menos, de las que 881 se concentraron en el propio municipio de Alicante, que anotó un descenso del 14%. También retrocedió la construcción en el área de Elche, con 459 visados, un 32% menos.

Por su parte, la actividad permaneció estable en las Marinas, con 1.431 visados, los mismos que el año anterior, según los datos de los aparejadores. En las zonas de interior la situación mejoró un 24,7%, aunque sigue siendo el área que menos proyectos suma, con solo 373 licencias.

En lo referente a los costes, los datos del Colegio de Aparejadores de Alicante muestran que en este último trimestre hubo cierta moderación con respecto al anterior al situarse en 543 euros respecto a los 553 euros del tercer trimestre. No obstante, es un dato superior a los de la primera parte del año con 512 euros en el primer trimestre y 503 euros en el segundo, por lo que incrementa el dato final de 2022 hasta alcanzar los 529 euros y lo sitúa en un crecimiento con respecto a 2021 de un 5,2%.