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El cambio climático dispara el coste de los seguros en el campo alicantino

El aumento de los siniestros provocados por fenómenos naturales extremos ha elevado más de un 50% las primas en los últimos años y los productores esperan un nuevo incremento del 15% para el próximo ejercicio

Un agricultor muestra los daños provocados por el granizo en los almendros, en imagen de archivo.

Un agricultor muestra los daños provocados por el granizo en los almendros, en imagen de archivo. / Juani Ruz

David Navarro

David Navarro

Asegurar las cosechas resulta cada vez más caro. La sucesión de temporales, heladas y periodos prolongados de sequía cada vez más frecuentes que conlleva el cambio climático ha disparado las indemnizaciones a las que debe hacer frente Agroseguro -el pool de compañías responsable de estas pólizas-, y en consecuencia también ha elevado el coste de las primas para los productores. Tanto es así que muchos de ellos empiezan a considerarlo "un artículo de lujo", en palabras del secretario técnico de Asaja Alicante, Ramón Espinosa.

Sólo en los últimos años el precio se ha elevado ya alrededor de un 50% y, para el próximo ejercicio desde la organización, calculan una nueva subida media de otro 15% adicional, que en los cultivos más afectados por los distintos fenómenos climatológicos ocurridos este año, como el cereal, puede superar el 30%.

El sistema actual de aseguramiento agrario en España fue fruto de la primera gran ley consensuada con la llegada de la democracia, como recuerda Espinosa, y ha sido durante mucho tiempo un ejemplo para otros países. Un sistema público-privado en el que las administraciones –el Ministerio de Agricultura, a través de Enesa, y las comunidades autónomas- asumen una parte considerable del coste de las primas, que en el caso de la Comunidad Valenciana llega a superar el 60%.

Cerezas afectadas por una granizada.

Cerezas afectadas por una granizada. / Juani Ruz

"El problema es que este sistema no se ha adaptado a la nueva realidad, al aumento de los siniestros que está provocando el cambio climático", señala Espinosa, que reclama una mayor aportación por parte del Gobierno central para que Agroseguro siga siendo sostenible, sin tener que elevar más la factura de los productores.

En el caso de la provincia de Alicante, en lo que va de año el coste total de las primas contratadas asciende a 18,8 millones de euros, de los que los agricultores deben pagar algo más del 35%. Se trata de una cantidad un 5% superior a la contrataba en el mismo periodo del año pasado, a pesar de que la superficie asegurada cae casi un 3,6%, hasta las 27.152 hectáreas.

Porque, según advierte el responsable técnico de Asaja, una de las consecuencias de este encarecimiento es que muchos productores renuncian a asegurar sus cultivos, con el riesgo que esto representa, en especial entre los pequeños agricultores. "Muchas veces, tras un desastre natural, los pequeños productores que no tenían seguro acaban abandonando la actividad", se lamenta Espinosa.

Desde el punto de vista de las indemnizaciones pagadas, a falta de datos provinciales, el responsable de la organización agraria recuerda las últimas cifras que se conocen a nivel nacional. Así, Agroseguro había pagado hasta el pasado mes de septiembre casi 1.000 millones de euros este año, frente a los 650 millones del mismo periodo del pasado ejercicio. Si la tendencia se mantiene, a final de año serán alrededor de 1.200 millones, "cuando hasta hace una década lo normal es que fueran unos 500 millones al año".

Un agricultor muestra las consecuencias de la sequía en un campo de cereales.

Un agricultor muestra las consecuencias de la sequía en un campo de cereales. / Juani Ruz

Menos coberturas

Para compensar el mayor gasto que provoca el cambio climático, el pool asegurador no solo está elevando el coste de las primas, también está adoptando otras medidas que perjudican a los agricultores. Por ejemplo, una bastante habitual es elevar el porcentaje que supone la franquicia, es decir, la cantidad que, al igual que ocurre con los seguros de coche, debe afrontar el agricultor por sus propios medios en caso de siniestro. Además, también reducen el tipo de coberturas. Así, en el caso del limón –el cultivo más extendido en la provincia- han suprimido la cobertura por vientos, que provoca rozaduras en los frutos, afectando a sus posibilidades de comercialización.

Ramón Espinosa llama la atención también sobre otro cultivo, como el de la cereza, que acumula ya cinco años de malas cosechas como consecuencia del calentamiento que vive el clima –"se trata de un árbol que necesita muchas horas de frío", recuerda- y de otros fenómenos atmosféricos, lo que amenaza su supervivencia en la provincia.

Los cereales también se encuentran entre los más perjudicados por la transformación de las condiciones climatológicas, hasta el punto de que la sequía provocó que no nacieran las plantas el año pasado en muchas zonas productores y que este año tampoco se haya podido sembrar.

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