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Ocho de cada diez jóvenes menores de 29 años continúan viviendo en Alicante en casa de sus padres

La edad media de emancipación es de 30 años, debido a que los bajos niveles salariales propician que tengan que dedicar el 92 % del suelo al alquiler. El Consell incrementa un 30 % las ayudas para arrendar viviendas

María Jácome, una joven de 24 años de Alcoy, junto a su madre en la vivienda familiar.

María Jácome, una joven de 24 años de Alcoy, junto a su madre en la vivienda familiar. / Juani Ruz

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Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

Misión imposible. A eso es a lo que se enfrentan los jóvenes de entre 16 y 29 años de la provincia de Alicante a la hora de emanciparse. Tanto es así que ocho de cada diez de ellos continúan viviendo en casa de sus padres, debido a que los bajos salarios, conjugados con los altos precios de la vivienda, les impiden independizarse del entorno familiar. Este dato tan revelador aparece en un informe del Consejo de la Juventud, que también concluye que la edad media de emancipación se sitúa en los 30,3 años debido, principalmente, a que deberían dedicar un 91,7 % de sus sueldos a pagar el alquiler. Una situación, por tanto, tremendamente compleja, que la Generalitat intenta paliar en parte con un incremento del 30 % en las ayudas del Bono Alquiler Joven.

El Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud presentó este martes su último informe, correspondiente al primer semestre de 2023. En el caso de la Comunidad Valenciana, con unos datos que se podrían hacer prácticamente extensivos a la provincia de Alicante, el estudio destaca que la tasa de emancipación se situaba en ese periodo en el 15,5 %, nueve décimas por debajo de la del conjunto de España y más de dos puntos por encima de la cifra alcanzada un año antes. De hecho, se trata del porcentaje de jóvenes emancipados más alto desde 2020, en plena pandemia de coronavirus. Por su parte, las tasas de empleo y paro joven se mantuvieron bastante constantes, aunque la temporalidad bajó en 15,3 puntos con respecto a 2022.

Con todo, los salarios, eso sí, eran más bajos que los del conjunto estatal, y el sueldo neto mediano joven apenas superaba los 10.000 euros. Eso suponía que un joven tenía que dedicar el 91,7 % de su salario si quería alquilar una vivienda en solitario, o de un 37, 8 % si optaba por compartir la casa.

En el caso concreto de la provincia alicantina, y tomando como referencia los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), la tasa juvenil de paro ha ido reduciéndose de manera paulatina en estos tiempos, hasta el punto de que en el primer semestre de 2023, fecha en la que está centrado el informe, se situaba en el 31,5 %, cuando en 2020 legó a ser del 37,4 %. En la actualidad, y fruto en gran parte de la reforma laboral, que ha reducido la temporalidad, la tasa todavía es más reducida, dado que se encuentra fijada en el 22,6 %.

De cualquier forma, el principal obstáculo para la emancipación, como queda dicho, emana del binomio salarios-precio de la vivienda. Y es que el sueldo medio en Alicante, en el tramo de edad de entre 18 y 25 años, es de 7.462 euros anuales, lo que supone que solo hay otras nueve provincias que tengan salarios inferiores, como son Almería, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Sevilla, Badajoz y Cáceres. Ya en el tramo de 26 a 35 años el sueldo medio mejora, hasta los 16.370 euros, aunque continúa moviéndose en la franja baja a nivel nacional.

Todo ello contrasta con la cotización de la vivienda. En el caso del alquiler, en el último año el precio medio de la provincia se ha encarecido un 15,9 %, hasta los 9,9 euros el metro cuadrado, si bien en ciudades como Alicante la subida ha sido superior, del 16 %, hasta los 10,8 euros. En lo que respecta al precio de compra, también ha subido, en este caso, a nivel provincial, en un 11 %, hasta los 2.055 euros el metro cuadrado, mientras que en la capital el incremento ha sido del 17,5 %, hasta 1.915 euros.

Jóvenes conviviendo con sus padres en una imagen de archivo.

Jóvenes compartiendo piso en una imagen de archivo. / INFORMACIÓN

En definitiva, un escenario más que complicado para la emancipación, ante el que los sindicatos reclaman medidas contundentes. La secretaria de juventud de CC OO en l’Alacantí-Les Marines, María Cueva, no duda en denunciar lo que ella califica de “abuso y especulación” en el mercado de la vivienda, y más en ciudades como Alicante, donde, lamenta, hay una gran presencia de pisos turísticos. “A la gente le sale más a cuenta alquilar un fin de semana a unos turistas que un mes entero a jóvenes como nosotros, que, encima, no podemos afrontar los precios que nos piden”. Y todo ello, añade, en una ciudad en la que hay muchos pisos vacíos.

En parecidos términos se expresa Yolanda Díaz, secretaria general de UGT en la misma demarcación, quien hacer referencia a los bajos salarios, muy ligados al sector servicios. “Estamos -enfatiza- ante un problema estructural, en el que resulta imprescindible acometer una política activa de empleo juvenil y también de vivienda pública, que sirva para hacer frente a esta gravísima situación”.

Mientras tanto, la consellera de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda, Salomé Pradas, emitía un comunicado en el que informaba que el Consell continúa trabajando en “implementar medidas en materia de vivienda para fomentar la emancipación de los más jóvenes, cumpliendo con el compromiso adquirido al inicio de la legislatura”. Así, destacó que, precisamente este martes, el Diario Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) publicaba las últimas concesiones de las ayudas destinadas al Bono Alquiler Joven, que crecen un 30 % respecto a la convocatoria anterior, siendo 5.176 los jóvenes beneficiados frente a los 3.910 de 2022 gracias a la ampliación de crédito de 6,4 millones por parte de la Generalitat.

María Jácome: "Lo de irme a vivir sola es ahora mismo un sueño imposible"

María Jácome es una joven de Alcoy de 24 años que reside en la actualidad en casa de su madre, y pese a que en su momento tuvo la oportunidad de vivir un año sola, ahora mismo lo ve como una posibilidad muy remota. Tras estudiar el cliclo medio de Dependencia y el superior de Técnica Superior de Animación Sociocultural y Turístca (Tasot), le surgió la posibilidad de trabajar un año en Dénia realizando un proyecto de investigación sobre ocio y tiempo libre en espacios hospitalarios, tiempo durante el cual estuvo un año viviendo por su cuenta en la ciudad de la Marina Alta. Sin embargo, cuando terminó el contrato, no tuvo otro remedio que regresar al hogar familiar.

Según sus palabras, «me quedé sin trabajo, pero a esas alturas ya tenía claro que tenía que compartir piso, porque se te va la mitad del sueldo en el alquiler. De hecho, ahora mismo, ni aún teniendo trabajo y cobrando más o menos bien, lo de irme a vivir sola es un sueño imposible».

En la actualidad cuenta con una oferta de trabajo para ir a una residencia alemana mientras estudia para Auxiliar de Enfermería. Será su segunda aventura laboral, aunque en una estancia compartida.

Imanol Morales: «Piden 700 euros por casas pequeñas que no tienen ni ascensor»

Imanol Morales, de 30 años, está viviendo de manera independiente, pero lo hace en un piso que es propiedad de sus padres. De otra manera, reconoce, le sería materialmente imposible. «La casa está pagada, así que puedo vivir por mi cuenta. De otra forma, tendría que elegir entre pagar el alquiler o comer», lamenta. Y es que en la actualidad, según explica, trabaja en un contrato programa del Ayuntamiento de Alicante, con un salario que no le da para tener una vivienda propia. «El problema de la ciudad -subraya- es la especulación, dado que los alquileres son carísimos debido a que nos encontramos en una zona turística. Están pidiendo 700 euros por pisos pequeños, sin ascensor y en unas condiciones que no se corresponden con el precio».

Y luego entran las condiciones, dado que, según Imanol, «para alquilar, nos exigen un contrato de trabajo que miran con lupa, una señal de meses y una fianza, lo cual hace del todo imposible que te puedas meter en una aventura así». Y lo peor, añade, es que la cosa no tiene pinta de mejorar. «No hay políticas para la juventud, nadie se ocupa de nosotros, por lo que es imposible plantearnos el futuro», concluye.

Sergi Vilaplana: «Me independicé un tiempo, pero tuve que volver con mis padres»

Sergi Vilaplana, de 24 años, llegó a vivir de forma independiente junto a su novia en Alcoy en un piso de alquiler, pensando que los ingresos que tenían serían suficientes. Pero la cruda realidad dio al traste con sus ilusiones. «Es cierto que nos independizamos durante un tiempo, pero no nos quedó otra que volver a casa de mis padres, porque a pesar de que en Alcoy los alquileres no son tan caros como en otras ciudades, la realidad es que íbamos super justos para pagar también la luz, el agua e internet», lamenta.

El hecho es que no conseguían ahorrar, y lo del ocio y las vacaciones resultaba poco menos que una misión imposible. «Encima  -recuerda- era un piso muy pequeño, sin apenas luz, y, si te paras a pensar, lo que pasarte en ese lugar toda la vida era un poco deprimente».

Así que decidieron desandar los pasos para tomar algo de carrerilla. Según sus palabras, «estando en casa de mis padres podemos acumular algunos ahorros y esperar a tener los dos unos empleos más estables que nos permitan empezar de nuevo, aunque con unos cimientos más sólidos».

Ese es su sueño, aunque, de momento, no se ponen plazos, teniendo en cuenta las complicaciones que encuentra la juventud en general para emanciparse.

Elena Baeza: «Lo de la vivienda tendría que ser un derecho garantizado»

Elena Baeza, de 19 años, estudia segundo de Derecho en la Universidad de Alicante (UA). Vive con sus padres, algo lógico a su edad, pero el problema es que está convencida de que va a continuar en esta situación durante muchos años, ante las complicaciones que , manifiesta, se va a encontrar a la hora de independizarse.

Según destaca, «el principal problema es el de la precariedad laboral. Los salarios que cobran los jóvenes son muy bajos y, encima, en muchos casos están ligados a una elevada temporalidad, por lo que resulta imposible tener acceso a una vivienda». También por los elevados precios que se piden, tanto en formato de alquiler como de compra. Para Elena, «la vivienda es ahora mismo un bien de mercado, cuando tendría que ser un derecho garantizado. Hace falta que se incremente más el parque de viviendas públicas y que se limiten, de verdad, los precios de los alquileres». De igual forma, considera que debería haber una red pública de residencias que facilitara la estancia a los estudiantes que se desplazan desde fuera de Alicante.

Y todo, concluye, «para tener un techo bajo el que vivir. Tiene que ser, insisto, un derecho, que contribuya, además, a arraigarnos en el territorio».

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