La red de sucursales de BBVA y Banco Sabadell se solapa en 62 códigos postales de la provincia

Las zonas en las que se registra esta convivencia son las más expuestas a posibles cierres de oficinas si se consuma la opa. Los expertos alertan del alto riesgo de oligopolio que conllevaría la absorción

Clientes usando los cajeros se una sucursal del Sabadell en Alicante en una imagen de archivo.

Clientes usando los cajeros se una sucursal del Sabadell en Alicante en una imagen de archivo. / Pilar Cortés

M. Vilaplana

M. Vilaplana

Mucho se está hablando de las consecuencias que tendría la absorción de Banco Sabadell por parte del BBVA, a través de la opa lanzada esta semana por parte de la entidad financiera de origen vasco. Y una en las que hay plena coincidencia es en el cierre de sucursales que conllevaría la operación, sobre todo en aquellos puntos en los que coinciden oficinas de ambos bancos. Y no son precisamente pocas. En la provincia de Alicante son nada menos que 62 los distritos postales en los que se produce esta convivencia, y por tanto los que están más expuestos a las posibles clausuras. Todo ello en un contexto en el que los expertos coinciden a la hora de alertar del alto riesgo de oligopolio bancario que conllevaría esta operación, con los consecuentes efectos adversos en materia de competencia.

La absorción del Sabadell por parte del BBVA contribuiría a concentrar aún más la oferta de servicios bancarios en la provincia. La nueva entidad resultante acapararía por sí sola más de un tercio de toda la red de sucursales, teniendo en cuenta que el Sabadell cuenta con 131 oficinas y el BBVA con 76. Sin embargo, de consumarse esta operación, se da prácticamente por hecho que el número se reduciría, siendo los puntos en los que coinciden delegaciones de ambos bancos las que tendrían más papeletas.

En la provincia esta coincidencia se da en 62 distritos postales. La palma, como es lógico, se la lleva Alicante con diez coincidencias, seguida por Elche, con cuatro. Destacan, igualmente, las tres de Benidorm y Alcoy, y las dos de Orihuela. En el resto de municipios esa convivencia, como mucho, se produce en un distrito.

El mayor nivel de concentración de sucursales de ambas entidades se produce en la Comunidad Valenciana y en Cataluña, por lo que estaría por ver el nivel del recorte en estos territorios. Una cuestión a la que el BBVA ya está tratando de restar importancia. El propio presidente de la entidad, Carlos Torres, declaraba esta semana que la atención no tiene que medirse solo por la cantidad de oficinas abiertas, sino por los servicios que se prestan desde el ámbito telemático y digital.

Y, mientras tanto, ¿qué es lo que opinan los expertos acerca de la absorción que pretende el BBVA? La unanimidad es prácticamente total a la hora de aseverar que los efectos serían negativos. El catedrático de Fundamentos del Análisis Económico y ex rector de la Universidad de Alicante, Ignacio Jiménez Raneda, no duda a la hora de señalar que se camina hacia un oligopolio que, en cierta forma, añade, ya está establecido. «Así se demuestra con el hecho de que ningún banco ha trasladado la subida de los intereses a los clientes», enfatiza. Y niega que el Banco Central Europeo (BCE) esté tratando de impulsar las fusiones entre grandes entidades. «Lo que busca son fusiones transnacionales, pero no entre las que son de un mismo país», subraya.

Por su parte, Paloma Taltavull, catedrática de Análisis Económico Aplicado de la UA, señala que en la actualidad prácticamente no hay competencia, en un proceso que se intensificaría con esta absorción. La consecuencia, en su opinión, sería «una reducción de la calidad del servicio que se presta a los clientes, y la posibilidad de un endurecimiento del crédito». De igual forma, alerta de los efectos negativos sobre la provincia y la Comunidad Valenciana en general, sobre la base de que la pérdida de la sede del Sabadell supondría un desmantelamiento de la estructura financiera que quedaba en este territorio.

José María Gómez Gras, catedrático en Organización de Empresas de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, llama la atención sobre el hecho de que la absorción «solo beneficia al BBVA», mostrando su convencimiento de que «empeoraría el cada vez peor servicio que se presta e incidiría en la desaparición de oficinas».

Por otro lado, Antonio Escudero, catedrático emérito de Historia Económica de la UA, pone el acento en la capacidad de intervención del Gobierno en este asunto. Según sus palabras, «la economía moderna concluye que el Estado debe intervenir cuando se produce un fallo de mercado, y el oligopolio, sin duda, lo es». Así que, añade, «lo que tendría que hacer el Ejecutivo es analizar si verdaderamente existe ese riesgo y actuar en caso de que considere que lo hay, porque tiene toda la legitimidad».

Por último, José Carlos Díez, profesor de Macroeconomía y Finanzas Internacionales en la Universidad de Alcalá, reconoce que puede haber algún riesgo, aunque insta a escuchar lo que tengan que decir el BCE, el Banco de España y la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia antes de actuar. «Es lo que se tiene que hacer si queremos ser serios y dar una imagen de rigor técnico por parte de España», indica.

Prácticamente todos coinciden a la hora de señalar que la operación solo beneficiaría al BBVA. Aunque también hay quienes consideran que, teniendo en cuenta que un alto porcentaje de clientes trabaja con ambas entidades, si se consuma la absorción lo lógico es que estos mismos clientes buscaran otro banco para mantener la dualidad, lo que implicaría una caída de negocio.

Los sindicatos piden mantener la plantilla pese a los cierres

Los sindicatos ya dan prácticamente por descontado que se producirían cierres de sucursales en el caso de que prospere la absorción de Banco Sabadell por parte de BBVA. Lo que piden es que la plantilla de 1.970 empleados que suman ambas entidades se mantenga pese a la desaparición de oficinas. Así lo señala Javier de Dios, responsable del Sector Financiero de la Federación de Servicios de CC OO, quien señala que «lo que hay que hacer es reforzar de personal a las sucursales que queden, para mejorar el servicio que se presta a los clientes».