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Así es el vino de una bodega alicantina que se vende a casi 1.000 euros por botella

Bodega Submarina del Mediterráneo presenta su nueva línea de lujo ante empresarios y dirigentes de toda Latinoamérica durante una gala en Miami

Las botellas del vino alicantino que madura bajo el mar.

Las botellas del vino alicantino que madura bajo el mar. / Información

David Navarro

David Navarro

Desde que Pepe Marín puso en marcha su proyecto para madurar vino bajo el mar, a través de Bodega Submarina del Mediterráneo, tuvo claro que el suyo era un producto de lujo. Los restaurantes de los grandes chefs, como los que regentan Mauro Colagreco, Martín Berasategui o Iván Cerdeño son su gran nicho de mercado, con comensales que están dispuestos a desembolsar entre 95 y 170 euros por uno de sus caldos. Sin embargo, el emprendedor alicantino ha decidido elevar su apuesta con una nueva gama de ediciones limitadas dirigida exclusivamente a la venta privada, que solo se puede conseguir en eventos y a un precio de 25.000 dólares (unos 23.000 euros al cambio) por cada lote de 24 botellas. Es decir, casi 1.000 euros por unidad, una cifra que muy pocos vinos alcanzan.

Para dar una idea del público al que se dirige basta señalar que el primero de estos caldos, el Alpha Ígneo, se presentó hace solo unos días durante la gala que la Fundación Adam Smith para la Libertad Económica celebró en Miami. Un evento al que asistieron hasta siete presidentes y expresidentes latinoamericanos –desde el paraguayo Santiago Peña al ecuatoriano Daniel Noboa-, además de empresarios como Mark Bezos (hermano del fundador de Amazon) el presidente de la multinacional Rhino, Javier Cárdenas, o el productor musical Emilio Estefan, según explica el propio Marín.

La cita sirvió para vender más de la mitad de los únicamente 40 lotes que la bodega alicantina ha puesto en el mercado, que espera despachar por completo esta añada durante un próximo evento en Tulancingo, en México.

El productor musical Emilio Estefan, con el bodeguero alicantino Pepe Marín.

El productor musical Emilio Estefan, con el bodeguero alicantino Pepe Marín. / Información

Especie endémica

Pero, ¿qué tiene de especial este vino para que los compradores estén dispuestos a pagar este precio? Como explica el bodeguero, las uvas con las que se ha elaborado proceden de un viñedo de malvasía volcánica ubicado en una reserva natural de Tenerife. "Es una especie microendémica de Canarias, en la que hay que picar la roca para que pueda enraizar. Hay que protegerlo para que agarre, porque apenas tiene tierra y tarda entre 10 y 12 años en empezar a producir", explica el emprendedor, que consiguió comprar una pequeña plantación con 30 años, eso sí, con una producción muy limitada. Tanto que solo se han producido 1.200 botellas, de las que 40 se consumieron en la gala como degustación, 200 se conservan en la bodega y las restantes 960 son las que se comercializan en lotes de 24 botellas.

Como ocurre con todos los vinos de Marín, tras su elaboración, el caldo ha madurado durante más de un año a 24 metros de profundidad bajo el mar. En este caso, frente a la costa de Croacia, en el Adriático, donde la bodega tiene una de sus dos instalaciones submarinas. La otra está en Alicante.

Según explica el empresario, el objetivo es sacar anualmente una edición limitada bajo esta gama Alpha, para lo que ya prepara también un caldo con uvas de la región de Champagne y un tinto para 2025 y 2026.

Un momento en el que se recogen las botellas del fondo del mar para su venta.

Un momento en el que se recogen las botellas del fondo del mar para su venta. / Información

Buzo industrial de profesión –para lo que se formó en Escocia- Pepe Marín decidió poner en marcha Bodega Submarina del Mediterráneo tras conocer la experiencia que el viticultor Raúl Pérez había realizado en el mismo sentido. De la mano de la Universidad de Alicante y otros laboratorios investigó los motivos de la transformación que sufren los vinos cuando pasan largos periodos bajo el mar y descubrió que la clave está en las microvibraciones constantes que producen las corrientes sobre las botellas, lo que genera una fricción continua de los polifenoles.

Fruto de esta investigación, ha desarrollado unos cajones especiales de hormigón, que disponen de una serie de agujeros para dejar pasar el agua y que son en los que maduran sus vinos. Lo hacen a 24 metros, donde la temperatura permanece estable entre los 14 y los 18 grados todo el año.

Al mismo tiempo, Marín, que emplea la marca The Sea Wine Club para comercializar sus vinos, ha ido adquiriendo una serie de viñedos en zonas muy específicas, que ofrecen variedades de uva muy particulares. Así, trabaja con uvas del Penedès, las Rias Baixas o la Rioja alavesa, además de un godella centenario en Zamora, entre otros. El empresario confía en duplicar este año su facturación para alcanzar los cinco millones de euros.

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