Azaconsa llega a los 154 años de globalización y máxima calidad

La empresa de Novelda surgió en 1870 con el comercio internacional de azafrán y especias. Hoy también vende infusiones y edulcorantes en más de 40 países

Una de las varias naves industriales que conforman las instalaciones de Azaconsa en Novelda.

Una de las varias naves industriales que conforman las instalaciones de Azaconsa en Novelda. / INFORMACIÓN

José Gómez

José Gómez

Un ingrediente especial de nuestra gastronomía y un deseado producto que impulsó el comercio internacional desde hace siglos. El azafrán y las especias fueron el motivo de creación de Azaconsa hace 154 años, una empresa que, desde entonces, ha sido la razón del trabajo de seis generaciones familiares. Dedicada en sus inicios a la venta internacional de especias, con el pasar de las décadas ha evolucionado hasta convertirse en una empresa que ofrece una amplia gama de edulcorantes, infusiones, cafés solubles y cacaos que se venden en más de 40 países.

Su trayectoria, siempre ligada a la provincia de Alicante, donde desde su nacimiento tiene sede en Novelda, será reconocida con la invitación a formar parte del Club de Empresas Centenarias de la provincia, una iniciativa de la Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante y de la Cámara de Comercio. El 18 de junio es la fecha marcada en el calendario en la que Azaconsa y otras cinco compañías alicantinas recibirán este homenaje en el Teatro Principal de Alicante.

Los hermanos César y Alejandro Crespo, sexta generación familiar de Azaconsa y actuales dirigentes de la empresa.

Los hermanos César y Alejandro Crespo, sexta generación familiar de Azaconsa y actuales dirigentes de la empresa. / INFORMACIÓN

Emprendimiento y innovación

Los orígenes de este emprendimiento se remontan a 1870. Todo comenzó por el profundo conocimiento del azafrán español, en el cual el tatarabuelo de Antonio Crespo, actual propietario, vio un mercado con mucho potencial. La visión de esa oportunidad le llevó a fundar Azaconsa en Novelda.

Desde el primer momento la innovación jugó un papel importante para que la empresa sobresaliera. Uno de los hijos del fundador viajó a Londres para realizar estudios en Química. Allí pudo descubrir el inglés, idioma oficial del por aquel entonces hegemónico Imperio Británico, un privilegio absoluto en aquella época, especialmente para una empresa que quería dedicarse al comercio internacional.

Colección de cromos del Sevilla FC de los años cuarenta, ofrecidos por la entonces denominada Vda. de Antonio Crespo.

Colección de cromos del Sevilla FC de los años cuarenta, ofrecidos por la entonces denominada Vda. de Antonio Crespo. / INFORMACIÓN

Pero, al mismo tiempo, gracias a sus estudios fue consciente del infinito abanico de posibilidades que se podía abrir para impulsar el negocio familiar. De la formación química nacen nuevos colores y sabores de las especias que comercializaba Azaconsa.

Con esta ampliación nació la actividad exportadora hacia América y países árabes, donde también se utilizaban las especias como moneda de cambio para traer otras. La exportación se hacía con base en el puerto de Málaga, por lo que la empresa sintió la necesidad de establecer una delegación en esa ciudad, aunque su sede continuase en Novelda.

Se abrió el almacén en una calle del centro de Málaga que daba a la plaza de la Constitución y al inicio de la Calle Larios, donde además de llevarse a cabo la logística de la exportación, también se vendían especias al público en general. Con el tiempo, y debido al fuerte acervo popular, se llamaría Calle Especería. Años más tarde, se ubicaría en esa misma calle la Farmacia Crespo.

Durante casi un siglo, hasta comienzos de los años setenta, la línea de negocio permaneció dentro de las gamas clásicas de azafranes y especias. Es entonces cuando se comienza la selección de algunos tés de alta calidad importados de Asia en latas, así como plantas naturales provenientes de Europa.

Colección de cromos del Sevilla FC de los años cuarenta, ofrecidos por la entonces denominada Vda. de Antonio Crespo.

Colección de cromos del Sevilla FC de los años cuarenta, ofrecidos por la entonces denominada Vda. de Antonio Crespo. / INFORMACIÓN

Dedicación, esfuerzo y trabajo continuo

Esos primeros cien años fueron de total dedicación, esfuerzo y trabajo continuo para superar los avatares de guerras y otros sucesos como el crack de 1929, frente a los cuales es especialmente susceptible una empresa exportadora. Y ese trabajo ha sido tanto de hombres como mujeres. De hecho, tras la Guerra Civil, la empresa pasó un período crítico que la llevó a llamarse Viuda de Antonio Crespo, durante el cual las mujeres fueron quienes, principalmente, levantaron el negocio familiar.

En Azaconsa aseguran que en cada relevo generacional se refuerzan «el espíritu y los valores de continuidad», a la vez que se modernizan los procesos productivos y las gamas que elabora la industria. Volviendo a la cronología, el gran cambio de la empresa comienza en los setenta, cuando se amplió la gama de productos más allá de las especias. Durante la década de los ochenta cerraron la delegación de Málaga y se centró toda la actividad en Novelda. En 1985 la empresa adquirió su nombre actual, Azaconsa SL, y se inició el envasado de edulcorantes de mesa.

Calle Especeria en Málaga, que acogió el almacén de la empresa.

Calle Especeria en Málaga, que acogió el almacén de la empresa. / INFORMACIÓN

En los noventa crearon la división de tés e infusiones de envasado automático, acompañado a una tarea de dar a conocer y expandir estos productos naturales en formatos prácticos que facilitan su consumo. Para finalizar el siglo pasado, Azaconsa ya se había especializado en una amplia oferta de productos envasados en bolsas y en monodosis. 

Ya en el siglo XXI, la adaptación a las nuevas normativas de calidad les llevaron a disponer del más alto estándar de seguridad alimentaria, el IFS Food versión 8. Con estas credenciales, la empresa lleva sus productos a las ferias y eventos de mayor prestigio mundial, donde también les acompaña una historia que ya es parte de todos, así como la pasión por un oficio, por Novelda y por la provincia de Alicante.

Seis generaciones y 150 años

En la actualidad, la empresa tiene líneas de condimentos, especias, edulcorantes, infusiones, cafés solubles y cacaos que se venden en farmacias, herboristerías y hostelería de más de 40 países. La innovación es una de las razones que han llevado a esta empresa a mantener siglo y medio de continuidad y vigencia. En este sentido, el principal enfoque es cuidar la calidad del producto para que sea más natural y saludable. Se procura, con estrictos controles de calidad, que las especias no lleven sales añadidas, ni tampoco tengan trazas de gluten ni lactosa, para mantener la salud de todo los consumidores.

Latas de especias de diferentes épocas y cerillas de cortesía.

Latas de especias de diferentes épocas y cerillas de cortesía. / INFORMACIÓN

Para Alejandro y César Crespo, hermanos y actuales dirigentes de la empresa en la sexta generación familiar, es «un orgullo pertenecer a esta empresa y a esta familia en la que ha habido y sigue habiendo muchos visionarios y luchadores» cuyo objetivo permanente ha sido fabricar productos de primera calidad y llegar hasta el último rincón del planeta. Una gran satisfacción para ellos es «pedir un té en la otra punta del mundo y que el producto sea de Azaconsa».

Seis generaciones y 150 años han pasado desde su fundación y la actual Azaconsa, empresa de vocación global desde su inicio, sigue innovando y compitiendo en diferentes mercados. Las tecnologías más vanguardistas están presentes en la fábrica de Novelda, pero sus raíces siguen firmemente ancladas en la tradición, en la familia y en esa sucesión de visionarios que llevaron sus productos por todo el planeta.

Lata Delia Azaconsa 1870.

Lata Delia Azaconsa 1870. / INFORMACIÓN

La adaptación y la innovación, claves en la continuidad del negocio familiar

Desde 1870, Azaconsa ha recorrido un largo viaje que le ha hecho unir cuatro continentes en su tráfico comercial, pero también le ha obligado a adaptarse a multitud de cambios de todo tipo.

Por ejemplo, el nombre de la empresa, que tras la Guerra Civil se estableció como Viuda de Antonio Crespo, luego cambió por Azaconsa en los años ochenta. Las marcas, a su vez, fueron surgiendo con los años. Crespo, el apellido que bautizó primigeniamente a la empresa, El Barco, Delia o El Niño son algunos de los nombres comerciales que ha utilizado Azaconsa. En la actualidad pervive la marca El Niño Crespo para colorantes, azafrán y especias.

Azaconsa ha recorrido un largo viaje que le ha hecho unir cuatro continentes.

Azaconsa ha recorrido un largo viaje que le ha hecho unir cuatro continentes. / INFORMACIÓN

Hablando de nombres y cambios, también es de destacar el paso de la empresa por Málaga y cómo su almacén acabó bautizando la calle en la que se encontraba, hoy oficialmente denominada como Calle Especería.