La Vega Baja y las Marinas lideran las tasas de pobreza en la Comunidad

La inflación y el encarecimiento de la vivienda elevan hasta el 10% la cifra de residentes de la provincia que sufren privaciones materiales severas en su día a día, a pesar de la mejora de la renta media

Usuarios en un comedor social de la provincia.

Usuarios en un comedor social de la provincia. / Información

David Navarro

David Navarro

A pesar de que la renta media de la provincia subió alrededor de un 7% durante el año pasado, cada vez hay más personas que se sitúan por debajo del umbral de la pobreza o que sufren importantes carencias materiales. Todo un contrasentido que evidencia el aumento de la desigualdad que ha provocado el encarecimiento de los precios de debido a la inflación –que se ha cebado especialmente con los alimentos y otros bienes de primera necesidad-, y la subida del coste de la vivienda, que se ha disparado tanto en la modalidad de compra, como en la de alquiler.

Así lo refleja el último informe sobre Indicadores de pobreza y condiciones de vida a nivel subregional elaborado por los técnicos del Instituto Valenciano de Estadística, que sitúa a la Vega Baja, la Marina Alta y la Marina Baixa como las comarcas de la Comunidad con mayor volumen de residentes en situación de necesidad.

Una realidad muy vinculada al modelo productivo de estas zonas, donde gran parte del empleo se genera en sectores como el turismo o la agricultura –en el caso de la comarca más meridional de la provincia-, lo que se traduce en un volumen importante de población con sueldos bajos y, con mucha frecuencia, con trabajos estacionales, como recuerda el profesor e investigador del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante Carlos Gómez Gil.

Renta

Por lo que respecta a la renta por unidad de consumo –una medida que se utiliza para poder comparar mejor entre hogares-, el año pasado se situó en una media de 16.460 euros en el conjunto de la provincia, un 7,3% más que en el ejercicio anterior, pero un 12% por debajo de la media autonómica, que se situó en 18.752 euros.

Sin embargo, las diferencias entre comarcas son muy acusadas. Mientras que las zonas tradicionalmente más industrializadas, como l'Alcoià y El Comtat, se sitúan claramente por encima de esa media -con 19.956 y 19.330 euros, respectivamente-, en la Marina Alta los ingresos medios por persona se hunden hasta los 13.863 euros, un 30,5% menos, y apenas alcanzan los 14.308 euros en la Vega Baja. Si se compara con la comarca más rica de la autonomía, la castellonense de Els Ports, con 22.520 euros, la diferencia aumenta hasta cerca del 40%, lo que da una idea de la disparidad existente.

Población por debajo del umbral relativo de pobreza.

Población por debajo del umbral relativo de pobreza. / Información

Lo más llamativo de los datos es que, a pesar de este fuerte repunte de los ingresos, los distintos indicadores que miden los niveles de pobreza empeoraron –algunos de forma notable-, tras la mejora que se produjo al finalizar la pandemia, cuando se recuperó la actividad económica.

Así, la denominada tasa de riesgo de pobreza -que refleja el porcentaje de población con unos ingresos por debajo del 60% de la mediana-, aumentó casi un punto en la autonomía, hasta situarse en el 18,9% del total de residentes. De nuevo, la cifra es considerablemente peor en el caso de la provincia de Alicante, donde el año pasado se situó bajo el umbral relativo de pobreza un 23,1% de la población; un porcentaje que alcanzó el 28,7% en el caso de la Vega Baja; un 25,2% en la Marina Alta; y un 23% en el de la Marina Baixa. De nuevo, las comarcas que lideran esta triste clasificación en la autonomía y lo hacen, además, de forma recurrente desde hace años, lo que apunta a que se trata de una situación estructural.

Carencias

Pero, como apunta Gómez Gil, quizá el dato más preocupante es el que recoge el porcentaje de población que sufre privación material severa, que refleja realmente a las personas que peor lo están pasando. Este indicador contabiliza a los residentes que acumulan al menos cuatro de una lista de seis problemas relacionados con la falta de recursos, como son el no poder permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días; no ser capaces de mantener la vivienda a una temperatura adecuada; no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos; haberse retrasado con algún pago relacionado con la vivienda; no poder ir de vacaciones al menos una semana al año; o no poder permitirse el disponer de un automóvil.

Durante el año pasado hasta el 10,7% de los alicantinos –es decir, más de 209.000 personas- se encontraban en esta situación, según el estudio del portal estadístico de la Generalitat, lo que supone 3,1 puntos más que el año anterior.

Carlos Gómez Gil relaciona este incremento con la sucesión de crisis que han seguido a la pandemia, "que han afectado de manera muy notable a las condiciones de vida en la población en condiciones de mayor desventaja, que a duras penas se habían recuperado de los efectos económicos y sociales" provocados por el coronavirus.

Población con carencias materiales severas.

Población con carencias materiales severas. / Información

"Esto ha generado –añade- un aumento en las personas en situación de carencia material severa, que son las personas que más problemas tienen para dar respuesta a sus necesidades más básicas, debido a la escalada en la inflación, el encarecimiento de los alimentos y productos esenciales, y también el impacto de la crisis en la vivienda, con el aumento descontrolado en el precio de los alquileres y de los alojamientos".

En este sentido, medidas como la subida del Salario Mínimo Interprofesional o la mayor estabilidad que aporta a la contratación la reforma laboral habrían contribuido a paliar la situación, pero no han sido suficientes para compensar el fuerte encarecimiento de la vida, en especial para las clases más bajas.

Como en todos los indicadores anteriores, también en esta ocasión las peores cifras se dan en la Marina Alta, donde un 13,1% de sus residentes sufren estas penalidades; la Vega Baja, con un 12,7%; y la Marina Baixa, con un 12,3%. En el caso de l'Alacantí y el Baix Vinalopó son un 9,9%; en el Medio Vinalopó, un 8,6%; y, otra vez, las que presentan los mejores datos son El Comtat (8,2%), l'Alcoià (8,1%) y el Alto Vinalopó.

Una manifestación de la plataforma por la erradicación de la pobreza.

Una manifestación de la plataforma por la erradicación de la pobreza. / Héctor Fuentes

Según el sociólogo, estas diferencias tienen mucho que ver con la estructura productiva de cada comarca. Así, en el caso de la Marina Alta y la Marina Baixa, existe un importante volumen de población ocupada en el sector turístico, donde los salarios son generalmente más bajos y, además, estacionales, lo que reduce aún más la cuantía anual. Una situación que contrasta con elevado poder adquisitivo de muchos de los visitantes de estas zonas o de los propietarios de segundas residencias de lujo que también proliferan.

En el caso de la Vega Baja, al turismo hay que sumar también el importante peso del sector agrícola, que también se encuentra entre las actividades que menos pagan a sus trabajadores y, además, suelen hacerlo por jornadas ligadas a las distintas tareas del campo, como las cosechas.

Servicios sociales

Con todo, Carlos Gómez Gil apunta a otra tercera causa añadida para la persistencia de estas importante bolsas de pobreza en esta última comarca, como es una menor dotación de los servicios sociales en muchos de sus municipios, lo que contribuye a cronificar estas situación de precariedad económica y social.

"Es importante priorizar la intervención sobre hogares y familias en riesgo de pobreza severa desde una dimensión territorial, a la vista de la extensión, persistencia y profundidad (del problema)", apunta el profesor universitario, que destaca también la importancia de que los dispositivos de protección social mejoren su respuesta para hacer la más efectiva.