Esto es lo que se gana con una vivienda turística en la Comunidad Valenciana

La cantidad que declaran los particulares que gestionan arrendamientos de corta estancia prácticamente duplica a la que se consigue con el alquiler tradicional

Bloques de apartamentos en Benidorm.

Bloques de apartamentos en Benidorm. / David Revenga

David Navarro

David Navarro

Si alguien tenía alguna duda sobre los motivos por los que cada vez más propietarios quieren destinar sus viviendas al mercado turístico, los últimos datos de la Agencia Tributaria lo dejan bastante claro. Cada inmueble destinado al alquiler de corta estancia en la Comunidad Valenciana genera prácticamente el doble de ingresos que aquellos que permanecen en el mercado tradicional, aunque la diferencia en la rentabilidad final se reduce por los mayores impuestos que deben pagar estos últimos.

Así puede comprobarse en la Estadística de declarantes del IRPF que elabora el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, en la que se recoge el importe que mueve cada año el arrendamiento de viviendas. Unas cifras que, eso sí, únicamente se refieren a los alquileres que cobran ciudadanos particulares, dejando fuera la actividad de las empresas.

En el caso de la Comunidad Valenciana, en el año 2022 –el último con datos disponibles- se alquilaron para residencia habitual hasta 214.635 viviendas, lo que reportó a sus propietarios unos ingresos brutos de más de 1.368 millones. O, lo que es lo mismo, una media de 6.374 euros por inmueble.

El escaparate en una inmobiliaria de Orihuela.

El escaparate en una inmobiliaria de Orihuela. / Tony Sevilla

Mientras tanto, las 24.476 casas destinadas al resto de modalidades de arrendamiento –lo que incluye alquileres de temporada, como los que suelen firmar los estudiantes universitarios, que ahora se pretenden contralar más, y, sobre todo, los alquileres turísticos-, generaron un total de 273 millones de euros. Es decir, 11.155 euros por vivienda, casi el doble que los anteriores.

En limpio

Eso sí, lo que queda en limpio es bastante menor, ya que una vez descontados los gastos deducibles –como las amortizaciones del precio pagado para comprar los inmuebles, los recibos de la comunidad o los suministros, entre otros- el rendimiento neto del alquiler tradicional se rebaja a 3.395 euros por inmueble, y el de los pisos turísticos a algo más de 7.000 euros.

En cualquier caso, una cantidad que resulta más que atractiva para un buen número de propietarios, lo que ha provocado que el número de viviendas comercializadas de esta forma en la autonomía –o al menos las que se declaran a Hacienda- prácticamente se haya triplicado desde el año 2019, al pasar de las 8.048 de ese año a las casi 24.500 de 2022.

Una situación que se ha acelerado con los cambios introducidos en la última Ley de Vivienda para proteger a los inquilinos vulnerables frente a los desahucios y las subidas de rentas, lo que ha generado intranquilidad entre algunos caseros, según afirma el delegado en Alicante de la Asociación de Inmobiliarias de la Comunidad Valenciana (Asicval), Miguel Galindo. "Sobre todo en las ciudades costeras y con muchos visitantes, resulta mucho más rentable el alquiler turístico que el de larga temporada, y encima no tienes problemas de impagos nunca, porque lo haces a través de plataformas como Airbnb o Booking, y lo tienes garantizado", explica el experto.

No obstante, como reconoce el propio Galindo, este tipo de alquileres suponen un mayor esfuerzo para los propietarios –que deben estar pendientes de entradas y salidas- y, sobre todo, un mayor coste fiscal, que no siempre compensa. Sobre todo, si no se consiguen buenas ocupaciones durante la mayor parte del año.

Un grupo de turistas por Alicante.

Un grupo de turistas por Alicante. / Alex Domínguez

Al respecto, el presidente de la comisión de fiscal del Colegio de Economistas de Alicante, Antonio Pérez Rovira, recuerda que, en el caso de los inmuebles destinados a vivienda habitual está exentos un mínimo del 50% de los ingresos obtenidos, un porcentaje que puede elevarse hasta el 90% cuando, por ejemplo, el propietario acepta rebajar más de un 5% la renta de una casa situada en una de las zonas tensionadas que prevé la nueva ley. Por el contrario, en los alquileres turísticos todo el rendimiento neto tributa al tipo de la base general del contribuyente.  

Aun así, la enorme diferencia provoca que en muchos casos salga a cuenta, según el especialista, que recuerda el caso de algunos clientes que llegan a marcharse de sus casas en los meses de verano ante las cantidades que consiguen con el alquiler en esa temporada.

En todas las autonomías

Estas mismas diferencias se dan, en mayor o menor medida, en toda la geografía española. Así, Baleares es la autonomía donde más "factura" cada propiedad destinada al alquiler turístico, con una media de 27.116 euros anuales. Le sigue Madrid, donde los caseros de pisos turísticos declaran a Hacienda una media de 16.227 euros por cada uno de ellos. En el caso de Cataluña la cifra asciende a 14.863 euros, mientras que en Canarias son 14.039.

En el lado opuesto, los pisos turísticos que menos ingresos generan son los extremeños, con una media de 6.984 euros, seguidos por los murcianos, con 8.454 euros, y los castellano-manchegos, con 8.523.