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La sequía reduce la cosecha alicantina de oliva un 70 % y causa pérdidas de 40 millones

Los precios del aceite en origen se han reducido un 20 % tras los fuertes incrementos del último año debido a la mayor producción que se espera en Andalucía, aunque continúan manteniéndose en niveles elevados

Un olivo sin ninguna producción en el término municipal de Millena, dentro de la comarca de El Comtat.

Un olivo sin ninguna producción en el término municipal de Millena, dentro de la comarca de El Comtat. / Juani Ruz

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Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

Los cultivos de la provincia de Alicante vienen encadenando un desastre tras otro como consecuencia de la sequía, hasta el punto de que prácticamente todos han sufrido mermas por esta razón. El último en sumarse a esta desesperante lista ha sido la oliva, cuya cosecha se ha reducido un 70 %, generando pérdidas que se situarán alrededor de los 40 millones de euros. Todo en un contexto en el que los precios del aceite en origen, debido a la mayor producción que se espera en Andalucía, se han reducido un 20% tras los fuertes incrementos del último año. Pese a todo, continúan moviéndose en niveles elevados.

La del año pasado fue una muy buena campaña para los productores de aceite de oliva de la provincia. Y es que después de encadenar varias campañas desastrosas, la baja cosecha que se registró en Andalucía propició que los precios se disparasen, hasta alcanzar niveles tres veces superiores a los que se venían manejando hasta ese momento. De eso se aprovechó el territorio alicantino, que al contrario que el andaluz, recolectó más de media cosecha, lo que generó unos rendimientos económicos elevados.

La situación, sin embargo, ha cambiado de manera radical esta campaña, donde los acontecimientos se están produciendo a la inversa. Y es que mientras en Andalucía se espera un aumento notable de la producción, en la provincia ha sucedido justo lo contrario. Así lo señala Hugo Quintanilla, productor de la firma Señoríos del Relleu y representante sectorial de Asaja, quien explica que en los campos alicantinos apenas se recolectará el 30 % de una cosecha normal. «La sequía -explica- ha hecho mella sobre los olivos, que apenas han podido dar frutos. Las últimas lluvias, muy irregulares por otra parte, ya han llegado tarde en términos de producción».

Así las cosas, en esta campaña apenas se podrán recoger 20 millones de kilos, lo que impedirá aprovechar unos precios que, al menos de momento, se mantienen elevados. Según Quintanilla, «en la actualidad se están pagando siete euros por kilo de aceite, cuando llegaron a alcanzarse los nueve euros. En cualquier caso, y pese a la reducción, se siguen manteniendo en niveles elevados, porque si bien es cierto que en Andalucía habrá más cosecha, en toda la zona de Levante , al igual que nos sucede a nosotros, va a ser bastante raquítica. Lo mismo ocurre en otros países productores, como Grecia o Marruecos».

Con todo ello, se calcula que las pérdidas para los olivareros de la provincia de Alicante van a rondar los 40 millones de euros.

Desde La Unió, el responsable del sector, Enric Simó, explica que el descenso de la cosecha en el conjunto de la Comunidad Valenciana también va a rondar el 68 %, con la consiguiente pérdida de ingresos por parte de los agricultores dedicados a este cultivo. 

Para compensar estas bajas producciones y también la pérdida de superficie acogida a la Política Agraria Común (PAC), esta organización agraria ha solicitado a la Conselleria y al Ministerio de Agricultura que adapten la propia PAC a las condiciones específicas del olivar de la Comunidad Valenciana. «Es imprescindible una revisión de esta política para garantizar la viabilidad de un cultivo clave para nuestra economía rural», enfatiza Simó.

La superficie del olivar acogida a la PAC, añade, ha caído un 2,72 % entre 2023 y 2024, pasando de las 46.133 hectáreas a 44.880. Este descenso contrasta con el incremento del 0,8 7 % a nivel nacional y refleja, subraya el representante de La Unió, «un desajuste estructural que deja a los olivareros valencianos en desventaja frente a otras comunidades autonómas». Lo que se reclama es un reequilibrio de las ayudas al olivar para que contemple todas las realidades productivas existentes en España

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