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Excelencia económica

La generosidad de un Nobel vista por un tal Jiménez

David Jiménez es profesor de la Universidad de Alicante y, además de su brillantez, guarda con discreción el hecho de haber sido alumno de Daron Acemoglu, uno de los tres economistas que recogerán el premio que entrega la academia sueca este martes 10 de diciembre en Estocolmo

A la izquierda, el premio Nobel de Economía Daron Acemoglu y a la derecha, el que fuera su alumno, David Jiménez de la UA.

A la izquierda, el premio Nobel de Economía Daron Acemoglu y a la derecha, el que fuera su alumno, David Jiménez de la UA. / Associated Press/ INFORMACIÓN

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Ana Jover

Ana Jover

«Muchas gracias». Con este mensaje breve, Daron Acemoglu, profesor de Economía del Instituto Tecnológico (MIT) de Massachusetts y premio Nobel de Economía 2024, contestó a David Jiménez, una de esas joyas académicas que da clases en la Universidad de Alicante y al que no le gustan los focos. 

Con un brillante currículum académico, Jiménez pudo elegir destino tras pasar cinco años investigando en Estados Unidos. Ahora trabaja en el departamento de Fundamentos del Análisis Económico que dirige la catedrática Carmen Beviá. Aunque su foco investigador ha cambiado respecto al que le llevó hasta el despacho de Daron Acemoglu, reconoce que su influencia y la del propio MIT han sido decisivas en su carrera. 

«Es un ambiente muy competitivo y en el Instituto se promueve la multiplidisciplina. El aprendizaje es constante y tienes mucha oferta de conferencias y clases», explica. Jiménez reconoce que, en parte, eligió el MIT porque estaba Acemoglu, por su línea de investigación. Él había estudiado Matemáticas en Murcia, su tierra natal, pero el máster de Economía le amplió la visión. 

El nuevo premio Nobel de Economía fue su director de tesis y sobre él, David Jiménez, tiene muchos y extraordinarios puntos a destacar. «Pronto te das cuenta de que es una persona generosa en el ámbito personal. La organización es diferente académicamente a la española. Él es el doctorado del departamento de Economía, el que organiza todos los profesores, pero hace muchas más labores. Elige más alumnos que el resto, cuando no tendría obligación», comenta. 

Los compañeros bromeábamos con el hecho de que él lo sabía todo, daba igual de lo que hablaras, lo sabía

David Jiménez

Durante sus encuentros, Jiménez destaca su tranquilidad. «Es una persona famosa y ocupada -es uno de los 10 economistas más citados en el mundo -y, sin embargo, en las citas para analizar cualquier cuestión mostraba siempre interés por el debate (que tenía delante), porque, al final, se establece una relación larga y cercana, donde tienes que reportar sobre lo que te proponía o tú planteabas»

«Los compañeros bromeábamos con el hecho de que él lo sabía todo, daba igual de lo que hablaras, lo sabía. A nivel intelectual, también era una persona con enormes conocimientos. Quizás por ello y porque pensaba que era lo correcto, me animó a esos enfoques interdisciplinares», sostiene. Jiménez es economista conductual y se ha especializado en aspectos relacionados con la sanidad, lo que no es usual. Tampoco lo era la economía política, rama sobre la que Acemoglu ha escrito diferentes libros y numerosas publicaciones científicas. Hace diez años, no estaba tan extendido ese trabajo que bebía en diferentes ámbitos y es precisamente, ese enfoque pionero uno de los motivos que hay detrás del galardón del premio Nobel que recogerá junto a sus colegas, los también profesores Simon Johnson y James A. Robinson mañana martes 10 de diciembre en Estocolmo. 

La cercanía que transmite este profesor de origen armenio y nacido en Turquía «no hay que darla por sentada», indica sonriendo David Jiménez, en referencia a que la fama, no parece haberle cambiado. «Mantengo el contacto, en la medida que aún le pido su opinión para algunos temas», lo que confiesa con un tono que mezcla timidez y orgullo. «Él siempre hacía un poco más, ponía más diapositivas» y es que sus clases, a pesar de no responder a lo que en España consideramos una asignatura troncal, estaban llenas.

La aportación

Parte de la conversación con el profesor de la UA, se centra en los argumentos que expuso el jurado de los Premios Alfred Nobel el pasado octubre para conceder este reconocido reconocimiento, del que siempre se destaca también su dotación pecuniaria (un millón de dólares por categoría). Los tres profesores han demostrado que la calidad de las instituciones está íntimamente ligada al progreso y desarrollo de los países. 

El Banco de España publicó recientemente, y en reconocimiento a estos tres destacados economistas, un artículo sobre cómo la brecha entre ricos y pobres. «Los galardonados este año (...) han demostrado la importancia de las instituciones sociales para la prosperidad de un país. Las sociedades con un Estado de derecho deficiente e instituciones que explotan a la población no generan crecimiento ni cambios para mejor. La investigación de los galardonados nos ayuda a entender por qué», recogía el comunicado de la Academia sueca. 

Las diferencias en la prosperidad de los países «son las instituciones sociales que se introdujeron durante la colonización». Así el modelo desarrollado en su investigación evidencia la importancia de las variables institucionales, por encima de las geográficas o las culturales, en el progreso económico de las naciones. «Algunos países quedan atrapados en una situación de instituciones extractivas y bajo crecimiento económico. La introducción de instituciones inclusivas crearía beneficios a largo plazo para todos, pero las instituciones extractivas proporcionan ganancias a corto plazo para las personas en el poder». 

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