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La subida del alquiler en función del IPC tendrá escasa incidencia en Alicante

El índice que afecta a los arrendamientos de larga duración solo servirá para frenar la revalorización de los inmuebles de precios elevados. Expertos reclaman más datos reales y más transparencia

Una mujer pasa frente a una agencia de alquileres de vivienda en Alicante.

Una mujer pasa frente a una agencia de alquileres de vivienda en Alicante. / Jose Navarro

Ana Jover

Ana Jover

El nuevo índice de referencia de arrendamientos de vivienda se publicó ayer por parte del Instituto Nacional de Estadística (INE) y se situó en enero en el  2,2 %. Este porcentaje solo es aplicable a los contratos que se firmaron después del 25 de mayo de 2023, fecha de entrada en vigor de la ley de vivienda y responde a una fórmula matemática que lanza el Gobierno de España con el objetivo de contener los precios del alquiler de larga estancia. 

Junto con el tope, que por ahora solo se aplica en Cataluña, expertas como la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Alicante, Paloma Taltavull, considera que esta «medida política» puede facilitar la contención de los arrendamientos que se revaloricen en su parte alta y pone como ejemplo la escasa variación o freno que tendrá sobre alquileres que sean bajos. Ejemplo: para una casa de 600 euros mensuales de alquiler, se subirán unos 12. Para la experta en el mercado inmobiliario, «mejor este tipo de soluciones que la de fijar precios». 

No obstante, su efecto sobre la provincia de Alicante no será el deseado porque el parque inmobiliario está más enfocado en el arrendamiento de medio y corto plazo, es decir, el que mira hacia el turismo. Aún así, se ha mostrado más optimista que en otras ocasiones por su posible incidencia porque «la fórmula es sencilla, pero hay que tener en cuenta que está ligada al IPC, al consumo, y no a la realidad del alquiler». 

Para Taltavull, el momento tensionado en el que se encuentra la vivienda requiere de medidas que arrojen luz sobre la realidad a la que nos enfrentamos. Así, para la experta, el gobierno y los investigadores «trabajamos con un censo, es decir, con estimaciones». Para que las políticas fueran efectivas la base angular, estaría en contar con un «registro y precios reales. Más transparencia». Entonces, se podría medir con solvencia. 

En su opinión, es preciso diferenciar entre los tipos de alquiler y los propietarios. «Si pensamos en los pequeños que buscan la estabilidad y quieren inquilinos que no les fallen, es usual encontrar que se mantienen precios. Otra cuestión son las empresas (agencias) o inversores que van a buscar una ganancia». 

A la cabeza

En cualquier caso, la medida surtirá efectos en las zonas con parques relevantes y de precios altos. Y aquí es donde se produce la diferencia. Los portales inmobiliarios son los que hacen los estudios de precios. En ellos, Alicante se encuentra en el grupo de cabeza. De hecho, a principios de diciembre, la web de «El Idealista» el precio por metro cuadrado subió hasta noviembre una media 10,8 euros por metro cuadrado. Este dato supone que, en lo que va de año, el precio subió un 10,1 %, pero detrás de esta subida están los municipios turísticos costeros; pues no se diferencia entre unos y otros. 

El último estudio experimental del INE recogió que la ciudad alicantina registró una variación es del 17,4 % para el periodo de 2015-22, lo que le sitúa como la novena de mayor incremento en toda España de capitales de provincia. Ahora está por ver si el nuevo índice frena las subidas en las áreas metropolitanas donde están las mayores bolsas de alquiler. 

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