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Conflicto laboral

Trabajadores de una heladería lidian con los impagos y la falta de producto en plena Explanada

Trabajadores de una heladería céntrica de Alicante atrapados entre los impagos y la falta de producto

Trabajadores de una heladería céntrica de Alicante atrapados entre los impagos y la falta de producto / Héctor Fuentes

Ana Jover

Ana Jover

El cierre de la heladería Antiu Xixona que hay en la céntrica Explanada de Alicante se ha convertido en un laberinto para la plantilla de diez trabajadores. Una de las camareras, Noemi Olmo, tomó la iniciativa de denunciar la situación en la que se encuentran tras dos meses sin cobrar la nómina y ver como, poco a poco, las vitrinas de helado se vacían en este tiempo. 

«Hemos hablado con el abogado sindical y particulares y de la mutua para ver qué podemos hacer. El gerente no nos da ninguna explicación, solo nos dice que no puede pagar y no nos despide. Si nos marchamos perdemos nuestros derechos», comenta con preocupación y con la tensión de verse en una situación económica crítica. «Hay un compañero que ya se ha marchado porque no aguanta». 

La degradación está afectando a los empleados porque el establecimiento sigue abierto, pues es una zona de paso habitual sobre todo de turistas. Durante la visita a la heladería hay personas que toman café y tostadas. «Es lo único que queda y, seguramente, se acabará esta semana», añade esta camarera con larga experiencia. 

Dos de las trabajadoras conversan en el exterior del establecimiento.

Dos de las trabajadoras conversan en el exterior del establecimiento. / Héctor Fuentes

Los trabajadores creen que el gerente Francisco Loyola ha desatendido otros muchos pagos y la fábrica de Helados Alacant le ha dejado de servir. La heladería no es una franquicia, según indican desde la empresa que elabora esta marca, y se distancian de la posible negligencia que haya cometido el responsable del local. De hecho, explican que la relación es de proveedor y que la marca articula unas pautas para poder usar el nombre siempre que se sirvan sus productos y se cumplan unas normas de higiene y conservación de los helados. 

Limbo laboral

Fuera del paraguas de la marca, los trabajadores explican que, ante la negativa del gerente a dar explicaciones y los rumores de cierre, ellos siguen haciendo sus turnos y asistiendo al trabajo. «La esperanza está puesta en que sea verdad en que haya declarado el concurso de acreedores y podamos seguir con nuestras vidas», comenta Noemi Olmo. 

La desazón la completa el hecho de que en el interior de la heladería se acumulan las mesas y las sillas de la terraza. «La gente cree que es por los andamios, pero lo cierto es que el gerente dejó de pagar la tasa en agosto al Ayuntamiento de Alicante y, dos meses, después tuvo que quitarla y estimamos que hacer frente también a una multa», señala en el exterior del local. 

La plantilla de esta conocida heladería no es la primera vez que se enfrenta a una situación complicada. Cuando se alquiló el local, el anterior gerente dejó una deuda con la fábrica de helados ya importante que supuso un estrés extra. La situación se remontó, porque el actual gerente, entonces trabajador, llegó a una acuerdo con la compañía heladera, según indican los empleados. Ahora años después la situación ha empeorado. 

Este diario se puso en contacto con el gerente, quien no atendió a las llamadas. 

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