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Impacto económico

El anuncio de aranceles de Trump abre una «grieta» a los vinos alicantinos

La medida de aumentar en un 200 % los impuestos para estas bebidas europeas en EE. UU. pone en jaque el tercer mercado exportador para las bodegas de la provincia, que creció en un 20 % el último año

Una persona degusta una copa de vino.

Una persona degusta una copa de vino. / INFORMACIÓN

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Ana Jover

Ana Jover

Ayer se cerraron las puertas de ProWein 2025, la feria de referencia del vino que se celebra en Dusseldorf. El principal tema de debate fue el anuncio del presidente Donald Trump de implementar unos aranceles del 200 % a los vinos y otras bebidas europeas. Desde entonces hasta ayer, nada se ha conocido de los detalles y de las características que afectarán al importante sector en España. 

A pesar de que la Denominación de Origen Protegida de Vinos de Alicante es una modesta productora, es una de las que permanece atenta al desarrollo de esta cuestión. En juego, el tercer mercado al que se exporta desde las bodegas alicantinas y un difícil mercado de sustituir por el momento de crisis de consumo. «Existe inquietud y preocupación», comenta el gerente de Vinos de Alicante, Eladio Aniorte, «pero nos falta la letra pequeña». 

Bajo el sello del Consejo Regulador alicantino, el año pasado se produjeron 1.382.381.300 litros, «pero este dato no es proporcional a la cifra exacta de lo que se embotella y vende cada año. No se vende lo que se produce en una misma campaña; si no que el vino acumula ventas de varios años por la naturaleza del producto», explica Aniorte. 

No obstante, la exportación es una vía que ha ido ganando peso para las bodegas ante el descenso del consumo generalizado de esta bebida en favor de otras. Los últimos datos de venta al mercado exterior son de 2022/23 y contemplan el 31,5 % de la comercialización. A Estados Unidos se vendió el 5,8 % del total (173.188 litros), casi lo mismo que a Francia, que es el segundo mercado. La provincia tiene un gran destinatario que es Alemania y luego va el resto. 

No es un mercado menor

Pero justo el país norteamericano experimentó el año pasado un crecimiento del 20 %, lo que viene a dar cuenta del potencial que brinda este mercado. Se comercializaron 206.185,25 litros, según los datos del Consejo. El perfil de consumidor se caracteriza por preferir el tinto, de hecho, el 66 % de las botellas vendidas correspondían a esta variedad, mientras que el blanco representó el 20 % y el restante 13 % hay que asignarlo al rosado. 

«Cuesta mucho abrir un mercado. El registro, la vigilancia aduanera, el etiquetado que exige cada país, entre otros, hace que un envío se pueda dilatar entre 9 meses y un año. Después, una vez, que ya cuentas con un distribuidor, puede ser cuestión de un mes», comenta el gerente, para hacer referencia a lo complicado que resulta especialmente para productores pequeños y medianos entrar en un mercado. De ahí que el responsable de la DOP se muestre prudente a la hora de plantear la cuestión de los aranceles, pues no es nada fácil encontrar alternativas. Son procesos más largos de lo que inicialmente se puede pensar. 

Una copa de fondillón.

Una copa de fondillón. / Áxel Álvarez

De hecho, en la anterior etapa de Trump en la Casa Blanca, los grandes perjudicados fueron los vinos de gran volumen, más económicos y de baja graduación (por debajo de los 14 grados), señala. Los alicantinos quedaron fuera del radar un Trump menos proteccionista en su política exterior. 

A la espera de ese momento, Eladio Aniorte confirma que efectivamente, se han producido acopio de material. «Ya se produjo algo antes de Navidad, antes de la toma de posesión y ante el temor de que se diera esta circunstancia». Aún así se muestra optimista porque subraya que las marcas de Alicante han apostado por la calidad y están en una gama media alta. 

Para el gerente, el tamaño y el tipo de vinos que se exportan puede ayudar a los bodegueros locales. «Los aranceles siempre son negativos; sin embargo, puede repetirse el mismo caso que hace años y no perjudicar tanto como se puede pensar». 

En esa proyección cargada de incertidumbre, está el hecho de la minoración que ha sufrido la añada alicantina y que repercurtirá en una menor oferta y también en que la polémica tuvo su origen en el bourbon y otros licores, lo que podría dejar fuera de este desproporcionada subida de tasas a los vinos como los alicantinos. Pero todo son conjeturas y así será hasta el 2 de abril, cuando está previsto que se conozcan los detalles de un anuncio que de cualquier modo les está haciendo pasar un mal trago a los productores y a todo el ecosistema alrededor de los viñedos. 

Experiencia: a la espera del 2 de abril

Rafa Cañizares es uno de los viticultores y enólogos de mejor reputación que está al frente de Bodegas Volver. Desde 2004, exporta a Estados Unidos los vinos hechos en la Sierra de Salinas. Es una de los profesionales del sector que está a la espera de conocer los detalles del anuncio de Donald Trump. «Allí tampoco nos saben decir qué ocurrirá», comenta.

Para esta bodega alicantina, el mercado estadounidense es importante. «Tenemos una persona allí, una figura que se llama agroimportador, que se encarga de ir estado por estado. Vendemos en todo el país. De momento, no ha ocurrido nada extraño», en referencia a que no se ha producido acopio de producto.

El perfil de su cliente es una persona que le gusta el vino de calidad, de la gama media o alta y que apuesta por el tinto. «Para el tinto apuestan por España, ya para los blancos, Francia o Italia». 

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