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Imprenta Segarra, tres generaciones al servicio de la memoria impresa

Desde 1917, esta empresa familiar ha plasmado en papel la evolución cultural, social e industrial de Elche

Su legado será reconocido el próximo 5 de junio en la Gala de Empresas Centenarias de la provincia de Alicante

Imprenta Segarra fue promotor, productor y difusor de las famosas aleluyas del Domingo de Resurrección que tanto nombre han dado a la ciudad de Elche.

Imprenta Segarra fue promotor, productor y difusor de las famosas aleluyas del Domingo de Resurrección que tanto nombre han dado a la ciudad de Elche.

Miriam Vázquez

Miriam Vázquez

La Imprenta Segarra es sin duda una de las empresas de artes gráficas más emblemáticas de la ciudad de Elche además de un referente en el sector de la impresión en la provincia. Su larga historia refleja el dinamismo de la sociedad e industria ilicitana a lo largo de gran parte del siglo XX siendo testimonio del esfuerzo, capacidad de adaptación y superación de tres generaciones de impresores que con, mucho esfuerzo y sacrificio, trabajaron para mantener vivo un legado familiar durante sus ya 108 años de existencia

Fundada en 1917 por Pascual Segarra Agulló, hombre de gran visión empresarial y carácter afable, apasionado de la imprenta y de las buenas tertulias, la empresa nació en un pequeño taller situado estratégicamente en pleno centro de Elche. Esta ubicación, cercana a sedes sociales, comercios emblemáticos y el Ayuntamiento, fue clave para impulsar su crecimiento. Entre sus primeras producciones destacan carteles de festejos populares, multitud de impresos comerciales y elaboraciones propias que alimentaron el taller y que dieron fuerza a su apellido como marca comercial. Cabe reseñar al respecto que este impresor fue promotor, productor y difusor de las famosas aleluyas del Domingo de Resurrección que tanto nombre han dado a la ciudad de Elche como colofón jubiloso a la Semana Santa ilicitana. 

Imagen de archivo de las aleluyas en la Semana Santa ilicitana.

Imagen de archivo de las aleluyas en la Semana Santa ilicitana. / .

En esos primeros años, la técnica predominante era la tipografía, una labor artesanal que confería a la imprenta el estatus de «arte gráfico» y al impresor el de verdadero especialista. Durante las primeras décadas del siglo pasado, Elche era un núcleo industrial concentrado en la producción de calzado, textiles y manufacturas auxiliares, industrias que, en épocas de bonanza y crisis, permitieron sostener negocios como la Imprenta Segarra.

Fruto del matrimonio del empresario con Rosa Sánchez Amorós, mujer de tanto talento como talante, gran visionaria y emprendedora, nacerían sus tres hijos, Pascual, José y María Rosa, siendo el mayor de sus descendientes, su hijo Pascual, quien, finalizados sus estudios, en miras de ayudar a su padre e impulsar la economía de la familia, se incorpore a la plantilla de trabajadores de la imprenta, liderando por méritos esta tras la jubilación del padre. 

Pascual Segarra Sánchez asumió el relevo generacional y su llegada supuso la etapa más floreciente de la empresa, coincidiendo con el crecimiento económico y demográfico de Elche a partir de mediados del siglo XX. Con visión de futuro, la empresa amplió sus instalaciones trasladando el taller de producción a la calle Obispo Winibal (barrio de Altabix) y abriendo en el antiguo taller de la calle Corredora la Papelería Segarra para venta directa al público.

Foto de las instalaciones de la imprenta en sus inicios.

Foto de las instalaciones de la imprenta en sus inicios. / .

Bajo su dirección, la imprenta pasó de producciones artesanales a incorporar maquinaria moderna, siendo pionera en Elche en introducir la impresión offset. Pascual Segarra Sánchez, de hábitos sencillos y gestión prudente, mantuvo siempre una estructura de costes flexible, lo que permitió afrontar tanto épocas de bonanza como de dificultades económicas.

La tercera generación de la familia entró en escena en los años ochenta con Pascual Segarra Sánchez (nieto del fundador). En un contexto económico adverso por la crisis de la industria del calzado y el aumento de la competencia internacional, la empresa supo adaptarse especializándose en la impresión de libros, revistas y catálogos, y fortaleciendo la colaboración con arquitectos, escritores, historiadores y artistas.  

Fotografía de la imprenta en los años 1920 y 1930.

Fotografía de la imprenta en los años 1920 y 1930. / .

Para Pascual Segarra, conocer y comprender la idiosincrasia de su ciudad y su entorno, así como el arte y la cultura que en ellos florecen, no es solo una inquietud personal, sino una auténtica vocación. Acercar ese patrimonio a la población a través de la impresión es, para él, una responsabilidad como impresor y un orgullo como ilicitano. Su taller ha dado vida a cientos de revistas, catálogos y libros que hoy llenan estanterías, librerías y colecciones de particulares, instituciones públicas y privadas, dejando constancia en papel de las ideas, obras y saberes de todo un territorio.

El cambio de siglo trajo consigo una renovación necesaria: en 2002, Pascual Segarra adquirió plenamente el negocio y trasladó el taller al Polígono de Vizcarra, mejorando sustancialmente las condiciones de producción y logística. Se introdujo también la impresión digital para trabajos de pequeñas tiradas, reduciendo costos y tiempos de entrega.

Un aliado de la historia local

Hoy, con más de cuarenta años de experiencia, Pascual Segarra Sánchez sigue liderando una empresa que ha sabido mantener la esencia de su oficio y que continúa siendo un referente de calidad, mimo en el detalle y compromiso cultural. Su pasión por el arte y la historia local ha hecho de Imprenta Segarra un aliado de las instituciones, artistas y particulares que quieren plasmar su legado en papel. «Aprovecho estas líneas para agradecer al equipo de trabajadores de la imprenta, empresas, proveedores y clientes la confianza depositada en nosotros, sin los cuales la Imprenta Segarra nunca hubiera llegado tan lejos», destaca Pascual Segarra Sánchez.

Una historia familiar de superación e innovación

La empresa se fundó en 1917 por Pascual Segarra Agulló

La empresa se fundó en 1917 por Pascual Segarra Agulló / .

La historia de Imprenta Segarra se escribe a través del compromiso de tres generaciones. Pascual Segarra Agulló, fundador en 1917, fue un hombre de gran visión empresarial y carácter abierto, que convirtió su pasión por la imprenta en un proyecto duradero, arraigado en el corazón de Elche. Su hijo, Pascual Segarra Sánchez, recogió el testigo e impulsó la etapa más próspera de la empresa, ampliando instalaciones y modernizando la producción con la pionera incorporación de la impresión offset. En los años ochenta se sumó a la empresa Pascual Segarra Sánchez, nieto del fundador, quien hoy lidera el negocio con más de cuarenta años de experiencia. La imprenta ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia.

Reconocimiento a su trayectoria

Este admirable recorrido será reconocido el próximo 5 de junio, durante la VI Gala del Club de Empresas Centenarias de la provincia de Alicante. En este evento, la Imprenta Segarra recibirá un homenaje a su trayectoria, que incluye la invitación a formar parte del selecto club de empresas alicantinas que han superado el siglo de vida. Un reconocimiento que va más allá de la cifra: se premia la constancia, el oficio y la fidelidad a una forma de hacer las cosas que hoy parece casi excepcional.

Junto a Imprenta Segarra, también serán distinguidas otras históricas firmas como Enercoop, Industrias Seguí, Horno del Obispo, Frutas Gironés y Primitivo Rovira e Hijos. 

La gala es organizada por la Asociación de la Empresa Familiar de la Provincia de Alicante (AEFA) y la Cámara de Comercio de Alicante, cuenta con el patrocinio de Cajamar, de la Diputación Provincial y del Ayuntamiento de Alicante, a través de la Agencia de Desarrollo Local, así como con la colaboración de KPMG, Padima, el Museo Comercial y el periódico INFORMACIÓN.

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