Los extranjeros tiran del empleo en Alicante y suponen el 58 % de los nuevos ocupados
Los trabajadores foráneos ya representan el 17,7 % de todos los afiliados a la Seguridad Social, un porcentaje que se dispara por encima del 30 % en sectores como la hostelería y las inmobiliarias

El paro baja de los 2,5 millones por primera vez en 17 años tras caer en 57.835 personas en mayo / Europa Press
Desde el final de la pandemia la inmigración se ha convertido en uno de los motores que más contribuye al crecimiento de la economía española y la provincia de Alicante es buena prueba de ello. Los extranjeros no solo se han convertido en una pieza clave para sectores como la hostelería o la construcción, donde cada vez cuesta más encontrar trabajadores, sino que también son ya el colectivo más emprendedor, el que está detrás de la mayor parte de las nuevas altas de autónomos.
No en vano, un reciente informe del Banco de España señalaba que el dinamismo y la actividad generada por los recién llegados son los responsables de una cuarta parte del crecimiento del PIB nacional desde 2022 y uno de los motivos por los que nuestro país ha crecido por encima de la media.
Los últimos datos de afiliación a la Seguridad Social correspondientes al mes de mayo reflejan perfectamente esta situación. De los 18.671 empleos creados en el último año en la provincia, 10.877 correspondieron a trabajadores extranjeros, lo que supone el 58 % del total.
Con este incremento, la cifra total de cotizantes de otros países asciende ya a 135.957 personas en Alicante, el 17,7 % de todos los ocupados. Un porcentaje por tres puntos y medio por encima de la media nacional, del 14,1 %, y que sitúa a la provincia como la séptima con más mano de obra internacional, sólo por detrás de Huelva (26,96 %), Almería (24,37 %), Baleares (24,05 %), Lleida (23,94 %), Huesca (22,5 %) y Girona (20,96 %).
Un aumento que sorprende menos, si se tiene en cuenta que la aportación extranjera también es la responsable del 80 % del crecimiento de población de la provincia en este último ejercicio, lo que permite suplir la baja natalidad.
Autónomos
Si se desglosa según el régimen de cotización, los extranjeros suponen aproximadamente la mitad de los nuevos asalariados de la provincia -unos 7.400 sobre un incremento total de 14.784 afiliados en este apartado- y aportan aproximadamente un 83 % de los nuevos autónomos: hasta 3.278 de los 3.949 nuevos ocupados por cuenta propia de la provincia.

Uno de cada tres trabajadores de la hostelería alicantina viene de otro país. / Pilar Cortés
Una realidad que no pasa desapercibida para las asociaciones que representan a este colectivo, como ATA, cuyo presidente, Lorenzo Amor, recalca que los inmigrantes están "ayudando a compensar las caídas en sectores tradicionales como el comercio o la agricultura, y son quienes están impulsando el crecimiento en actividades como la construcción, la hostelería o los servicios profesionales". Así, Amor destaca "la vitalidad y el dinamismo que aportan al tejido productivo español".
Sectores
Más allá de la cuestión de los autónomos, lo cierto es que hay muchos sectores que prácticamente no podrían funcionar sin la fuerza laboral que aporta la inmigración. El mejor ejemplo es la hostelería, que ya ocupa a más de 35.423 ciudadanos extranjeros en Alicante, lo que representa un 36,3 % de todos los que trabajan en esta actividad en la zona.
Igualmente, los nacidos en otro país suponen hasta el 35,8 % de todos los trabajadores del sector inmobiliario, algo que no sorprende, si se tiene en cuenta que buena parte de la demanda de vivienda en la provincia procede de las nuevas familias que se instalan en busca de una vida mejor.
El porcentaje también es significativo -del 24,9 %- en el caso de la construcción o incluso en el comercio, donde ya trabajan 21.211 extranjeros, el 14,8 % de todos los empleados en esta actividad. Mención aparte merece el régimen especial del sector agrario, donde el 55 % de los profesionales dados de alta viene de fuera de las fronteras españolas.
Por el contrario, los profesionales foráneos apenas tienen representación entre el funcionariado -apenas suponen un 1,3 % de los empleados de la Administración Pública-, y un 6,1 %, en el sector de la educación, o un 6,7 %, en el de sanidad.

Más de la mitad de los ocupados en el sector agrario es inmigrante. / Áxel Álvarez
En cuanto a la procedencia, en Alicante hay un porcentaje ligeramente mayor de inmigrantes procedentes de otros países de la UE -el 33,4 % frente al 31 % de media nacional-, aunque la mayor parte son extracomunitarios. La Seguridad Social no ofrece el desglose por nacionalidades a nivel provincial, aunque en el conjunto de la Comunidad Valenciana los más numerosos son rumanos, colombianos, marroquís, italianos (entre los que hay muchos argentinos nacionalizados), ucranianos, chinos y británicos.
Los motivos
En cuanto a los motivos de esta evolución, el director de Randstad Research, Valentín Bote, apunta a la combinación de dos factores: "España es un país que crece y crea empleo, y eso supone un imán para los inmigrantes. Y, al mismo tiempo, dentro de España vivimos un déficit de talento creciente, con muchos sectores que no encuentran profesionales cuando quieren expandirse", explica el experto.
A esto se une también que "hay muchas actividades que han perdido atractivo para los trabajadores nacionales", que tienden a huir de sectores como la agricultura y, más recientemente, de la hostelería.
Bote señala que esta llegada de nueva población es un "elemento de impulso económico", que "permite a las empresas que los contratan elevar su facturación" y, al mismo tiempo, a través del gasto que realizan con sus salarios, contribuyen a "reactivar otros sectores".
El experto no deja de señalar la paradoja de esta necesidad de la llegada de nuevos trabajadores mientras siguen existiendo casi 2,5 millones de desempleados en todo el país, lo que alienta los discursos xenófobos de los grupos extremistas. Sin embargo, según Valentín Bote, el problema estriba en que estos parados no tienen la cualificación necesaria, se encuentran en zonas del país donde no se da esa demanda de mano de obra o carecen de incentivos para aceptar un empleo.
En este sentido, el responsable de Randstad Research reclama un cambio en las políticas de activas de empleo para que los servicios públicos de ocupación realmente ayuden a estas personas a buscar trabajo, como ocurre en otros países europeos y se les incentive a aceptarlos.
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