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Respiro para el vino de Alicante tras tocar fondo el año pasado

La cosecha de uva superará los 20 millones de kilos y permitirá alcanzar una producción de 115.000 hectolitros

Vendimia mecanizada en Castalla durante la campaña pasada.

Vendimia mecanizada en Castalla durante la campaña pasada. / Juani Ruz

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Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

La del año pasado fue para los vinos de Alicante la peor campaña de la historia, con una cosecha de uva que, debido a la sequía, apenas pudo superar los 15 millones de kilos. Y todo en una tendencia a la baja, la de los ejercicios anteriores, que habían instalado la alarma en el sector. La situación, sin embargo, va a cambiar de forma radical este año, dando una bocanada de oxígeno a las bodegas de la provincia. Y es que las lluvias registradas este último invierno han tenido un efecto muy beneficioso para los campos, hasta el punto de que todo parece indicar que se van a superar los 20 millones de kilos, posibilitando una producción de vino que rondará los 115.000 hectolitros.

Cambio climático y abandono de campos. Esos son los factores que habían propiciado que la producción de vino cayese en picado en los últimos cuatro años en la provincia, pasando de 177.000 hectolitros apenas 100.000 en 2024. Un descenso en el que la sequía estaba teniendo mucho que ver, pero también la reducción en un 10 % de las hectáreas dedicadas a la uva de vinificación, lo que se atribuye a la falta de relevo generacional y a los proyectos de plantas solares en algunos territorios.

Por eso el cambio de dinámica que se espera para este año está siendo muy bien recibido por parte de las bodegas. Así lo señala Eladio Martín Aniorte, gerente de la Denominación de Origen Vinos de Alicante, quien señala que "el año pasado, sobre todo en la zona de la Marina Alta, fue desastroso, hasta el punto de que hubo viñas que se secaron por la falta de lluvias". Para esta campaña, en cambio, la situación es mucho mejor, puesto que, según explica, "las plantaciones tienen mucha más fuerza y se prevé una cosecha que, en principio, superará seguro los 20 millones de kilos, lo que nos permitirá recuperar cierta normalidad".

Embotellado de vino en una bodega de la provincia.

Embotellado de vino en una bodega de la provincia. / Juani Ruz

Aranceles

Todo en un contexto en el que, a nivel comercial, sigue preocupando la guerra arancelaria promovida por el presidente de EE UU, Donald Trump, teniendo en cuenta que el norteamericano es el segundo mercado internacional en importancia para el vino alicantino, solo por detrás de Alemania. Según Aniorte, "afortunadamente, se ha pasado de las amenazas arancelarias del 200 %, al 10 % que realmente se está aplicado en la actualidad, por lo que el impacto, si lo ha habido, de momento no se está notando en demasía". De cualquier forma, añade, "esta incertidumbre siempre es negativa, porque abrir mercados y lograr un buen posicionamiento cuesta mucho trabajo".

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