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No encuentran casa: aumenta la cifra de profesionales que rechazan ofertas de trabajo en Alicante por la falta de vivienda

Las empresas empiezan a ofrecer alojamiento gratuito para vencer las reticencias de los trabajadores a trasladarse a las principales poblaciones de la provincia

Una vista de los bloques de apartamentos de gran altura que caracterizan a Benidorm.

El precio de la vivienda se dispara un 12,8% en el tercer trimestre de 2025, su mayor alza en 18 años / David Revenga

David Navarro

David Navarro

Ya no ocurre sólo en Ibiza o en Mallorca, donde llevan años sufriendo este problema. También en Alicante las empresas tienen cada vez más complicado encontrar trabajadores ante el rechazo de muchos profesionales a trasladarse a determinadas poblaciones de la provincia por el elevado precio de la vivienda.

La situación está llegando al punto de que ya hay compañías que incluyen el alojamiento en sus ofertas con el objetivo de vencer las reticencias de los profesionales que quieren fichar, a pesar del aumento de costes que esto supone.

"Los precios se han vuelto inasumibles y no compensan la mejora de sueldo que pueden conseguir con el cambio de trabajo", explica Manuel Ríos Arias, de la consultora de recursos humanos Mohure, que asegura que cada vez son más frecuentes este tipo de problemas.

Un problema en expansión

Tradicionalmente, la falta de vivienda para los trabajadores se había concentrado en las islas, ya que en la península siempre existía la posibilidad de instalarse en alguna población del interior, con precios más bajos. Y en el caso de los profesionales cualificados, el coste todavía resultaba asequible, al estar por debajo del de otras zonas del país.

Sin embargo, todo empezó a cambiar a raíz de la escalada que se produjo después de la pandemia y que ha llevado el metro cuadrado a máximos históricos, al tiempo que se reducía la oferta disponible.

Así, el problema saltó de las islas a las grandes ciudades, como Madrid o Barcelona, y ahora ya empieza a ser frecuente también en zonas turísticas de la península, como la provincia.

Una inmobiliaria en Alicante.

Una inmobiliaria en Alicante. / Jose Navarro

Según apunta Ríos Arias, las poblaciones alicantinas donde las empresas lo tienen más complicado para atraer talento de fuera son Benidorm, Torrevieja y Alicante. "Hemos tenido el caso de médicos que han venido hasta tres veces a buscar casa y al final han dicho que no a la oferta, desesperados porque no encontraban nada", señala el responsable de Mohure.

Demanda turística

Los tres municipios tienen en común una fuerte demanda de viviendas por parte de ciudadanos extranjeros y de otras autonomías en busca de segundas residencias, pero al mismo tiempo son importantes núcleos de servicios para toda su área de influencia, lo que supone una importante actividad económica y, por tanto, la necesidad de contar con trabajadores cualificados.

Por ejemplo, uno de los más afectados es el sector sanitario, para el que resulta fundamental atraer personal de otras zonas del país o del extranjero, ante la falta de médicos y otro tipo de especialistas disponibles en la provincia.

Pero el coste de la vivienda no acompaña. En el caso de Benidorm, un piso medio de 100 metros cuadrados ya vale cerca de 340.000 euros, pero es que, si se opta por el alquiler, la media alcanza los 1.600 euros, de acuerdo con los datos del portal Idealista.

En el caso Torrevieja son 1.200 euros mensuales mientras que en Alicante las rentas para una vivienda del mismo tamaño ya van por los 1.300 euros, mientras que el coste medio de un piso está en unos 250.000 euros. Claro está, si se opta por la segunda mano, porque los de obra nueva se han vuelto en la mayoría de los casos directamente prohibitivos.

Piso de empresa

La solución por la que ya empiezan a optar algunas compañías es la de gestionar la búsqueda de alojamiento o, directamente, la de ofrecer vivienda como parte de la oferta de trabajo, según explica Manuel Ríos Arias, algo impensable hace muy poco tiempo.

"Cuando se trata de gente joven, están dispuestos a compartir piso y el problema se atenúa. Pero cuando hablamos de mandos intermedios, de gente que ya tiene cierta experiencia y edad, es mucho más complicado", asegura el experto.

Una vista de Torrevieja en plena temporada turística.

Una vista de Torrevieja en plena temporada turística. / TONY SEVILLA

Con todo, lo cierto es que incluir la vivienda en la oferta de trabajo no está exento de problemas. El principal es el encaje fiscal de esta medida, según explican otros especialistas consultados. Cuando se trata de un desplazamiento temporal para realizar un trabajo concreto, no hay mayor complicación, pero si es indefinido, es decir, si va a ser el centro de trabajo habitual de ese trabajador, entonces ese alojamiento que ofrece la compañía se convierte para Hacienda en "retribución en especie", lo que significa que el beneficiado deberá pagar impuestos por ello.

En concreto, si la casa en cuestión es propiedad de la compañía, el IRPF se aplicará sobre el 10 % del valor catastral de la misma, o el 5 % si ese valor está revisado. Si el piso es alquilado, el importe a declarar será el que corresponda a ese alquiler.

Al interior

Como ya ha venido informando este diario, el elevado precio de las casas ya está provocando el éxodo de muchas familias desde las principales ciudades costeras de la provincia hacia otras del interior, como Elda o incluso Villena. Una elección que supone tener que realizar un trayecto diario de ida y vuelta para acudir al trabajo que no todos están dispuestos a asumir.

La situación, además, afecta a todo tipo de sectores, desde el sanitario a la construcción, pasando por la industria del plástico y las tecnológicas, y se concentra especialmente en la contratación de mandos intermedios.

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