El juez tumba el plan de reestructuración de Ecisa y deja a la constructora al borde del concurso
La compañía proponía cambiar deuda por bonos de su matriz, Urbas, que está en preconcurso
La sentencia asegura que la firma solo ha sobrevivido en "modo zombie" por la "ventilación asistida" de su propietaria

La sede de Ecisa en la avenida de Alfonso el Sabio. / Jose Navarro
El futuro de Ecisa pende de un hilo. Tras años de bandazos en su gestión, en los que ha ido perdiendo negocio, la que fuera una de las mayores constructoras de la provincia se encuentra en estos momentos al borde del concurso de acreedores, después de que el juzgado de lo Mercantil número 1 de Alicante haya rechazado el plan de reestructuración de la deuda que había presentado su propietaria, el grupo Urbas. Una firma cotizada que se encuentra, a su vez, en situación de preconcurso.
Así lo señala la sentencia a la que ha tenido acceso este diario y en la que el juez Gustavo Martín llega a asegurar que Ecisa solo ha sobrevivido "en modo zombie gracias a la ventilación asistida que le ofrecía su matriz". Además, acusa a sus responsables de "rayar la mala fe procesal" por insistir en la homologación de la propuesta para saldar la deuda de la compañía, a pesar de ser claramente inviable.
Urbas adquirió Ecisa en julio de 2021 de manos del fondo qatarí Al Alfia, que a su vez se había quedado con la totalidad del accionariado a mediados de 2019, tras la salida de la familia fundadora, los Peláez. En aquel momento, Urbas había puesto en marcha un ambicioso plan para convertirse en uno de los grupos constructores más relevantes del país por la vía de comprar a otras empresas -como Ecisa o la vasca Murias- y conformar un nuevo holding.
Sin embargo, los planes de su responsable, el empresario Juan Antonio Acedo, nunca llegaron a cuajar. En parte porque la compra de estas constructoras coincidió con la crisis inflacionaria, que disparó los costes del sector y provocó que muchas de las obras que tenían adjudicadas se salieran de presupuesto.
Antecedentes
Ya en 2022 se presentó un primer plan de reestructuración, pero fue en julio del año pasado cuando se registró en el juzgado el plan con el que definitivamente se iba a dar viabilidad a Ecisa, siguiendo la estela de los proyectos que Urbas había propuesto también en otras filiales.

La sede de Ecisa en Alicante. / Jose Navarro
El plan planteaba el pago de los aproximadamente 47 millones de deuda que reconocía la constructora mediante un programa de venta de activos y la entrega de bonos convertibles emitidos por su matriz, es decir, por Urbas.
Aunque inicialmente logró el visto bueno del juzgado, el pasado mayo se abrió el denominado "trámite de contradicción" después de que hasta tres acreedores distintos -el Santander, Eiffage Infraestructuras y Colocaciones Piqueres- mostraran su oposición al mismo.
Sin viabilidad
Según recuerda la sentencia, que ya es firme, el Texto Refundido de la Ley Concursal exige denegar la homologación de una reestructuración de deuda cuando el plan "no ofrezca una perspectiva razonable de evitar el concurso y asegurar la viabilidad de la empresa en el corto y medio plazo".
Una condición que el plan de Ecisa no presenta en estos momentos, puesto que "no se apoya en la actividad económica de la deudora, sino en un instrumento financiero cuya eficacia requiere que la matriz se encuentre en situación de solvencia y estabilidad". Algo que no ocurre, ya que el futuro de la propia Urbas es muy incierto, al encontrarse en preconcurso.
Por tanto, aceptar la reestructuración planteada sería "desplazar" el riesgo de insolvencia de Ecisa a Urbas, lo que, además, sería peor para los acreedores que, en caso de que esta última quebrara, "pasarían a ser acreedores ordinarios, sin privilegio, garantía ni prelación". Y aún peor si los bonos se transforman en acciones, con lo que podrían perderlo todo.
Empresa zombie
En este sentido, el juez asegura que las proyecciones que presenta el plan de Ecisa no prevén la generación de un beneficio suficiente para devolver su deuda y, de hecho, a su juicio, reconoce "la delicada situación de la mercantil, que ha sobrevivido en modo zombie gracias a la ventilación asistida que le ofrecía su matriz".

La sede de Urbas. / URBAS
Los responsables de Urbas trataron de que el juzgado aprobara el plan alegando que, en el momento en que se presentó, la matriz de Ecisa aún no se encontraba en preconcurso, con lo que esta circunstancia no debía tenerse en cuenta. Una pretensión que recibe un considerable correctivo por parte del juez Gustavo Martín, que señala en la sentencia que esta actitud "raya la mala fe procesal" al solicitar la aprobación de un plan "irrealizable" y que resulta difícil de creer que los responsables de Urbas desconocieran la delicada situación del grupo.
La negativa a homologar el plan de reestructuración prácticamente aboca a Ecisa al concurso de acreedores. La ley obliga a que sea la propia compañía quien lo solicite si se encuentra en situación de insolvencia inminente, pero también podría adelantarse algún acreedor, ya que, una vez dictada sentencia, se pierde la protección que impedía instar el concurso necesario. La única posibilidad de salvación pasaría por encontrar alguna entidad dispuesta a prestar nuevo dinero a la firma o bien un nuevo accionista, lo que no parece muy probable.
Del liderazgo a rozar la desaparición
Ecisa fue una de las pocas constructoras alicantinas que sobrevivió a la debacle que siguió al estallido de la burbuja inmobiliaria. Lo hizo gracias al olfato que demostró la familia Peláez cuando en 2007 apostaron por la internacionalización, lo que les permitió capear el temporal. Gracias a su experiencia en la construcción de rascacielos en Benidorm, logró hacerse un hueco en el mercado inmobiliario de Qatar, donde encontró también a su socio Al Alfia. Ecisa llegó a facturar entonces más de 220 millones de euros anuales.
Sin embargo, las cosas empezaron a complicarse cuando Al Alfia apostó por desgajar el negocio en Qatar del resto de la compañía, de la que acabó tomando el control. Entonces puso al frente al ejecutivo Enrique Barreiro, que también acabó saliendo de la compañía con la entrada de Urbas. En los últimos años, la firma ha llegado a abandonar obras al no poder cubrir el aumento de costes.
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