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95.000 alicantinos no pueden alimentarse bien y otros 300.000 pasan frío en casa

La Encuesta de Condiciones de Vida recoge un aumento de la población en riesgo de pobreza y reduce los ciudadanos con carencias severas

Alicante víctima de la precariedad: estas son las comarcas más pobres

Alicante víctima de la precariedad: estas son las comarcas más pobres / Eva Abril

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David Navarro

David Navarro

El fuerte crecimiento económico del último año no ha servido para reducir el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social en la autonomía, aunque, al menos, ha logrado mejorar la situación de los que se sitúan en lo más bajo de este escalafón, aquellos que sufren importantes carencias materiales.

Así lo recoge la última Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el INE, que vuelve a situar a la Comunidad Valenciana como una de las regiones españolas con mayor grado de desigualdad, únicamente por detrás de Ceuta y Melilla.

En términos generales, la fotografía que ofrece el estudio no deja en demasiado buena posición a la autonomía. La denominada tasa Arope, que mide el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social repunta ocho décimas y se sitúa en el 30,7 %, su mayor nivel desde el año 2018.

Un repunte que contrasta, además, con el recorte que experimenta este indicador a nivel nacional, donde cae una décima, hasta el 25,7 %. Además, la Comunidad se mantiene entre las autonomías donde este porcentaje es mayor que la media, junto con Melilla (43,7 %), Ceuta (40,8 %), Andalucía (34,7 %), Castilla-La Mancha (34 %); Murcia (32,5 %) y Canarias (31,2 %).

Menos pobreza extrema

Sin embargo, la buena noticia es que, aunque la cifra global empeora, se reduce la población que se encuentra en peor situación. En concreto, el porcentaje de residentes que sufre carencia material y social severa cae del 9,1 al 6,9 %, lo que supone una importante mejora.

Varias personas hacen cola para recoger alimentos en una parroquia.

Varias personas hacen cola para recoger alimentos en una parroquia. / DAVID REVENGA

El INE define esta situación como aquellas personas que experimentan al menos siete de una lista de 13 problemas económicos, como no poder seguir una correcta alimentación, sufrir retrasos en el pago de las facturas o tener dificultades para mantener un hogar en condiciones adecuadas.

Por tanto, lo que refleja la encuesta es que, aunque la mejora de los ingresos de muchas familias no ha logrado sacarles de pobres -la renta media sube de 13.374 a 14.017 euros-, el crecimiento del empleo y la expansión de figuras como el Ingreso Mínimo Vital y otras medidas de protección social han atenuado la pobreza extrema.

Aun así, ese 6,9 % de población con carencias severas significa que, en el caso de Alicante, aún hay más de 142.000 personas con este problema.

Si se baja al detalle, quizá lo más preocupante es que aún haya unos 95.000 alicantinos (el 4,6 % de la población) que asegura no poder permitirse comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días; o que hay más de 300.000 (14,6 %) que viven en hogares donde no alcanza para pagar la calefacción en invierno o enchufar el ventilador en verano.

En la misma línea, uno de cada diez residentes se ha retrasado a la hora de pagar la hipoteca o el recibo de la luz o el agua; y uno de cada tres no puede permitirse una semana de vacaciones fuera de casa al año.

Igualmente, hasta un 37,1 % de los consultados para elaborar el estudio carece de capacidad para afrontar la llegada de algún gasto imprevisto de cierta consideración.

Menos dificultad

Eso sí, en términos generales, la encuesta refleja que el conjunto de familias de la autonomía logra llegar a final de mes con más dinero en la cuenta corriente. Así, la cifra de hogares que asegura finalizar el mes con dificultad cae del 48,1 al 43,1 %.

Otro aspecto que analiza este estudio es el grado de desigualdad que se registra en cada autonomía, donde, de nuevo, la Comunidad Valenciana aparece en una mala posición. En concreto, el INE compara la riqueza del 20 % de la población más rico con la del 20 % más pobre.

Una persona pide limosna en la calle.

Una persona pide limosna en la calle. / DAVID REVENGA

El resultado es que en la Comunidad la renta de los más ricos multiplica por 5,8 la de los más pobres, lo que supone una décima más que el año anterior y hasta seis décimas más que a nivel nacional. En este aspecto, la autonomía más igualitaria es Aragón, donde la riqueza de los primeros 'sólo' multiplica por 4,2 a la del escalón más bajo y, por el contrario, la que presenta las mayores diferencias es Melilla, donde el indicador se dispara hasta 16,2.

De momento, el INE solo ofrece resultados por autonomías y habrá que esperar unos meses para que el Instituto Valenciano de Estadística ofrezca resultados más detallados por comarcas. En las ediciones anteriores los mayores ratios de riesgo de pobreza se concentraban en la Marina Alta, la Marina Baja y la Vega Baja, las zonas con mayor presencia del sector turístico y del agroalimentario, que son los que presentan una mayor estacionalidad, muchas veces relacionada con un bajo nivel de ingresos de los hogares.

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