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Los alicantinos cambian la hipoteca por el alquiler

El porcentaje de hogares que hacen frente a un préstamo para pagar la casa se ha reducido en más de diez puntos en los últimos quince años

La firma de hipotecas sobre viviendas se dispara un 17,8% en 2025, cifra récord en 16 años

La firma de hipotecas sobre viviendas se dispara un 17,8% en 2025, cifra récord en 16 años / Europa Press

David Navarro

David Navarro

Ya sea por voluntad propia o porque no les queda más remedio, pero cada vez hay menos alicantinos hipotecados al tiempo que crece la cifra de hogares que viven de alquiler. Una tendencia que arrancó con el estallido de la burbuja inmobiliaria, aunque ha sido en los últimos años cuando se ha acelerado, ante la imposibilidad de muchos jóvenes e inmigrantes de acceder a la financiación bancaria.

Así lo revelan los últimos datos de la Encuesta de Condiciones de Vida que elabora anualmente el Instituto Nacional de Estadística (INE), que dedica uno de sus capítulos a analizar la evolución del régimen de tenencia de los inmuebles en los que residen las familias.

Y la primera conclusión es que la provincia, la Comunidad Valenciana y, en general, España sigue siendo un país mayoritariamente de propietarios, aunque un poco menos. De esta forma, en el caso concreto de la autonomía, hasta un 73,9 % de las familias vive en un piso o una casa de la que son dueños. Una cifra muy elevada, pero que supone una caída de casi diez puntos con respecto a las cifras del año 2010, cuando representaban el 83,2 %.

Una inmobiliaria en Alicante.

Una inmobiliaria en Alicante. / Jose Navarro

Ahora bien, con una notable diferencia. El volumen de hogares que tienen una casa completamente pagada se mantiene más o menos estable en el 49,6 % del total de la población, incluso algo superior a la cifra de hace 15 años, cuando eran el 48,3 %.

Lo que realmente se ha reducido es el porcentaje de familias que vive en una casa hipotecada, es decir, que aún la están pagando. Si en 2010 este grupo representaba un 34,9 % de todos los hogares de Alicante, Castellón y Valencia, actualmente la cifra ha descendido hasta el 24,3 %.

Inquilinos forzosos

En principio, sería un dato positivo, ya que, al fin y al cabo, significa que las familias actuales están menos endeudadas. Sin embargo, la perspectiva cambia si se tiene en cuenta que casi todo ese porcentaje de hogares que antes pagaban una cuota mensual al banco, ahora lo siguen haciendo, pero a su casero.

En otras palabras, que ha aumentado el volumen de familias que vive de alquiler, que durante este periodo ha pasado del 8,3 % al 17,4 % del total. Y, lo peor, es que este trasvase de la propiedad al arrendamiento no tiene visos de ser algo voluntario, que se haya producido por voluntad de los interesados.

En realidad, no es que los hogares que tenían hipoteca se hayan marchado a pisos de alquiler -que también ha sucedido con muchas de las personas que acabaron desahuciadas durante la crisis-, el principal motivo de este cambio son los nuevos hogares que han creado los jóvenes y las familias inmigrantes en los últimos años que, en buena medida, no han tenido otra opción.

"Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el flujo de financiación a las familias no se ha recuperado. Aunque en los últimos años haya crecido el número de hipotecas que se conceden, apenas son un tercio de las que se daban antes", apunta la catedrática de Análisis Económico Aplicado de la UA y experta en el sector inmobiliario Paloma Taltavull.

Sin cajas de ahorros

Para Taltavull una de las claves fue la desaparición de las cajas de ahorros, lo que dejó en manos de los bancos todo el sistema financiero. Y, mientras que las primeras se centraban en el negocio de las familias, estos últimos diversifican sus riesgos entre otros sectores.

Así, las condiciones que imponen a sus clientes son mucho más restrictivas, por lo que dejan fuera del sistema a un mayor número de familias. No es algo exclusivo de España, se trata de un fenómeno que se ha registrado en toda Europa. "Es patente que hay mucha menos liquidez", insiste la experta, que señala que está tendencia está "reconvirtiendo muchos países en sociedades de inquilinos", con todo lo que ello conlleva.

"La mayoría quiere comprar, pero se encuentran con un muro insalvable como el de la entrada, que exige tener mucho ahorro previo que a los jóvenes no les da tiempo a generar", insiste Taltavull.

De hecho, la fuerte subida del precio del alquiler se ha convertido en un "incentivo" que debería estar revirtiendo esta tendencia -en términos generales, las cuotas hipotecarias son más bajas que las rentas a pagar los inquilinos-, sin embargo, la cifra de hogares que optan por arrendar no deja de crecer ante la falta de una alternativa real.

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