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Así han encogido los sueldos de los alicantinos desde la pandemia

La mayoría de bienes básicos se han encarecido en los últimos años por encima de las retribuciones que reciben los asalariados

La subida de los salarios no ha logrado mejorar el poder adquisitivo de los alicantinos.

La subida de los salarios no ha logrado mejorar el poder adquisitivo de los alicantinos. / Manu Mitru

David Navarro

David Navarro

Probablemente, es la queja más común que se pueda escuchar en la barra de cualquier bar. Desde que acabó la pandemia, el coste de la vida se ha disparado y los sueldos no parecen acompañar esta subida. Todo está más caro y el dinero ya no renta lo mismo. Pero, ¿qué hay de cierto en esa sensación generalizada de empobrecimiento que tiene la mayoría de la población?

Como suele ocurrir, resulta difícil distinguir la realidad del ruido. Por ejemplo, ¿qué impacto real tiene que el precio de los huevos se haya disparado un 30 % -un asunto que ha copado un sinfín de noticias en los últimos meses- cuando este alimento apenas representa un 1,8 % de todo el gasto en alimentación de los hogares?

Lo cierto es que, sobre el papel, la pérdida de poder adquisitivo no parece que sea tan grave. De acuerdo con los datos oficiales de la Seguridad Social, la base de cotización media en la provincia -en otras palabras, el sueldo bruto de quien tiene un contrato- ha pasado de 1.604 a 1.946 euros mensuales entre diciembre de 2019 y el mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 21,3 %. Son sólo 2,1 puntos menos de lo que ha aumentado la inflación en este mismo periodo, por lo que, en teoría, no debería haber gran diferencia entre la situación de partida y la actual.

Aterrizar los datos

El problema llega cuando se va a los casos concretos y se comprueba que, en realidad, aunque el índice general diga otra cosa, muchos bienes de consumo básicos cuestan ahora mucho más que entonces en proporción.

Por ejemplo, para comprar una casa a finales de 2019 un alicantino debía destinar el equivalente a seis años de salario íntegro, cuando ahora, a pesar de ese aumento de más del 20 % en las nóminas, se necesitan siete años y tres meses.

Una inmobiliaria en Alicante.

Una inmobiliaria en Alicante. / Jose Navarro

Y no es lo único. El esfuerzo necesario para comprar un coche nuevo también es en estos momentos mucho mayor. Hace cinco años, el desembolso medio necesario para salir del concesionario con un automóvil recién matriculado era de 15.477 euros, el equivalente a nueve meses y medio de sueldo. Hoy en día hacen falta 21.236 euros, más de once nóminas completas de la actualidad.

Aún peor lo tiene quien quiera marcharse una semana de vacaciones. El coste medio de siete noches de hotel en España se ha disparado de 765 a 1.090 euros, es decir, un 42 %, el doble de lo que han subido los sueldos en la provincia.

Alimentación

Los productos de jardinería, los artículos necesarios para el cuidado de las mascotas o los seguros son otros de los apartados que también han subido bastante por encima de los salarios. Pero, ¿qué ha ocurrido con la alimentación?

El panel de consumo que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación da alguna idea. El gasto por persona en la compra de alimentos para el hogar ha pasado de 1.502 a 1.787 euros, en este caso entre 2020 y 2024 -los datos del 2025 aún no están cerrados-, lo que significa un incremento de sólo el 18,9 %. Menos que la actualización que han experimentado los salarios.

La sorpresa llega cuando se comprueba qué se ha comprado con ese dinero, porque una de las consecuencias de la subida de precios es que se han reducido las cantidades que se adquieren, de 621 a 572 kilos por persona al año. En conclusión, que el gasto real ha subido menos de lo esperado, porque se vigilan más las cantidades para evitar el desperdicio.

Un puesto de pescado en el Mercado Central de Alicante.

Un puesto de pescado en el Mercado Central de Alicante. / ALEX DOMINGUEZ

A la hora de entender el porqué del descontento actual, también hay que tener en cuenta el nivel salarial. "Cuando tienes un sueldo que es muy bajo, al final las subidas salariales son mínimas, pueden suponer 50 euros al mes, que no compensan lo que ha subido el coste de la vida", explica el profesor del departamento de Economía Aplicada y Política Económica de la UA Antonio Fuster. Es el caso de quienes cobran el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que cobrarán este año 37 euros más al mes.

Por el contrario, entre quienes tienen mejores retribuciones, esos aumentos suponen cantidades mayores, al aplicarse sobre una base inicial más elevada, y, además, el peso de los bienes básicos que más se han encarecido sobre el total del presupuesto familiar es menor.

Más impuestos

A lo anterior hay que añadir la fiscalidad, que es otro de los costes que también ha subido en los últimos años, ante la negativa del Gobierno a deflactar el IRPF, como recuerda el presidente de Avacu, Fernando Móner. "Aunque los sueldos den para menos y el poder adquisitivo se haya reducido, al haber subido nominalmente, muchos ciudadanos están pagando tipos más elevados", señala el también presidente del Consejo Económico y Social de la Comunidad Valenciana.

Con este panorama, ¿por qué el descontento no es aún mayor entre la población? La clave está en la intensa creación de empleo que también se ha registrado desde el final de la pandemia, según coinciden en señalar ambos expertos. Es decir, la buena evolución económica ha permitido que en la mayoría de familias estén trabajando todos los miembros en edad de hacerlo -algo que no era tan habitual hasta hace poco- lo que, de alguna forma, compensa esa pérdida de valor de cada uno de los salarios.

Ahora la gran pregunta que queda pendiente es qué ocurrirá si cambia el ciclo económico y de nuevo muchas familias se vieran obligadas a vivir de un único salario, que además ha encogido.

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