Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Futurmoda

El calzado español cierra filas frente a la "grave distorsión" de los zapatos chinos

Las principales organizaciones del sector como FICE, AEC, ASEFMA y Aso Comerciantes de Calzado España firman una declaración conjunta para exigir el ucmplimiento de las reglas, sostenible y regulada

Firma de la declaración conjunta del calzado en Futurmoda.

Inauguración de Futurmoda 2026 en Elche / Pilar Cortés

Ana Jover

Ana Jover

Al margen del conflicto bélico, el calzado se enfrenta desde hace tiempo al goteo de un ácido corrosivo que se cuela por las grandes plataformas de ventas minorista. Con la idea de unir esfuerzo en la lucha contra la competencia desleal, las principales organizaciones representativas de la industria, la cadena de suministro y el comercio especializado del calzado y la moda en España han firmado en Futurmoda una declaración conjunta en la que "alertan sobre la expansión del modelo de "ultra fast-fashion" procedente de China y su impacto negativo en el medioambiente, la economía y la cohesión social en Europa".

La declaración la han suscrito la Federación de Industrias del Calzado Español (FICE), la Asociación Española de Fabricantes de Marroquinería, Artículos de Viaje y Afines (ASEFMA), la Asociación Nacional del Comercio de Calzado (ANCC )y la Asociación Española de Empresas de Componentes para el Calzado (AECC), que representan de forma conjunta a la industria, los proveedores y el comercio especializado del sector.

En el plano económico, las entidades denuncian una "grave distorsión" de la competencia, derivada del aprovechamiento de lagunas regulatorias en los envíos de bajo valor, que permite a estas plataformas eludir costes fiscales, arancelarios, sociales y medioambientales. Esta situación presiona a la baja los precios, reduce márgenes y pone en riesgo la viabilidad de miles de pymes europeas y del empleo industrial asociado.

Álvaro Sánchez, Vicente Pastor, José Pont, María Labrador y

Álvaro Sánchez, Vicente Pastor, José Pont y María Labrador, durante la firma. / INFORMACIÓN

Impacto y exigencias

La declaración también alerta sobre el impacto social y cultural del modelo, especialmente entre las nuevas generaciones, al normalizar el consumo impulsivo y desvincular el precio del valor real del producto, del trabajo y de la calidad.

Por estos motivos, los representantes del calzado en España exigen al Gobierno de España y a la Unión Europea la adopción de medidas firmes, entre ellas la eliminación de las lagunas en los pequeños envíos, el pago íntegro de IVA y aranceles desde el primer euro, el refuerzo de los controles aduaneros y de seguridad de producto, la responsabilidad plena de las plataformas como operadores económicos en la UE y la internalización del coste real de la huella ambiental.

Asimismo, reclaman un apoyo estratégico a la industria europea, reforzando la innovación, la sostenibilidad y la digitalización de las pymes, e integrando al sector de la moda y el calzado en la agenda de autonomía estratégica europea. Las entidades concluyen reafirmando su compromiso con la calidad, la durabilidad, el empleo local y el comercio regulado.

“Cada compra es una decisión económica y social. Hacemos un llamamiento al consumo responsable. Apostar por marcas europeas es apostar por calidad, seguridad, empleo y futuro industrial”, concluye Vicente Pastor, presidente de FICE.

Las asociaciones advierten en su documento de que "el ultra fast-fashion no constituye únicamente una nueva modalidad de comercio digital, sino un modelo estructuralmente insostenible, basado en la producción masiva, la rotación acelerada de producto y el envío individualizado de miles de millones de pequeños paquetes a la Unión Europea, con una huella ambiental desproporcionada.

Desde el punto de vista medioambiental, el modelo genera un fuerte incremento de las emisiones de CO₂, residuos de embalaje y saturación logística, en clara contradicción con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la estrategia comunitaria de sostenibilidad. A ello se suma la promoción de una cultura de usar y tirar, incompatible con la economía circular y el consumo responsable".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents