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Las cabras de Alicante se quedan sin viajar a Irán

El conflicto bélico paraliza las exportaciones a Oriente Próximo y deja en el aire su continuidad en el futuro por el encarecimiento del transporte aéreo

Operación de carga de las cabras al avión

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Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

No está siendo una aventura fácil la de la exportación de cabras de la provincia de Alicante a Oriente Próximo. Si en su momento se interrumpió por el incremento de los costes, sobre todo los del transporte aéreo, el conflicto bélico de Irán ha venido de nuevo a paralizar la actividad. Primero, porque en las actuales circunstancias, con bombardeos y restricciones en el espacio aéreo, resulta imposible. Y, segundo, porque con la escalada en los precios que está registrado el petróleo todo apunta a que fletar aviones con esta finalidad, aunque termine la guerra, resultará poco menos que una utopía.

Fue en 2016 cuando arrancaron las exportaciones de cabras desde la provincia de Alicante. Las especiales características de la especie que se cría en esta zona, la murciano-granadina, es lo que le abrió las puertas de Oriente Próximo, dado que solo precisa beber un litro de agua para dar un litro de leche. Muy lejos de los cinco litros de agua que precisa una vaca para ofrecer este mismo rendimiento. A ello hay añadir la resistencia a las enfermedades, lo que las convertía en idóneas para su adaptación a climas extremos como los que se registran en esta zona del planeta.

Así las cosas, algunos ganaderos con explotaciones en Monóvar, Almoradí y Beneixama, con el apoyo de la Asociación Española de Criadores de la Cabra Murciano-Granadina, iniciaron las transacciones comerciales, con envíos a países como Irán, justo el epicentro del actual conflicto bélico, además de a Argelia, Arabia Saudí, Catar y Emiratos Árabes Unidos.

Cabras encajonadas en una imagen de archivo para emprender el vuelo con destino a Oriente Próximo.

Cabras encajonadas en una imagen de archivo para emprender el vuelo con destino a Oriente Próximo. / INFORMACION

La actividad, sin embargo, se vio interrumpida a causa de un incremento de los costes. Las cosas se empezaron a torcer a raíz de la pandemia y el aumento de precios registrado a nivel general, aunque fue la guerra de Ucrania la que ya los disparó hasta límites insostenibles, sobre todo en lo que respecta a los forrajes. A ello se le sumó el encarecimiento de los combustibles, hasta el punto de que el coste de fletar un avión con las cabras pasó de 200.000 euros hasta prácticamente el doble.

La situación, sin embargo, se recondujo después, cuando los costes volvieron a la normalidad, reanudándose los envíos hacia Irán, Argelia y Arabia Saudí, con vuelos que habitualmente han venido saliendo desde los aeropuertos de Hospitalet y Zaragoza. Así, a lo largo del año pasado fueron alrededor de 2.500 las cabras que viajaron al exterior, recuperando de esta forma una actividad que parecía perdida.

Las cabras son encajonadas antes de subir al avión

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Pero, como si de una pesadilla se tratara, de nuevos las adversidades se han cruzado en las exportaciones de este tipo de animales. Así lo señala Juan Luis Gimeno, uno de los ganaderos implicados y representante del sector en Asaja Alicante, quien indica que "ahora mismo, con el conflicto bélico en marcha, es imposible plantearse cualquier tipo de venta a la zona, dado que en ningún caso se dan las condiciones de seguridad adecuadas con los bombardeos y las restricciones en los espacios aéreos".

El problema, en cualquier caso, es que todo apunta a que la actividad no podrá reanudarse en bastante tiempo. "Nos estamos encontrando con que los precios de los combustibles, por culpa de la guerra, están aumentando de manera exagerada, hasta el punto que eso hace inviable fletar aviones, porque en ningún caso saldría rentable", lamenta.

Las cabras, rumbo a su destino

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Habrá que esperar, por tanto, a ver cómo evolucionan los acontecimientos. "Los primeros envíos normalmente llegaban con el inicio de la primavera, pero insisto en que no se dan las condiciones para que eso sea posible", lamenta.

Forrajes

Con relación a los forrajes, Gimeno señala que, "de momento, no hemos registrado incrementos de precios, pero no pinta nada bien la cosa, sobre todo sin el conflicto bélico se prolonga en el tiempo".

La preocupación para el sector ganadero se centra ahora mismo más en la apertura de Mercosur que en lo que está sucediendo en Irán y los países de alrededor. "Esto sí que supondría la ruina para nosotros, porque entrará mucho ganado de Sudamérica a unos costes mucho menores que los nuestros, también porque las exigencias no son las mismas", advierte.

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