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Estancamiento en el clúster del plástico y el juguete de Alicante: la facturación se queda en 2.300 millones

La caída de la productividad y la incertidumbre que afecta a los mercados lastra el crecimiento de las empresas en la Foia de Castalla

Fernando Vicedo, Pablo Fambuena y Héctor Torrente en la presentación del informe.

Juani Ruz

Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

La comarca de la Foia de Castalla o, lo que es lo mismo, el clúster provincial del plástico y el juguete, ha visto cómo su facturación anual se ha quedado estancada en los 2.300 millones de euros. Cuestiones como la caída de la productividad y la incertidumbre en la que se encuentran instalados los mercados son las principales causas que explican esta situación. También el efecto rebote, tras unos años, los posteriores a la crisis de la pandemia, en el que el crecimiento fue exponencial. Las empresas de la zona, en cualquier caso, siguen exhibiendo fortaleza en cuestiones como la inversión y la solidez financiera, lo que les hace ser optimistas, pese a los nubarrones, de cara al futuro.

La Asociación de Empresarios de la Foia de Castalla (IBIAE) ha presentado este jueves el informe sobre la evolución económica y empresarial de un territorio en el que la industria del plástico y el juguete son puntas de lanza, sin perder de vista la presencia destacada también del metal. El estudio, elaborado por la consultora Económicamente, ofrece una radiografía del comportamiento reciente de la comarca, marcada por un proceso que, tras varios años de fuerte crecimiento, apunta hacia una fase mucho más moderada.

Presetación del estudio en la sede de la patronal IBIAE en Ibi.

Presentación del estudio en la sede de la patronal IBIAE en Ibi. / Juani Ruz

El informe ha sido presentado por Pablo Fambuena y Fernando Vicedo, responsables de la consultoría, en base a las 1.147 empresas ubicadas en la comarca. Así, uno de los datos que más llaman la atención es el correspondiente a la facturación, que se ha quedado prácticamente estancada en los 2.305 millones de euros. Todo en un contexto en el que el empleo ha crecido apenas un 0,8 %, para alcanzar los 12.225 empleados, y en el que se ha registrado un incremento del valor agregado bruto del 3,5 %, que se sitúa en el 6,7 % en el caso de la inversión productiva.

Pues bien, pese a este esfuerzo inversor, lo cierto, y ese es uno de los elementos que más se han destacado, es que la productividad se ha resentido, pasando en tres años de los 212.700 euros en ventas generadas por cada empleado, a 199.700 euros. El peso del coste laboral sobre las ventas ha aumentado un 18,7 %, mientras que el coste medio por trabajador ha pasado también en tres años de 34.300 euros a 37.400.

En el lado positivo, los autores del informe han hecho referencia a la solidez financiera de las empresas de la zona, con un grado de capitalización del 71,7 %, muy por encima de lo que es común a nivel general, lo que les lleva a contar con 2.229 millones de euros de fondos propios.

El director de IBIAE, Héctor Torrente, ha atribuido el estancamiento en el crecimiento a dos factores diferenciados. Por un lado, la incertidumbre existente en todos los mercados internacionales. Según sus palabras, "eso es lo que más afecta a las empresas, porque si no existen certezas de lo que pueda pasar en un futuro más o menos inmediato, la actividad comercial se ralentiza".

Una empresa de artículos plásticos en la Foia de Castalla.

Una empresa de artículos plásticos en la Foia de Castalla. / Juani Ruz

Y todo en un entorno adverso en el que, según apunta, "hemos venido encadenando una crisis tras otra desde la irrupción de la pandemia. Primero con la paralización de la actividad, después con el incremento de los costes y últimamente con la guerra arancelaria. A lo que hay que añadir ahora el conflicto bélico de Irán, que puede tener un fuerte impacto, sobre todo si se prolonga en el tiempo".

El otro factor es el de la caída de la productividad, algo ante lo que las empresas están muy preocupadas. "Hay que analizar las causas, si tiene que ver con el absentismo o los costes laborales, por poner algunos ejemplos, pero lo cierto es que los datos están ahí y habrá que ver como se puede poner remedio a esta tendencia", indica.

Dinamismo

Pese a todas estas cuestiones, Torrente se queda con lo positivo, señalando que hay datos que demuestran que "en la Foia de Castalla contamos con un tejido empresarial fuerte y dinámico, con una buena evolución si lo comparamos tanto con otros y territorios nacionales como, sobre todo, europeos".

También los responsables del informe, Pablo Fambuena y Fernando Vicedo, han destacado que el tejido empresarial de la comarca mantiene una base sólida, con empresas de larga trayectoria que sostienen la actividad industrial, junto a otras compañías con mayor dinamismo y capacidad de crecimiento.

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