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Investigación judicial

Las elecciones de la Cámara de Alicante se solapan con el caso Baño y ponen en apuros a Pérez Llorca

La Generalitat afronta una cita electoral en mayo que coincidirá previsiblemente con el levantamiento del secreto de sumario de la investigación que supuso la detención este viernes del presidente de Facpyme

Carlos Baño sale de comisaría. El presidente de Facpyme asegura que está tranquilo y que ha colaborado

Jose Navarro

La detención del presidente de la Federación de Comercios y Pymes de la provincia de Alicante (Facpyme), Carlos Baño, este viernes y posterior puesta en libertad acusado de un posible fraude en subvenciones y falsedad por la gestión del bono comercio hace cuatro años marcó un punto de inflexión en un proceso paralelo como es el calendario de las elecciones de la Cámara de Comercio.

La salida de Baño, que también ostenta es el presidente de entidad cameral alicantina, por el pasillo de la Comisaría de la Policía Nacional de Alicante y las cuatro horas de registro de los agentes de la UDEF en la sede de la Federación se ha cruzado de pleno con la convocatoria ya está lanzado por el Gobierno central y ahora está en manos de las comunidades autónomas para fijar fechas definitivas.

Las declaraciones del abogado del presidente de la Cámara, Ignacio Gally, diciendo que lo normal es que el secreto de sumario del caso bono comercio se levante en uno o dos meses supuso poner en sobre aviso a la Generalitat Valenciana, que es la administración que tutela a las cámaras de comercio.

La consellera de Comercio, Marián Cano, es la encargada de publicar en el Diario Oficial esa previsión que, de manera histórica, se ha realizado a finales de mayo para proceder al relevo en junio. Las elecciones de estas entidades son de una operativa sencilla, pero largo en el tiempo, en concreto son seis meses desde que se abre el censo hasta que se consuma el cambio o reelección.

A la izquierda, Carlos Baño sale de la Comisaría de la Policía Nacional junto a su abogado.

A la izquierda, Carlos Baño sale de la Comisaría de la Policía Nacional junto a su abogado. / Jose Navarro

Lo que se preveía un paseo triunfal hacia la reelección, ante la falta de oposición interna, puede complicarse notablemente a partir de ahora. Sobre todo, porque la imagen de una persona investigada al frente de una institución de derecho público no resulta el mejor cartel para los responsables políticos que deben tutelarla y, porque hasta la fecha, el actual presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, ha querido mostrar una distancia lo prudencialmente justa, del presidente de la Cámara de Alicante, Carlos Baño.

El elefante en la sala

Desde la Conselleria aseguran que están trabajando en el decreto que señalará estas fechas, aunque apuntan que también hay que realizar una modificación del Reglamento de Régimen Interno, ya que han cambiado algunos grupos de electores. En las Cámaras, las empresas de cada sector - comercio, industria manufacturera y otras - elige a sus representantes. Por otra parte, el proceso es de elección indirecta, es decir, los empresarios que logran entran al Pleno son los que eligen al presidente. En definitiva, un sistema muy parecido a la elección de los alcaldes, pues se conoce el cabeza de cartel y al final, sale proclamado el que más votos tiene.

Ante esta situación, la primera gran duda es qué hará el propio Carlos Baño. Sus colaboradores más cercanos no tienen duda de que se presentará a la reelección, ahora incluso con más ganas, para convertirlo en una especie de referéndum sobre su persona. Una especie de redención de los pecados a través de las urnas, como también ha tratado de hacer más de un político.

Muchos tendrán que elegir entre reputación o compartir mesa y foto con un investigado por irregularidades

Lo cierto es que, apoyos entre el empresariado no le faltan, sobre todo entre aquellos sectores que se vieron más relegados en la representación institucional tras la desaparición de la extinta patronal provincial Coepa, herencia asumida por Uepal. Es precisamente, el presidente de CEV Alicante y de esta última asociación empresarial, César Quintanilla, el que ha brindado públicamente un apoyo a Carlos Baño tras la detención del empresario; pero falta por ver, si Pérez Llorca; el presidente de la CEV, Vicente Lafuente o el propio presidente del Consejo de Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana, José Vicente Morata, asumen el coste de compartir mesa y foto con una persona, a la que acompaña tanto la presunción de inocencia, como la de investigado por cuestiones derivadas de la gestión de dinero público.

Moderación

Por otra parte, a los patronos tampoco se les escapa que Baño ha perdido el escudo protector que suponía la presencia de Carlos Mazón al frente del Consell y que ahora representa una figura más que incómoda para el nuevo inquilino del Palau de la Generalitat. Un Juanfran Pérez Llorca al que, por ejemplo, no le gustan los ataques de Baño contra un alcalde popular como es Luis Barcala ni, en general, las formas del empresario.

Un agente de la UDEF durante el registro de Facpyme el pasado viernes.

Un agente de la UDEF durante el registro de Facpyme el pasado viernes. / Jose Navarro

En este sentido, ya hay una parte del empresariado que aboga por una transición controlada, un recambio amigo. Es decir, por convencer al propio Baño de que dé un paso atrás a cambio de favorecer a alguien de su misma cuerda, pero con un perfil mucho más conciliador.

Entre los distintos dirigentes sectoriales consultados, por ejemplo, se pone sobre la mesa la figura del actual presidente de CEV Alicante, César Quintanilla, muy coincidente en el fondo con los planteamientos de Baño, aunque completamente opuesto en las formas. «Ahora mismo, es mucho más fácil buscar un recambio para la CEV que para la Cámara», apuntan al ser cuestionados por qué ocurriría con la presidencia de la patronal.

El problema era y sigue siendo encontrar a quien quiera torear semejante miura. Hasta la fecha, a los empresarios que se les ha ofrecido la opción de presentarse a la presidencia de la Cámara de Alicante han dado el no por respuesta. El motivo: un ambiente tóxico y donde el valor reputacional puede estar sometido a posibles ataques del entorno del también presidente de Facpyme. También, a pesar de la tranquilidad expuesta por Carlos Baño y su e de la situación en que quedará la propia Cámara de Comercio, por los pagos que deberá afrontar a la hora de restituir la legalidad en su nueva sede. Un ‘sapo’ que nadie parece dispuesto a tragar.

Otros, en cambio, creen que la solución podría pasar por perfiles del propio equipo actual de Carlos Baño, que ya cuentan con experiencia en la institución, entre los que apuntan a Eva Miñano o María José Rocamora, que han ido ganando peso en la institución en los últimos tiempos. Quien parece descartarse es el actual vicepresidente primero, Jesús Navarro, que no estaría interesado, pero que tampoco encajaría en el perfil que se busca.

Unas soluciones que, en cualquier caso, solo serían viables con la salida de Baño del tablero, lo que tampoco se antoja sencillo, según quienes le conocen, porque sería como aceptar la responsabilidad de los errores que se le atribuyen.

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