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El teletrabajo ya es motivo de huelga: los empleados de Solvia en Alicante protestan para exigir que se mantenga

La compañía ha decidido romper el acuerdo que existía con los sindicatos

La sede de Solvia en el polígono de Babel de Alicante.

La sede de Solvia en el polígono de Babel de Alicante. / Rafa Arjones

David Navarro

David Navarro

El teletrabajo se ha convertido en uno de los nuevos campos de batalla entre empresas y sindicatos. Tras el auge de esta modalidad laboral a raíz de la pandemia, muchas compañías están restringiendo esta posibilidad en base a una supuesta pérdida de productividad, mientras que los representantes de los trabajadores tratan de blindarla en los convenios colectivos, por sus beneficios para la conciliación familiar.

El enfrentamiento entre unos y otros acaba de escalar un grado más en Solvia, la firma inmobiliaria que en su día impulsó el Sabadell para acelerar la liquidación de los activos heredados de la CAM y que posteriormente vendió al grupo sueco Intrum. El comité de empresa de la compañía acaba de convocar un primer paro de cuatro horas en su centro de Alicante, donde trabajan unas 300 personas, después de que la firma haya decidido suprimir el teletrabajo, según informan UGT y CC OO.

Una protesta que continuará sucesivamente en el resto de sedes de la firma, que en España ocupa a un total de 1.400 personas. "Hemos hecho un sondeo, y el 87 % de los trabajadores están dispuestos a hacer huelga por este motivo. No habíamos registrado una adhesión así ni con las movilizaciones contra los ERE que se aplicaron en la empresa hace unos años", señala María Ecomo, la delegada del sindicato en Solvia, para dejar clara la importación que los empleados conceden a este asunto.

Sin acuerdo

La compañía contaba con un acuerdo entre la dirección y el comité de empresa desde el año 2022 que establecía un modelo híbrido, con un mínimo del 50 % de teletrabajo, que se podía extender hasta el 100 % para colectivos específicos.

Sin embargo, en septiembre la dirección decidió denunciar el acuerdo y abrir un periodo de negociación que no llegó a buen puerto, según UGT, por "falta de voluntad de la empresa", que justificó su decisión en que era una "directriz del grupo", de acuerdo con los representantes de esta organización sindical.

Una protesta anterior de los trabajadores de Solvia en Alicante.

Una protesta anterior de los trabajadores de Solvia en Alicante. / INFORMACIÓN

Poco después, comunicó a los trabajadores que a partir de septiembre de 2026 quedaría en suspenso el acuerdo y ya no se podría teletrabajar más. Como aún no se ha producido la supresión, los sindicatos todavía no pueden presentar el correspondiente conflicto colectivo ante la Audiencia Nacional, pero en estos meses las negociaciones tampoco avanzan, lo que ha llevado a esta situación actual.

"Somos los que mejores resultados tenemos del grupo. Porque el teletrabajo no haya funcionado en Suecia, no significa que aquí no podamos mantenerlo", se queja la representante de UGT. "Es que no tiene ningún sentido. Aunque volvamos a la presencialidad, los equipos están distribuidos por varias sedes, acabamos reuniéndonos igualmente por 'Teams'", insiste María Ecomo.

Los representantes de los trabajadores denuncian que, además, se trata de una medida que afectará especialmente a las mujeres -que suponen el 65 % de la plantilla-, que son las que siguen concentrando la mayor parte de la carga de las tareas domésticas. Por este motivo, para el sindicato, no se trata de una simple cuestión organizativa menor, sino un "recorte directo en derechos de conciliación.

Mala ubicación

En el caso de Alicante, además, señalan que la ubicación de la sede tampoco ayuda, ya que está en una zona -en el polígono de Babel, junto a la autovía- donde no llega el transporte público y tampoco hay servicios, como bares o restaurantes, lo que supone mayores problemas para los empleados que deben acudir allí cada día.

Además, también recuerdan que la actual situación económica no es la mejor para obligar a desplazamientos diarios, ante la subida que han experimentado los carburantes con la guerra de Irán, lo que incrementa el gasto en carburante que deben realizar los empleados.

A todo lo anterior señalan el deterioro que sufren las instalaciones que, según denuncian, "no se corresponde con el retorno obligatorio a la presencialidad que pretende imponer la empresa".

Pero, sobre todo, recuerdan que el teletrabajo ayuda a aliviar las fuertes cargas de trabajo y el estrés que muchos de sus empleados soportan, con lo que también contribuye a retener el talento en la compañía.

De momento, la dirección de Intrum no ha comentado nada sobre esta convocatoria de huelga, que se desarrollará el próximo jueves, 26 de marzo entre las 10 y las 16 horas.

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