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Aviones envejecidos y pilotos a punto de jubilarse: la industria alerta de la falta de inversión para luchar contra el fuego en Europa

El cambio climático ha duplicado las hectáreas quemadas en la última década sin que los gobierno hayan reaccionado, según denuncia un informe impulsado por Avincis

Avincis, el mayor operador europeo de servicios aéreos de emergencia

Avincis, el mayor operador europeo de servicios aéreos de emergencia / Alex Domínguez

David Navarro

David Navarro

Europa se quema y los gobiernos no están preparados ni disponen de los recursos necesarios para hacer frente a esta tragedia. Es la alerta que han lanzado este miércoles un grupo de expertos reunidos por Avincis, el mayor operador europeo de servicios aéreos de emergencias, que advierten de las duras consecuencias que ya está provocando el cambio climático en todo el continente -donde el año pasado se batieron todos los récords de hectáreas calcinadas- y reclaman la intervención de la Unión Europea para afrontar la inversión necesaria.

Sus conclusiones están reunidas en el informe En llamas: los desafíos de combatir incendios forestales desde el aire en una Europa más cálida, que se ha presentado durante la conferencia global que ha reunido a los principales actores de este sector en Roma.

El documento parte de unos datos contundentes. Mientras que en quinquenio 2014-2019 ardieron una media de 280.000 hectáreas anuales en toda Europa, entre los años 2020 y 2025 la cifra ascendió a más de 660.000, más del doble. Un drama que tuvo su colofón el año pasado, cuando los incendios forestales calcinaron 1.030.000 hectáreas, el peor registro de toda la historia.

España y Portugal

La peor parte se la llevan España y Portugal, que suman entre el 55 y el 65 % de la superficie quemada en cada uno de esos años y que el pasado verano registraron temperaturas de 46 grados, su máximo histórico. Le siguen Italia y Grecia, donde los periodos de alto riesgo se prolongan cada vez durante más meses. Pero lo que resulta más llamativo, junto con el aumento y, sobre todo, la intensidad de estos incendios, es su extensión a zonas del continente donde hasta ahora no eran un gran problema.

Así, el informe señala que Rumanía ha emergido como un nuevo foco de riesgo, mientras que las hectáreas afectadas por el fuego en países como Dinamarca, Suecia y hasta Finlandia se han multiplicado.

Un avión modelo Canadair CL 415.

Un avión modelo Canadair CL 415. / INFORMACIÓN

Frente a esta situación, la realidad de los servicios de emergencias resulta preocupante, con unas flotas escasas y, en la mayoría de casos, muy envejecidas. Por ejemplo, los hidroaviones que utiliza Francia ya tienen una antigüedad media de 30 años y, lo que es peor, aunque quisieran renovarse, la producción de nuevas aeronaves se encuentra atrapada en un importante cuello de botella.

El hecho de que estos servicios sigan dependiendo de cada estado -o de las autonomías, en el caso de España- impide que los pedidos sean de un volumen suficiente para poner en marcha nuevas líneas de producción, por lo que el reemplazo es muy lento.

En este sentido, la UE ya ha dado pasos en esta dirección y ha aprobado una inversión de 600 millones de euros para comprar 22 nuevos hidroaviones -siete de ellos para España-, pero sigue siendo insuficientes para poner en marcha nuevas factorías, por lo que las entregas se dilatarán hasta 2030.

Sin pilotos

A la falta de aeronaves hay que añadir la escasez de pilotos, que se ha agudizado por dos factores. El primero es que la cantera se está reduciendo por falta de vocaciones, lo que ha provocado que las plantillas estén cada vez más envejecidas y exista toda una generación de profesionales al borde de la jubilación para los que no hay suficiente reemplazo.

Y, por si lo anterior no fuera ya suficientemente preocupante, el aumento de los presupuestos en Defensa de la mayoría de países está desviando hacia este sector a muchos posibles candidatos. Una posible solución sería la coordinación y el intercambio de recursos entre los distintos países, pero siguen siendo demasiados lentos.

Sobre la falta de pilotos, el informe también pone de relieve la dificultad de atraer a profesionales de otras áreas geográficas, ya que quien quiera trabajar en extinción aérea en la UE debe superar más de 12 exámenes de conversión de licencias, frente a uno o dos en Estados Unidos o Australia.

Uno de los aviones de DHC operados por Avincis.

Uno de los aviones de DHC operados por Avincis. / INFORMACION

Ante esta situación el grupo de expertos -entre los que hay representantes de los operadores y de los fabricantes, pero también responsables públicos de estos servicios en Estados Unidos y Europa- reclaman la realización de grandes pedidos de aviones a nivel europeo, que permitan abrir nuevas líneas de producción y acelerar las entregas, además de invertir en helicópteros para operaciones nocturnas y trabajos de precisión en terrenos donde los aviones no pueden operar.

También exigen que rescUE -el organismo europeo responsable en esta materia- pueda contratar directamente con los operadores privados y que no sean solo los países los que puedan hacerlo.

Prevención

Del mismo modo, abogan por invertir mucho más en prevención antes del inicio de la campaña oficina de incendios, con el preposicionamiento de aeronaves en bases estratégicas antes del inicio de la temporada. Además, reclaman que se estandaricen los protocolos de los diferentes países y que haya plataformas compartidas para que los sistemas antiincendios funciones automáticamente a través de las fronteras.

Por último, Avincis, que tiene uno de sus mayores centros de mantenimiento de helicópteros en Mutxamel, propone la creación de una Academia Europea de Extinción Aérea de Incendios que facilite la formación de un mayor número de profesionales.

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