Poco alivio: el gasoil cuesta 34 céntimos más que antes de la guerra y la gasolina 8 pese a la rebaja del IVA
El descenso en el precio ha sido de 19 y 24 céntimos el litro respectivamente, aunque eso no ha servido para volver a las tarifas anteriores al conflicto

Sara Fernández
Un ligero alivio, pero poco más. Eso es lo que ha sucedido con la rebaja del IVA en los carburantes impulsada por el Gobierno para combatir el disparatado incremento de precios que se venía registrando como consecuencia de la guerra de Irán. Y es que pese a haberse reducido en 19 céntimos el coste del litro de gasoil y en 24 el de la gasolina, la realidad es que ambos combustibles siguen siendo más caros en la actualidad, 34 y 8 céntimos respectivamente, que antes de que se iniciara el conflicto bélico. Especialmente fuerte está siendo el impacto en el caso del gasoil, hasta el punto que su precio ha superado al de la gasolina de 98 octanos, habitualmente más cara.
El conflicto bélico que enfrenta a EE UU e Israel con Irán, y que ha acabado afectando a buena parte de Oriente Medio, está teniendo desde el primer minuto una incidencia directa en los precios del petróleo. El cierre del paso de Ormuz, por donde circula el 35 % del crudo que se transporta por mar, así como los ataques sufridos por algunos centros de producción petroleros, han estado propiciando una escalada imparable de la cotización de los carburantes. También en la provincia de Alicante.

Una mujer repostando con su vehículo en una estación de servicio de Alicante. / HECTOR FUENTES
Tanto es así, que desde el pasado 28 de febrero, cuando estalló el conflicto, hasta el 21 de marzo, un día antes de la entrada en vigor la rebaja del IVA del 21 % al 10 %, el precio del litro de gasoil se había incrementado nada menos que en 52 céntimos, pasando de 1,43 euros a 1,95. El aumento de la gasolina de 95 octanos, la más utilizada, fue un poco menor, aunque no por ello menos destacada, con 32 céntimos más que elevaron el coste desde 1,48 euros a 1,80.
Pues bien, la rebaja aplicada por el Gobierno ha servido para suavizar los costes, aunque ni mucho menos estos han regresado al punto de origen. Y es que la caída en el caso el gasoil ha sido de 19 céntimos, para situarse en 1,77 euros, mientras que en el de la gasolina ha sido de 24, quedándose en 1,56. Eso propicia que en estos momentos los precios sean más caros que cuando se inició la guerra: 34 céntimos en el primer caso, y 8 céntimos en el segundo.
Y eso se deja notar a la hora de llenar el depósito. En el caso del gasoil, para completar uno de 60 litros hay que desembolsar en la actualidad 106 euros, lo que supone 20 euros más que antes del inicio de la guerra. En la gasolina de 95 el gasto es de 94 euros, lo que representan 5 euros más.

Un motorista llenando el depósito en una gasolinera alicantina. / HECTOR FUENTES
Se da la circunstancia, asimismo, que el gasoil cuesta en la actualidad más que la gasolina de 98 octanos (que tiene un precio de 1,70 euros el litro), algo que hasta la fecha había sucedido solo en contadísimas ocasiones. Y es que el conflicto bélico ha tenido mucho mayor impacto en el gasóleo que en la gasolina, debido a factores como que es el petróleo de Oriente Medio, por su mayor densidad, el que se utiliza preferentemente para producir este tipo de combustible. A ello hay que añadir que no solo se utiliza en los vehículos, sino también en la industria y la calefacción, por lo que tiene más demanda, y que las refinerías europeas están más especializadas en gasolina.
El presidente de la Asociación de Estaciones de Servicio de la Provincia de Alicante, Emilio Córcoles, hace referencia precisamente a este último factor, indicando que "el gasoil está subiendo más porque hay más demanda y el mercado está más tensionado". Y no ve el panorama con demasiado optimismo, "porque -indica-, la guerra tiene pinta de ir para largo, con lo que la escalada de precios en los combustibles, aunque con dientes de sierra, es previsible que se mantenga y que acabe trasladándose de manera sensible a otros productos".
Además, subraya que, al contrario de lo que se pudiera pensar, las subidas no son positivas para las gasolineras. "Al final, la gente acaba utilizando menos el coche, porque se busca medios de transporte alternativos", lamenta.
Semana Santa
De hecho, y tal y como ya se avanzó desde la patronal hostelera Hosbec, existe cierto temor a que el encarecimiento de los carburantes afecte a los desplazamientos en coche esta Semana Santa. De hecho, algunas cadenas han orientado en las últimas semanas sus estrategias de captación de clientes a provincias limítrofes, teniendo en cuenta que los viajes son más cortos.
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