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Alicante gana atractivo (sin querer) como refugio turístico tras estallar la guerra en Irán
Destinos como la Costa Blanca refuerzan la venta anticipada ante la escalada de precios y el repunte de las reservas

Estos son los efectos de la desestacionalización del turismo / Europa Press
Reconocer que la guerra beneficia es una afirmación que todo el mundo evita de manera explícita; pero la realidad resulta tan cruda como adivinamos a pensar. El estallido del conflicto entre EEUU e Irán y su posterior escalada ha tenido dos efectos innegables: aumento del precio del petróleo y establecimiento de un área bélica. Ambos aspectos tocan de pleno al turismo, una industria en la que España es una potencia y que parte con un buen posicionamiento.
«Es la zona más alejada del conflicto y da seguridad», afirma la empresaria valenciana Eva Blasco, CEO de Europa Travel y actual presidenta de la World Travel Agents Associations Alliance. En este sentido, la provincia de Alicante es un laboratorio perfecto para analizar el impacto local de un conflicto global. Marcas turísticas como Benidorm y la Costa Blanca, junto a Alicante y Elche, operan y gestionan más de 250.000 plazas turísticas -hoteles, apartamentos y otros establecimientos- y un volumen de pasajeros cercano a los 20 millones al año.
«El estallido del conflicto produjo una paralización de las reservas de manera generalizada», confirma el presidente de la patronal hotelera de la Comunidad Valenciana (Hosbec), Fede Fuster. Días después, todo pareció volver a la normalidad. Las confirmaciones se mantienen en niveles positivos y para Semana Santa ya están por encima del 80%, y el resto de la comunidad supera el 65 %.
Sin embargo, la movilidad por la caótica situación ferroviaria que vive Andalucía y el inicial aumento del precio de la gasolina -compensada parcialmente con el decreto del Gobierno- ha jugado a favor de provincias como la alicantina, un destino más cercano en kilómetros. «Las medidas del Gobierno [como la rebaja del IVA del combustible] pueden favorecer la decisión de salir de vacaciones», añade Fuster.

Una turista durante la presentación de la campaña de la granada mollar de Elche. / AXEL ALVAREZ
Preparados para verano
A corto plazo, Alicante ha pescado en el bando de los indecisos o de los que han temido que subiera más el combustible. No obstante, el turismo nacional que se mueve en estas semanas está abonado a la última hora y la previsión meteorológica, como asegura Leire Bilbao, gerente de Visit Benidorm. A medio plazo es donde se juega la partida. Oficialmente, nadie sale a captar turistas en un contexto tan delicado, pero todos confían en que el trabajo previo y prolongado en el tiempo de posicionamiento les convierta en la opción elegida por quienes no quieren follones ni sorpresas en verano.
«Las estrategias se centran ahora en la flexibilidad de cancelación para combatir el miedo a nuevas escaladas bélicas y potenciar las reservas anticipadas», sostiene Fuster. No son «solo los de siempre» (los británicos) los que ya han sacado sus billetes y pagado su alojamiento. El presidente de Hosbec confirma que son varios los factores que operan en este viento a favor. «Si bien el mercado británico sigue siendo el líder en la venta anticipada, con agresivas campañas de los turoperadores, desde hace tiempo se están recogiendo los frutos de la diversificación de mercados: portugueses, irlandeses, nórdicos y centroeuropeos se incorporan a ese pilar internacional de nuestros destinos. A ello hay que sumar un incremento notable del turista nacional, que está reservando antes para asegurar precios frente a la inflación y que elige España como refugio del turismo».
Traducido en cifras: crecimientos por encima de la media. Aquí el mejor termómetro es el aeropuerto Alicante-Elche, una terminal de marcado carácter internacional europeo. Ocho de cada diez pasajeros que pasan por el Miguel Hernández tienen pasaporte extranjero. Visit Benidorm, el organismo de colaboración pública-privada, es uno de los que mejor trabajan los datos.

Capacidad aérea prevista de llegadas en el aeropuerto Alicante-Elche. / Fuente: Visit Benidorm
Bilbao explica que «el comportamiento de las reservas sigue una tendencia positiva, manteniendo el ritmo de un 2025 ya excelente. Pero el factor precio es el que está moviendo el tablero. El cliente comienza a ser consciente de que el escenario de costes es alcista y, por tanto, vamos a incrementar, en breve, una respuesta proactiva para asegurar precios actuales ante posibles revisiones al alza en el corto-medio plazo». La gerente de Visit Benidorm traduce estos movimientos en la existencia de una «ventana de oportunidad de incremento mayor al 8% en los asientos en 2026». «En función de la evolución del conflicto y la demanda, podemos incrementar estos datos, al reducir vuelos a otros destinos», añade.
Más que geoestrategia
Desde Aena, confirman que las compañías tienen margen para ajustar su programación en la medida en que queden slots libres, aunque las variaciones son penalizadas en las subastas posteriores. De momento, aerolíneas como Ryanair han anunciado que no subirán precios, pero otras no lo han hecho aún. Son el principal operador en Alicante. No obstante, la venta de billetes en función de la demanda es la que juega. La capacidad aérea programada en Alicante, es decir, solo las llegadas, se sitúa ya en crecimientos de dos dígitos mensuales para el verano y un 8 % de media por encima de 2025. En total, 11,9 millones de asientos previstos y 64.300 vuelos programados, a falta del último trimestre, según la información que maneja Visit Benidorm.
Esta semana, Air Serbia ha confirmado su apuesta de principios de año de sumar dos nuevas frecuencias a Belgrado. La operación da otra clave de dónde pueden venir los turistas. El director del Patronato de Turismo Costa Blanca, José Mancebo, subraya que se están trabajando «mercados como el balcánico y dando un salto cualitativo en Norteamérica, con iniciativas en Canadá para el segmento prémium».

Panorámica de la playa de Poniente en Benidorm. / AXEL ALVAREZ
En este sentido, las teorías y la práctica convergen. «Ante la inestabilidad en Egipto y Turquía, la Comunidad Valenciana se posiciona como el sustituto natural por seguridad y conectividad», señala Fuster. A lo que Bilbao añade: «Actualmente, España -y por extensión la Comunidad Valenciana y Benidorm- se ha consolidado como el valor refugio del Mediterráneo. Somos el destino seguro más alejado del foco de inestabilidad. En el sector hablamos de un fenómeno de vasos comunicantes: a medida que los destinos preferentes saturan su capacidad, el flujo de reservas se desplaza hacia alternativas con garantías de seguridad y servicios».
Ni directo ni brusco
El impacto no es «directo o brusco», como califica el director del Patronato de Turismo alicantino: «Refleja un comportamiento bastante similar al de otros años». Pero tanto él como otras fuentes consultadas admiten que sí hay algunas señales: cierta anticipación de reservas y una mayor valoración de la seguridad en la toma de decisiones». Para añadir: «Cuando el cliente duda, elige destinos que conoce, que percibe como fiables y le ofrecen certezas. Y ahí la Costa Blanca juega con ventaja».
Las coordenadas juegan a favor y hay otro segmento que conoce perfectamente cómo y cuándo adaptarse: el turismo de cruceros. El puerto de Alicante prevé recibir 113 escalas este año. Hoy ya tiene confirmadas tres más, según confirma el director de la Asociación Alicante Costa Blanca por el Turismo de Cruceros, Roberto Martínez. Esta entidad aglutina a los principales operadores y agentes del sector en la provincia y, aunque a nadie le gusta sacarlo a flote, la terminal portuaria alicantina fue uno de los puntos mediterráneos que absorbió el desvío de cruceros del norte de Europa por la guerra de Ucrania y, posteriormente, la de Gaza.
Valencia vive un contexto diferente, pero Alicante, de nuevo, se presenta bien posicionada para captar ese posible cambio de itinerarios, admite Martínez. «Es pronto», insiste, pero las compañías no corren riesgos. En un segmento marcado por la antelación, reconoce que ese porcentaje no es mayoritario y se remite a los movimientos tras la Semana Santa.
Congresos, lujo y sector residencial
Frente a las líneas generales, los expertos añaden otros elementos en esta complicada ecuación turística en la que el presidente Donald Trump se ha colado. La gerente de Visit Benidorm, Leire Bilbao, considera que, en un contexto cambiante, «más que el lujo tradicional, el indicador más claro de anticipación se observa en el segmento MICE [congresos y eventos] y en los mercados del Norte de Europa. Son perfiles con una alta exigencia de planificación y menor sensibilidad al precio inmediato, pero mucha a la seguridad y la logística». Aquí Benidorm se reafirma en su política proactiva. «El sector MICE, por su complejidad organizativa, está reservando con mucha antelación. El mensaje es claro: la anticipación es la mejor herramienta de ahorro. Quien tiene claro su destino debe cerrar su reserva cuanto antes para blindarse frente a la volatilidad del canal de distribución por el encarecimiento de los costes derivado del conflicto», afirma.
En la franja prémium, también se cuelan los establecimientos de lujo como el SHA. La empresa confirma el alza de las reservas, pero entiende que la mejora procede del crecimiento del producto propio. En ese escalón más elevado también se posiciona la venta residencial. Desde TM Grupo Inmobiliario, las conclusiones son parecidas. «Se observa la consolidación de una demanda internacional sostenida. El cliente nacional tiene un peso relevante, mientras que el internacional tiene un papel protagonista», señala su CEO, Pablo Serna. El grupo está levantando en Benidorm una torre de viviendas y solo admite que esta coyuntura puntual ha podido empujar a compradores dudosos.
Más que hablar de «lujo», Fede Fuster habla de «segmento de alto valor, internacional y menos sensible al precio». El presidente de Hosbec sí aprecia «señales de activación temprana»: «Este segmento es el menos sensible al precio de la gasolina y al de la cesta de la compra, pero el primero que busca la seguridad que puede hallar en la Comunidad Valenciana. También tenemos el turista nacional de mayor poder adquisitivo que este año se quedará en la propia región y no arriesga en mercados lejanos».
Y es que el turista nacional se ha convertido en un potencial cliente inesperado. La presidenta de CEV Valencia y CEO de Europa Travel, Eva Blasco, se reafirma en dos ideas: reservas de última hora y bajo nivel de contratación de seguros. «El miedo no es una causa de cancelación», comenta, y los españoles estamos muy por debajo de la media europea en la contratación de estas pólizas. Recuerda que con el covid creció la contratación y que el mercado cuenta con «seguros de libre desistimiento», pero es prudente a la hora de dar datos sobre cómo se comportará el turista nacional, en especial aquel que iba a viajar fuera de España y que ahora tendrá que hacer cuentas y pensar si quiere ir hacia Asia.
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