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El textil exige a la UE ser industria electrointensiva ante el fuerte impacto del encarecimiento energético

El sector, que ha visto cómo la guerra de Irán ha incrementado los costes un 30 %, pide la medida para disfrutar de ayudas y bonificaciones fiscales

Congreso de Textil Europeo en Aitex

Juani Ruz

Miguel Vilaplana

Miguel Vilaplana

La industria textil ha reclamado a la Unión Europea (UE) su reconocimiento como sector intensivo en el uso de la energía. En un contexto en el que se han tenido que afrontar fuertes incrementos del precio de la electricidad en los últimos años, sin ir más lejos de alrededor de un 30 % desde el inicio de la guerra de Irán, las empresas reclaman esta medida con la finalidad de poder disfrutar de ayudas y bonificaciones fiscales, entre otras ventajas.

No es algo nuevo, porque cada vez que la factura eléctrica se encarece, como sucedió con el estallido de la guerra de Ucrania y vuelve a ocurrir ahora con la de Irán, son muchas las voces procedentes del textil que se quejan del fuerte impacto que estas oscilaciones tienen sobre las empresas, principalmente del subsector de los acabados, que son las que tienen un mayor consumo energético.

Planta de producción de una empresa textil de la comarca de l'Alcoià.

Planta de producción de una empresa textil de la comarca de l'Alcoià. / Juani Ruz

Es ese el motivo por el que, en un contexto en el que la inestabilidad internacional está incidiendo de manera notable en los costes del transporte y los energéticos, la patronal ha puesto encima de la mesa la necesidad que desde Bruselas se tengan en cuenta las necesidades del sector.

Desde la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (Ateval), su presidente, Pepe Serna, ha reivindicado el papel del propio textil como industria clave dentro de la autonomía estratégica europea, por su capacidad para integrar toda la cadena de valor, desde las fibras a la confección, y su presencia en ámbitos esenciales como el hábitat, la salud, el contract o la defensa.

Según sus palabras, "el textil es una industria sólida, innovadora y con una larga tradición, pero también especialmente expuesta a los cambios regulatorios, energéticos y comerciales. Es por ello por lo que necesitamos que Europa entienda cómo funcionan nuestros procesos y adapte sus políticas a esta realidad".

Y todo ello, añade, con celeridad, teniendo en cuenta que "estamos en un momento clave. Las decisiones que se tomen ahora en materia de energía, comercio o regulación marcarán la capacidad de nuestras empresas para seguir produciendo en este continente".

El presidente de Ateval, Pepe Serna.

El presidente de Ateval, Pepe Serna. / Juani Ruz

Así, la patronal subraya la necesidad de reconocer al menos determinadas actividades, como los acabados textiles, como sectores intensivos en energía, partiendo de la base de que la electricidad y el gas suponen para esta industria, como mínimo, un 15 % de sus costes de producción.

El reconocimiento como industria electrointensiva, supondría el acceso a una serie de beneficios económicos, fiscales y operativos, todo en busca de mejorar la competitividad y la sostenibilidad. Entre otras cuestiones, las empresas podrían optar a bonificaciones de hasta un 85 % en los cargos del sistema eléctrico y de un 80 % en los peajes de acceso a las redes de transporte, a lo que hay que sumar ayudas directas que puede llegar hasta los tres euros el megavatio hora. También podrían beneficiarse de reducciones en impuestos sobre la energía, y recibir subvenciones de compensación sobre los costes de las emisiones.

Planta de producción en una firma de la comarca de El Comtat.

Planta de producción en una firma de la comarca de El Comtat. / JUANI RUZ

Con todo, esta no es la única reivindicación del sector con relación a Bruselas, dao que también plantea, en el ámbito comercial, la necesidad de incorporar cláusulas espejo que aseguren el cumplimiento de estándares ambientales, sociales y de producto por parte de las importaciones, así como un mayor control sobre las plataformas de e-commerce y los envíos de bajo valor, donde actualmente existe una clara desventaja competitiva para las empresas europeas.

Compra pública

También se ha trasladado la urgencia de activar medidas de política industrial más ágiles y eficaces, así como la necesidad de poner en valor el papel de la compra pública estratégica como herramienta para reforzar la industria europea, incorporando criterios de proximidad, trazabilidad y sostenibilidad verificable. A todo ello hay que sumar la petición de avanzar hacia una economía circular con marcos armonizados, coherentes y viables para las pymes.

Todas estas cuestiones ya han sido trasladadas a las autoridades comunitarias, y también se han abordado en una reciente reunión mantenida entre los responsables de Ateval y la eurodiputada Sandra Gómez, quien se ha ofrecido a actuar como interlocutora.

Cabe destacar que el textil de la Comunidad Valenciana factura alrededor de 2.200 millones de euros anuales y genera 21.700 empleos. En el caso de la provincia de Alicante, cuyo principal centro de producción está formado por las comarcas de l'Alcoià y El Comtat, el volumen de negocio se sitúa alrededor de los 800 millones de euros, y los puestos de trabajo en 4.300.

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