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Los alicantinos compran pisos cada vez más viejos

La falta de obra nueva y el agotamiento del stock disponible redirige a los compradores a propiedades hacia las viviendas más antiguas

El precio de la vivienda libre se dispara un 12,7% en 2025, su mayor alza en 18 años

Europa Press

David Navarro

David Navarro

Es como ir al mercado a comprar fruta. Lo habitual es que los más madrugadores se lleven el género más cuidado y con mejor aspecto, y que los que llegan a última hora deban conformarse con los restos: la manzana que está un poco tocada o la naranja que ya no guarda la textura del día que fue cosechada.

En el mercado inmobiliario alicantino está ocurriendo algo similar. Con la escasez de vivienda de obra nueva que existe y varios años de récords de ventas consecutivos, los compradores no tienen más remedio que acudir a propiedades de segunda mano cada vez más antiguas, en las que seguramente no habrían pensado en un primer momento y que, probablemente, necesiten de más arreglos.

Los datos del Colegio de Registradores son un buen reflejo de esta tendencia. Cuando en 2005 se construían alrededor de 50.000 viviendas en la provincia y la obra nueva representaba más de la mitad del mercado, la edad media de los inmuebles transmitidos no llegaba a los nueve años.

Una cifra que se mantuvo más o menos estable hasta los años 2010-2012, mientras los bancos y las promotoras desaguaban el enorme estoc acumulado que les dejó el estallido de la burbuja inmobiliaria.

El escaparate de una inmobiliaria alicantina con ofertas de viviendas.

El escaparate de una inmobiliaria alicantina con ofertas de viviendas. / Jose Navarro

La situación empezó a cambiar a partir de ese momento. La construcción se reactivó, pero sin alcanzar nunca un volumen suficiente para cubrir la demanda, y el mercado de segunda mano creció hasta superar el 85 % del total de transacciones. Y, como es lógico, primero se vendieron los pisos de segunda mano con menos edad, y, a medida que la oferta se iba estrechando, el resto.

Así, de los 8,76 años de antigüedad media de las casas vendidas en 2010 se pasó a 13,2 años en 2015, para ascender hasta los 16 años en 2019. Una tendencia que ha seguido acelerándose hasta el año pasado, cuando la edad media de los pisos que se transmitieron por compraventa ya fue de 17,6 años, de acuerdo con los datos del Registro de la Propiedad.

La situación no es exclusiva de Alicante ni de la Comunidad Valenciana -el dato es autonómico- y, de hecho, en la autonomía es algo mejor que la media nacional, donde los pisos que se venden ya tienen de media 18,1 años.

Al respecto, quienes compran las casas más antiguas son los vascos, con 25,4 años de media, fruto de que esta comunidad fue una de las que menos actividad registró durante el boom inmobiliario de hace dos décadas, que se concentró en las zonas turísticas. En segundo lugar, se sitúa, Extremadura, con 21,6 años; le siguen Cataluña, con 21; Navarra, con 20,6; y Castilla y León, con 20, 4 %

La tercera con más actividad

La antigüedad es uno de los datos que se pueden extraer del último Anuario de Estadística Registral Inmobiliaria, que vuelve a situar la provincia de Alicante entre las que registraron más actividad en este terreno. En concreto, de acuerdo con el informe, en la demarcación se contabilizaron el año pasado 53.385 compraventas de viviendas, un 2,9 % más que el ejercicio anterior.

Con este dato, Alicante fue la tercera provincia con mayor volumen de operaciones, únicamente por detrás de Madrid, con 81.484; y de Barcelona, con 73.285; y por delante de Valencia, con 40.839; y de Málaga, con 36.117.

Un edificio en construcción.

Un edificio en construcción. / EUROPA PRESS

Eso sí, la clasificación varía si se tiene en cuenta la población de cada zona. En este caso, Alicante se mantiene como líder indiscutible al contabilizar 25,86 transacciones por cada mil residentes, seguido de Castellón, con 22,61 viviendas vendidas por mil habitantes, y de Almería, con 22,58.

En todos los casos se trata de provincias donde los compradores foráneos -ya sean extranjeros o de otras autonomías- tienen un gran peso, lo que facilita esa sobrerrepresentación en el mercado.

Por lo que respecta al coste, el precio medio desembolsado durante el año pasado por una vivienda en la provincia alcanzó los 192.574 euros, tras crecer un 9,9 % con respecto a 2024. Una cifra todavía muy alejada de los 410.322 que se pagaron en Baleares o los 386.239 de Madrid. Pero también muy por encima de los 80.571 euros que abonaron quienes compraron en Ciudad Real, de acuerdo con los registradores.

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