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Contra el ruido, más planificación

Javier Fano (izquierda) y Gustavo Muñoz (derecha), Family Bankers de Banco Mediolanum.

Javier Fano (izquierda) y Gustavo Muñoz (derecha), Family Bankers de Banco Mediolanum.

¿Qué harías si caminando por el bosque se te apareciese un oso? Esta pregunta (esperemos que retórica) sirve para ejemplificar las dos reacciones más habituales y primitivas ante un peligro inesperado: bloquearse y no tomar ninguna decisión o dejarse llevar por el pánico y huir despavorido.

Ambas son parecidas a las que se tienen cuando hay movimientos en los mercados financieros; una situación, por cierto, mucho más probable que la primera. Porque el resultado de las dos suele ser el mismo: la toma de decisiones precipitadas que pueden acabar erosionando el patrimonio a largo plazo. De hecho, la volatilidad y la incertidumbre constituyen el caldo de cultivo perfecto para cometer errores que pueden afectar de forma significativa a nuestros objetivos financieros.

Pero es difícil no caer en alguna de estas dos reacciones cuando existe una enorme “infoxicación” de titulares alarmistas que amplifican la incertidumbre en los mercados en un contexto de continuas tensiones geopolíticas, y cuando no se dispone de herramientas que permitan mantener la calma. La principal es contar con un plan financiero.

Y lo cierto es que ese es el caso de la mayoría de los ahorradores españoles. Según una encuesta de JP Morgan AM, el 80 % de los españoles no tiene un plan financiero.

Esto no significa que haya desinterés por el ahorro, sino que muchas personas no cuentan con el acompañamiento adecuado para transformar sus metas en una hoja de ruta adaptada a sus objetivos a corto, medio y largo plazo. Porque la planificación financiera no consiste únicamente en elegir productos de inversión, sino en ordenar prioridades, definir horizontes temporales y establecer un marco que permita tomar decisiones con criterio.

Disponer de una estrategia ayuda a reaccionar con serenidad y a mantener el rumbo sin desviarnos del camino. Por ejemplo, entender que las caídas del mercado forman parte natural del ciclo económico y que la volatilidad abre oportunidades para reforzar nuestro plan. Al igual que no te tirarías de un avión con paracaídas solo porque estuviera atravesando unas turbulencias, pues sabes que estas forman parte del viaje, tampoco deberías abandonar tu hoja de ruta financiera cuando se produzca algún tipo de sobresaltos.

El asesoramiento financiero contribuye a cambiar este comportamiento. Ayuda a definir objetivos concretos, lo que facilita mantener la motivación para alcanzarlos, y proporciona herramientas, especialmente de educación financiera, para filtrar el ruido y actuar con coherencia en momentos de incertidumbre.

Las situaciones de tensión en los mercados, muchas veces asociadas a factores geopolíticos o económicos, suelen tener un impacto temporal. Sin embargo, los objetivos financieros personales —complementar la jubilación, financiar estudios o comprar una vivienda— suelen plantearse a horizontes de ocho, diez o más años.

La pregunta inicial trata de cómo reaccionamos ante el miedo. En los mercados financieros, el peligro no suele ser la volatilidad, sino las decisiones impulsivas. Porque el verdadero riesgo no es que haya turbulencias en el camino, sino cambiar de rumbo cada vez que el entorno se vuelve incierto. Contar con un plan financiero no elimina la incertidumbre, pero sí evita que el miedo tome el control.

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