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Fundiciones Balaguer, más de un siglo de industria y especialización desde Onil

Su trayectoria, iniciada en 1916 en el casco antiguo de esta población y presente hoy en más de 130 países, será reconocida en la VII Gala de Empresas Centenarias de la provincia de Alicante

Hablar de Balaguer es hablar de una empresa familiar que ha sabido leer cada cambio de época, reinventar su producción y encontrar nuevas oportunidades.

Hablar de Balaguer es hablar de una empresa familiar que ha sabido leer cada cambio de época, reinventar su producción y encontrar nuevas oportunidades.

Estefanía P. Jaime

Estefanía P. Jaime

La provincia de Alicante volverá a mirar este 2026 a una parte esencial de su memoria económica con la celebración, el próximo 3 de junio en el Teatro Principal de Alicante, de la VII Gala del Club de Empresas Centenarias. En ese reconocimiento a compañías que han superado el siglo de actividad y que han dejado una huella profunda en el tejido productivo del territorio figura Fundiciones Balaguer, una firma nacida en Onil cuya trayectoria resume como pocas la capacidad de la industria alicantina para adaptarse, especializarse y proyectarse al mundo sin perder sus raíces.

La gala, impulsada por la Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante (AEFA) y la Cámara de Comercio, pondrá el foco en empresas que representan valores como la constancia, la solidez, la visión y la capacidad de evolución. Fundiciones Balaguer encaja plenamente en ese mapa. No solo por haber alcanzado los cien años de historia, sino por haberlo hecho desde un sector industrial exigente, atravesando distintas etapas económicas, tecnológicas e incluso bélicas, y transformando una actividad nacida en el casco antiguo de Onil en una compañía con presencia internacional.

Imagen de 1912

Imagen de 1912 / .

Su incorporación a este reconocimiento tiene además un fuerte valor simbólico. Hablar de Balaguer es hablar de una empresa familiar que ha sabido leer cada cambio de época, reinventar su producción y encontrar nuevas oportunidades sin romper el hilo con su origen. En una provincia donde la industria ha sido una palanca decisiva de desarrollo, su historia representa una forma de entender la empresa basada en la continuidad, el esfuerzo y la capacidad de mirar lejos desde un punto de partida muy concreto.

Un taller en el casco antiguo de Onil

La historia de Fundiciones Balaguer arranca en 1916 en una pequeña vivienda de la calle Valencia de Onil, donde se instaló un cubilote y comenzó la fundición de piezas como rejas, tapas de alcantarilla, moldes para la incipiente industria muñequera y componentes para la labranza.

Su historia encaja con la de esas empresas que no solo sobreviven al paso del tiempo, sino que lo convierten en experiencia, conocimiento y capacidad de evolución.

Su historia encaja con la de esas empresas que no solo sobreviven al paso del tiempo, sino que lo convierten en experiencia, conocimiento y capacidad de evolución. / .

Aquel origen explica buena parte del carácter de la compañía. Antes de convertirse en una firma especializada y con implantación internacional, Balaguer fue un taller capaz de responder a distintas necesidades productivas de su entorno. Ya estaba ahí una de las claves de su evolución posterior: la capacidad para adaptarse a la demanda y convertir esa flexibilidad en fortaleza.

La guerra y la reconstrucción

La Guerra Civil supuso una ruptura abrupta en su desarrollo. La actividad industrial quedó condicionada por las exigencias del momento y la empresa se vio obligada a fundir vainas de proyectiles para artillería. Fue una etapa marcada por las circunstancias, pero inseparable de su historia.

Imagen de 1940

Imagen de 1940 / .

Tras el conflicto, Balaguer retomó su actividad y volvió a centrarse en la fabricación de piezas, al tiempo que abrió nuevas oportunidades con la fundición de bloques de motor para la industria de la automoción. Aquella reactivación no fue solo una vuelta al punto de partida, sino también una muestra de capacidad de reacción en un contexto de reconstrucción.

La especialización que definió su rumbo

Durante la década de 1940, la empresa incorporó la producción de cilindros estáticos para la industria del caucho y de pistones hidráulicos. Pero el gran punto de inflexión llegó en 1945, con la fundición del primer cilindro centrifugado destinado a un molino de harina de trigo. Aquel avance supuso un hito tecnológico y el inicio de una especialización que acabaría marcando el futuro de la compañía.

El gran punto de inflexión de la compañía llegó en 1945, con la fundición del primer cilindro centrifugado.

El gran punto de inflexión de la compañía llegó en 1945, con la fundición del primer cilindro centrifugado. / .

A partir de los años 60, los cilindros centrifugados fueron ganando peso frente a los estáticos hasta que, en el año 2000, la empresa decidió concentrar su actividad exclusivamente en este ámbito. Esa decisión permitió orientar por completo el producto hacia la industria alimentaria, con aplicaciones en sectores como la molienda de trigo y maíz, la fabricación de cilindros para galletas y café, la industria cervecera, la producción de piensos, las refinadoras de chocolate y la extracción de aceites vegetales. A ello se suma una nueva línea de fabricación para la industria cerámica.

De Onil al mercado global

La apertura al exterior comenzó en la década de 1950, con la exportación de cilindros estáticos y centrifugados. Los primeros destinos fueron Portugal, para cilindros de caucho, y el norte de Italia, para fabricantes de molinos de harina de trigo. Era el inicio de una expansión que acabaría multiplicando su alcance.

Balaguer ha atravesado guerras, cambios tecnológicos, transformaciones del mercado y sucesivos relevos generacionales sin perder el hilo de su proyecto

Balaguer ha atravesado guerras, cambios tecnológicos, transformaciones del mercado y sucesivos relevos generacionales sin perder el hilo de su proyecto / .

Hoy, Fundiciones Balaguer está presente en más de 130 países. Pero la internacionalización no se ha limitado a la exportación. La empresa ha reforzado su implantación industrial en mercados estratégicos con la apertura de Balaguer Rolls Changzhou en China en 2009, Balaguer East Europe en Polonia en 2012 y Balaguer Rolls Turkey en Turquía en 2019.

Ese crecimiento refleja una estrategia sostenida: no solo vender fuera, sino construir estructura propia y posicionarse de forma estable en mercados clave.

Industria, tecnología y servicio integral

En la actualidad, Fundiciones Balaguer cuenta con más de 300 empleados y una estructura industrial y comercial consolidada que le permite dar servicio a clientes de todo el mundo. Ese crecimiento se ha apoyado en tres pilares: la innovación continua, la mejora constante de los procesos productivos y una firme orientación hacia la calidad.

La inversión en tecnología y automatización ha permitido optimizar la producción y responder a las exigencias cada vez mayores de la industria. Además, la compañía ha ampliado su propuesta de valor más allá de la fabricación de cilindros y de los servicios de mantenimiento asociados. Ha desarrollado una línea propia de maquinaria que permite a sus clientes realizar el mantenimiento de sus cilindros, reforzando así un modelo de servicio integral.

Sostenibilidad y quinta generación

La mirada de Balaguer hacia el futuro incorpora también la sostenibilidad y la eficiencia energética. La empresa ha ido integrando soluciones orientadas a reducir el impacto ambiental y a favorecer un modelo de producción más responsable, una línea que en 2026 ha recibido un respaldo concreto con la obtención de la insignia Committed de EcoVadis.

La familia Balaguer ha alcanzado la quinta generación familiar.

La familia Balaguer ha alcanzado la quinta generación familiar. / .

A todo ello se suma un elemento especialmente significativo en una empresa familiar: la incorporación de la quinta generación. Ese relevo refuerza la idea de continuidad, pero también introduce una visión renovada para afrontar una nueva etapa. Balaguer define ese momento como un equilibrio entre la solidez del legado y una mirada de futuro, una fórmula que resume bien lo que ha sido su recorrido desde 1916.

Empresas Centenarias de la provincia de Alicante

La incorporación de Fundiciones Balaguer al Club de Empresas Centenarias de la provincia de Alicante supone mucho más que un reconocimiento por antigüedad. Es la confirmación de una trayectoria que conecta industria, especialización, internacionalización, innovación y arraigo territorial.

Desde aquella pequeña vivienda del casco antiguo de Onil hasta una compañía con presencia en más de 130 países, Balaguer ha atravesado guerras, cambios tecnológicos, transformaciones del mercado y sucesivos relevos generacionales sin perder el hilo de su proyecto. Su historia encaja con la de esas empresas que no solo sobreviven al paso del tiempo, sino que lo convierten en experiencia, conocimiento y capacidad de evolución.

El próximo 3 de junio, en el Teatro Principal de Alicante, Fundiciones Balaguer será una de las protagonistas de esa memoria empresarial que sigue viva. En su caso, con un valor añadido evidente: el de haber construido, desde el interior industrial de la provincia, un legado de más de un siglo basada en la especialización, la mejora continua y la ambición de seguir creciendo sin olvidar de dónde viene

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