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The Ocean Race busca tecnología 'made in Alicante' para su próxima regata

La retransmisión de la prueba en directo durante las 24 horas supone un desafío añadido para la organización de una de las pruebas deportivas más extremas del planeta

Alicante se prepara para liderar la salida de The Ocean Race 2027

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David Navarro

David Navarro

Aunque The Ocean Race no deja de ser una regata, lo cierto es que los veleros que participan en la mayor regata del mundo tienen más que ver con un Fórmula 1 que con una de las numerosas embarcaciones de recreo que pueden observarse en cualquier puerto deportivo. Y no solo por la velocidad de 35 nudos que pueden alcanzar en océano abierto -más o menos, el doble de la que alcanza un crucero moderno-, sobre todo por la cantidad de tecnología que incorporan.

Cada una de estas naves dispone de entre 200 y 500 sensores que miden continuamente desde la intensidad del oleaje hasta la tensión que soporta la quilla o las velas; y es un sistema con inteligencia artificial el que se encarga de procesar toda la información para guiar el barco. Nada que ver con la imagen romántica del capitán detrás de un timón de madera redondo.

Sus tripulantes, por el contrario, son deportistas de élite altamente cualificados, que realizan un esfuerzo muchas veces sobrehumano. La próxima cita, que arranca en Alicante el 17 de enero del año que viene, incluye la mayor etapa jamás realizada hasta ahora: 14.000 millas náuticas del tirón hasta Auckland, la capital de Nueva Zelanda, en los que deberán invertir 35 días de navegación.

Una travesía en la que dependen del agua que produce la planta desaladora que incorporan estas embarcaciones y la energía que producen las placas solares o la propia energía marina, lo que obliga a medirlo y pesarlo todo a conciencia, hasta los cables.

Las 24 horas

Todo un desafío que se complica aún más cuando lo que se quiere es retransmitir el vivo toda la competición durante las 24 horas del día. Por eso, los organizadores de la prueba han lanzado lo que denominan nueve "desafíos" con los que han invitado a las empresas de Alicante y la Comunidad Valenciana a proponer soluciones para los principales problemas que quieren solucionar sus responsables para conseguir "la mejora experiencia posible para los fans", tal y como ha explicado este lunes el responsable de Tecnología de The Ocean Race, Sebastián de Prado.

El responsable de Tecnología de The Ocean Race, Sebastián de Prado, junto al responsable de la productora valenciana Veiem360.

El responsable de Tecnología de The Ocean Race, Sebastián de Prado, junto al responsable de la productora valenciana Veiem360. / INFORMACIÓN

El directivo ha sido el encargado de exponer estos retos durante una jornada celebrada en el puerto de Alicante, a la que han acudido responsables de diversas firmas tecnológicas de la zona, además del propio director general de la organización, Richard Brisius; el director autonómico de Innovación, Eduardo Pascual, y el alcalde de Alicante, Luis Barcala, quien ha anunciado que ya se está negociando albergar una nueva edición de la regata, más allá de la que dará comienzo en enero de 2027. Sería ya la séptima consecutiva.

El primer gran desafío el propio sistema para retransmitir lo que ocurra en los barcos durante las 24 horas del día. En la edición europea del pasado año ya se realizó una emisión ininterrumpida, pero la complejidad de la vuelta al mundo es infinitamente mayor. Sobre todo, durante esa primera etapa en la que los equipos pasarán 35 días en alta mar.

La organización quiere que cada barco lleve seis cámaras, además de un dron y otra cámara más para las retransmisiones del reportero que llevan a bordo. Hay que conseguir que todo pese lo mínimo posible, que consuma la menor cantidad de energía -y, además, a 24 voltios, no los 220 habituales- y que resista a la corrosión del agua marina.

En esta tarea ya hay una firma local con experiencia, la valenciana Veiem360, que es la que se encargó en la regata europea, pero que ahora debe mejorar todo, para que resista la gran competición.

IA para clasificar imágenes

El segundo desafío es la clasificación y tratamiento de todas las imágenes y vídeos que emitan los barcos. Un sistema que, mediante IA, consiga documentar casi en directo todo el metraje -son más de 50 señales distintas- para que luego los editores y los responsables de comunicación puedan recuperarlas. Una oportunidad para las empresas alicantinas que trabajan con esta tecnología y que pueden acabar convirtiéndose en proveedores de The Ocean Race.

Otra novedad que quieren implementar es la incorporación de los datos biométricos del capitán del barco a las retransmisiones -pulsaciones, calorías que consumen, tensión- para transmitir mejor la idea del esfuerzo que supone la navegación.

Un momento de una competición anterior.

Un momento de una competición anterior. / David Revenga

Junto con los anteriores, otro de los aspectos para los que los responsables de la competición han solicitado ayuda a las empresas locales es el control de aforos. Se calcula que en la última Vuelta al mundo de vela más de 1,8 millones de personas visitaron el Ocean Live Park, el recinto que se instala en los puertos por los que pasa la carrera.

No se trata sólo de contarlos, sino de saber qué visitan, por dónde van los flujos de personas y, en definitiva, qué genera más y menos interés para adaptar el recinto a los deseos de los aficionados para próximas ediciones. Se trataría de desarrollar un programa que pudiera medirlo. "Ya hay algunos para conciertos, pero no para un recinto de 3,5 kilómetros de largo", ha señalado De Prado.

Sobre este punto en concreto, los responsables de la regata han apuntado que ya hay varias de las ciudades anfitrionas de la competición que estarían dispuestas a adquirir este sistema, si funciona, lo que supone una oportunidad de negocio añadida para quien lo desarrolle.

Sin satélites

A todo lo anterior, otro gran desafío es lograr la transmisión de datos necesaria, para lo que se utilizarán satélites de órbita baja, como los de Starlink. Sin embargo, hay un problema añadido, que son las etapas que transcurren a través del canal de Suez, en Egipto, y en Arabia Saudí, dos países que tienen prohibido que los satélites emitan en sus territorios, lo que obliga a buscar alternativas.

Por último, The Ocean Race quiere crear un tótem, un avatar, de Peter Blake, el creador de la competición que se encargue de explicar a los visitantes la historia y todo lo que quieran saber de la competición.

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