Serpis, las aceitunas más conocidas con cien años de historia desde Alcoy
La histórica firma entrará en el Club de Empresas Centenarias tras una trayectoria marcada por la innovación, la calidad, la exportación y la capacidad de adaptarse a cada época

La firma trabaja con 130 proveedores y mantiene una estructura industrial que supera los 16.000 metros cuadrados. / INFORMACIÓN
El tejido empresarial de la provincia de Alicante suma este 2026 siete nuevos nombres a su memoria más resistente. El próximo 3 de junio, en el Teatro Principal de Alicante, la VII Gala del Club de Empresas Centenarias rendirá homenaje a firmas que han superado el siglo de actividad y que, por su trayectoria, han dejado huella en la economía y en la identidad productiva del territorio. Entre ellas estará Aceitunas Serpis, una marca nacida en Alcoy que puede contar su historia como pocas: la de una empresa que ha crecido durante cien años sin desligarse de su origen.
La gala, impulsada por la Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante y la Cámara de Comercio, reconocerá este año a empresas que representan valores como la constancia, la solidez, la visión y la capacidad de adaptación. En ese mapa de compañías históricas, Serpis ocupa un lugar singular. No solo por haber alcanzado el centenario, sino por haberlo hecho desde una actividad muy ligada al consumo cotidiano, a la industria alimentaria y a una idea pionera que marcó un antes y un después en su mercado.

Juan Gil, CEO de Cándido Miró y Estrella Cantó, directora general. / INFORMACIÓN
Su presencia en esta cita tiene además un valor simbólico que va más allá del propio aniversario. Hablar de Serpis es hablar de una de esas marcas que han acompañado a varias generaciones, de un nombre asociado a Alcoy y, al mismo tiempo, de una parte reconocible de la evolución industrial y alimentaria de la provincia de Alicante. En un tiempo en el que muchas compañías desaparecen, cambian de manos o diluyen su identidad original, el caso de Serpis remite a una historia de continuidad, adaptación y permanencia.
Un origen pionero en 1926
La historia arranca en 1926, cuando Cándido Miró Rabasa aprovechó una máquina para rellenar aceitunas con anchoa. Aquel gesto empresarial, que hoy puede parecer natural por lo extendido del producto, supuso entonces la creación de una nueva categoría en el mercado del consumo. Ahí está el origen de la empresa familiar alcoyana que, un siglo después, sigue asociada a una de las marcas más reconocibles del sector.
Ese primer paso resume bien una forma de entender la empresa que ha acompañado a la firma durante generaciones: detectar una oportunidad, transformar un producto tradicional y ofrecer al mercado algo distinto. En ese origen ya se encuentran algunas de las claves que explican la trayectoria posterior de Serpis. La intuición comercial, la capacidad industrial y la voluntad de diferenciarse aparecen desde el principio como elementos inseparables.

En Serpis innovar forma parte de la manera de entender el negocio desde el origen. / INFORMACIÓN
Desde ese primer impulso, la trayectoria de Serpis se ha apoyado en una idea clara: convertir la innovación en una herramienta de crecimiento sin perder la identidad de origen. Esa combinación entre intuición comercial, desarrollo industrial y arraigo territorial ayuda a explicar por qué la firma ha atravesado generaciones enteras sin dejar de ser reconocible para el consumidor.
De marca histórica a referente del sector
Con el paso de las décadas, Serpis se ha consolidado como especialista en la elaboración y distribución de aceitunas y encurtidos, con una gama que abarca aceitunas rellenas, verdes, negras y aliñadas, además de múltiples propuestas dentro del segmento de los encurtidos. Su marca principal, Serpis, no solo ha mantenido su vigencia, sino que ha sabido adaptarse a los cambios del mercado y a las nuevas formas de consumo.
La dimensión alcanzada por la compañía da idea de ese recorrido. Serpis cerró 2025 con una facturación de 65 millones de euros, cifra que asciende a 80 millones en el grupo, y comercializa 12.000 toneladas. Exporta a más de 50 países, trabaja con 130 proveedores y cuenta con una superficie industrial de 16.000 metros cuadrados. Su capacidad de producción supera los 100.000 kilos diarios, dispone de siete líneas de envasado y de un almacén inteligente de 5.000 palets. Son cifras de gran escala para una empresa nacida en Alcoy y estrechamente vinculada a la provincia de Alicante.
También resulta significativa la red de proveedores con la que opera la empresa. El dato de que el 95% de sus compras se realicen a proveedores nacionales refleja una manera de construir cadena de valor que conecta competitividad y proximidad.
Innovar como forma de trabajar
Uno de los rasgos que mejor definen la trayectoria de la compañía es su relación constante con la innovación. En Serpis, innovar forma parte de la manera de entender el negocio desde el origen: escuchar al mercado, detectar hábitos de consumo, adaptar formatos y desarrollar soluciones que aporten valor a la categoría y a cada cliente.
De esa filosofía han surgido gamas como Benefit, orientada a quienes buscan opciones con menos sal; Let’s Go, pensada para momentos de consumo más prácticos con aceitunas sin líquido; y Nature, una de sus apuestas más recientes y simbólicas.

Serpis Nature ha sido reconocida como Producto del Año 2026. / INFORMACIÓN
En esos lanzamientos se percibe una misma lógica: ajustar el producto a estilos de vida cambiantes sin perder de vista la calidad y la identidad de la marca. Benefit conecta con un consumidor más atento a la composición de los alimentos. Let’s Go responde a un consumo más ágil y adaptado a nuevas rutinas. Y Nature representa quizá la expresión más clara de esa búsqueda de valor añadido a través de la innovación.
En este último caso, la empresa ha desarrollado durante tres años, junto al Instituto Universitario de Ingeniería de Alimentos de la UPV, un producto sin aditivos ni conservantes, con proceso de conservación natural y envase reciclable. Nature ha sido reconocida además como Producto del Año 2026, un distintivo que refuerza la idea de que la innovación sigue siendo una palanca real dentro de la empresa y no un simple argumento corporativo.
Una empresa alicantina con proyección internacional
La entrada de Serpis en el Club de Empresas Centenarias también permite leer su historia desde una doble dimensión: la local y la internacional. La firma pertenece a ese grupo de compañías que han logrado abrirse al exterior sin perder el peso de su territorio de origen. Sigue siendo una empresa de Alcoy, vinculada a una tradición industrial concreta, pero al mismo tiempo proyectada hacia mercados internacionales y preparada para competir en un entorno global.
Exportar a más de 50 países no es solo un dato de presencia comercial. Es también la prueba de que una empresa nacida en la provincia de Alicante ha sabido traducir su saber hacer a contextos muy distintos, sosteniendo la calidad y la identidad de producto en mercados diversos. Esa ambición exterior forma parte de sus prioridades estratégicas. La empresa sitúa entre sus grandes objetivos reforzar la presencia internacional, impulsar la innovación de porfolio y aumentar capacidades para ganar escala y competir en nuevos mercados.
Sostenibilidad, calidad y mejora de procesos
La evolución de Serpis no se entiende solo por el desarrollo comercial o por la ampliación de su catálogo. También hay una línea de trabajo centrada en la sostenibilidad y la mejora de procesos. Más del 30% de la energía eléctrica consumida por la empresa procede de 1.871 paneles solares instalados. A ello se suman medidas de eficiencia energética, un sistema geotérmico para procesos de enfriamiento en pasteurización y avances en reciclabilidad de envases y reducción de plástico.
La empresa señala además una reducción del 21% del consumo energético, que más del 75% de los envases primarios y secundarios son reciclables y que ha logrado una reducción de 7,5 toneladas de plástico en envases primarios. En paralelo, cuenta con certificaciones como IFS BRC con máxima nota, además de Star-K Kosher, Sedex y SMETA, lo que refuerza su posicionamiento en materia de calidad, seguridad alimentaria y exigencia en los procesos.
Un recorrido por los primeros pasos de la «tapa» más universal
Quien quiera conocer de cerca la trayectoria de Serpis tiene en su expomuseo una parada obligada. Este espacio cultural permite recorrer la historia de una firma nacida en 1926, cuando Cándido Miró Rabasa impulsó en Alcoy una idea que acabaría marcando un antes y un después en el sector: el relleno de aceitunas con anchoa. A partir de ese origen pionero, el museo reúne algunos de los elementos más significativos de la evolución de la marca, convertida con el paso de las décadas en una de las más reconocibles dentro del mundo de las aceitunas y los encurtidos. El visitante puede acercarse allí no solo a la memoria de la empresa, sino también al proceso que hay detrás de uno de los productos más universales de la gastronomía popular.

El museo reúne algunos de los elementos más significativos de la evolución de la marca. / INFORMACIÓN
Desde una pasarela es posible observar el proceso de rellenado y envasado de las aceitunas, mientras que en la sala de proyecciones se ofrece el audiovisual «El Mundo del Sabor», pensado para completar la experiencia. La visita concluye en la tienda Serpis, donde se puede degustar una selección de productos y cerrar así un recorrido por una historia empresarial que forma parte del patrimonio industrial y alimentario de Alcoy.
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