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ELECCIONES EN EL COLEGIO TERRITORIAL DE ARQUITECTOS DE ALICANTE

Belén Pallarés: «Hay que hacer una revisión de las tasas del Colegio de Arquitectos»

La alicantina lidera la candidatura Open*Abierto *Obert CTAA, que aboga por una mayor colaboración con los ayuntamientos para agilizar las licencias

Belén Pallarés, candidata a la presidencia del Colegio de Arquitectos de Alicante

Belén Pallarés, candidata a la presidencia del Colegio de Arquitectos de Alicante / Rafa Arjones

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David Navarro

David Navarro

La alicantina Belén Pallarés encabeza Open*Abierto*Obert CTAA, una de las dos candidaturas que compiten en las elecciones del Colegio Territorial de Arquitectos de Alicante.

¿Qué le lleva a dar el paso para presentarse a la presidencia del Colegio de Arquitectos de Alicante en este momento?

La decisión surgió de forma natural ante la necesidad de renovación tras el mandato de Emilio Vicedo. Aunque inicialmente tuve mis dudas, porque ya fui vocal hace 20 años siendo muy joven, me convenció la propuesta que me hicieron un grupo de compañeros. Mi motivación principal no es solo la representación, sino la capacidad de hacer algo por los demás. Me gusta estar en una posición donde pueda observar qué sucede y ayudar de manera tangible. Al hablar con mis compañeros, detecté problemas latentes y constantes que se repetían, y sentí que había mucho trabajo real por hacer para conseguir objetivos que mejoren nuestro día a día.

¿Por qué deberían votar a su candidatura?

Bueno, estoy segura de que al final los programas se parecen mucho. Yo lo que puedo decir por mí y por el equipo que llevo detrás es que somos un grupo de personas con mucha motivación de trabajar , con mucha motivación por escuchar a nuestros compañeros, por poner al colegiado en el centro y por hacer cosas. Mi motivación es esa, que mis compañeros sepan que estoy para escucharles, para que me trasladen los problemas que tienen en su día a día para ver, con las herramientas que tenemos, qué podemos hacer por ellos. Ayudar, escuchar y hacer cosas útiles en su día a día. Y teniendo en cuenta que hay un día a día muy variado en nuestra profesión, porque están desde los colegiados recién iniciados hasta los que ya están en una época de retirada y cada uno va a tener sus necesidades diferentes.

Si resulta elegida, ¿cuál será la primera medida que tome?

Lo primero es tomar el pulso real de la institución para saber exactamente qué medidas podemos acometer con prioridad. Sin embargo, hay una queja que se repite: la falta de agilidad en las licencias. Sabemos que no depende solo de nosotros, sino de los ayuntamientos, pero debemos buscar fórmulas desde nuestras propias herramientas para simplificar procesos y unificar criterios técnicos. Es fundamental que tanto los arquitectos que redactamos proyectos como los técnicos municipales que otorgan licencias hablemos el mismo idioma para evitar retrasos constantes. Por nuestra parte también se reclama mucho el tema de las tasas. Hace falta una revisión de las tasas, ya no solo para reducirlas, porque habrá que cubrir costos, pero, si conseguimos simplificar procesos y que esos costes bajen, habría que ver cómo podemos revertir eso, no solo con devolución a los colegiados, sino también con nuevos servicios y herramientas.

La arquitecta alicantina encabeza una de las dos candidaturas del Colegio de Arquitectos.

La arquitecta alicantina encabeza una de las dos candidaturas del Colegio de Arquitectos. / Rafa Arjones

¿Cómo está esa situación actualmente? ¿Cuál es la fotografía que hace de los retrasos en las licencias en la provincia?

La fotografía es muy variada según el municipio, pero en los más grandes estamos hablando de demoras de uno y hasta dos años. Recientemente tuvimos una reunión con colegios profesionales y técnicos municipales de Alicante, y el Ayuntamiento reconoció problemas de personal. Tenemos que seguir potenciando estos contactos y asegurarnos de que se hace lo posible por agilizar el proceso. Estas demoras son críticas: rompen los planes de negocio de los promotores y dañan la reputación del arquitecto, ya que el cliente a veces piensa que es culpa de su profesional y no de la administración.

Más allá de esos contactos, ¿hay alguna otra medida que pueda ayudar a deshacer el cuello de botella?

Debemos potenciar nuestra propia Entidad de Certificación Urbanística (ECU). Aunque tiene un coste para el promotor, muchos prefieren pagarlo para obtener la licencia en un tiempo razonable. Además, los técnicos municipales confían en el criterio de los arquitectos del Colegio que informan estos proyectos, lo que facilita enormemente el desbloqueo de expedientes.

Las demoras en las licencias rompen los planes de negocio de los promotores y dañan la reputación del arquitecto

Estamos en un momento de gran actividad constructora. ¿Se están beneficiando los arquitectos de esta mejora económica?

Hay mucho trabajo, pero la forma de ejercer ha cambiado radicalmente. Las grandes promociones suelen venir de grupos inversores que traen sus propios equipos de arquitectos, normalmente de Madrid, y los despachos locales a veces quedan relegados a colaboraciones o direcciones de obra. El promotor local de hace 30 años casi ha desaparecido. Mi objetivo es estudiar fórmulas para favorecer que el talento de nuestra provincia pueda liderar estos grandes proyectos.

Desde el punto de vista arquitectónico, ¿ha mejorado la calidad de lo que se construye hoy respecto al boom de hace dos décadas?

Sin duda. El Código Técnico de la Edificación estableció unos mínimos de habitabilidad y calidad mucho más exigentes que todos cumplimos. Sin embargo, ahora tenemos otro gran caballo de batalla: la falta de mano de obra cualificada. Tenemos muchos licenciados, pero faltan fontaneros, electricistas o pintores que conozcan bien su oficio. Podemos proyectar muy bien, pero necesitamos que la ejecución esté a la altura.

Pallarés, en las instalaciones del diario.

Pallarés, en las instalaciones del diario. / Rafa Arjones

Uno de los grandes problemas sociales hoy es el acceso a la vivienda. ¿Qué papel soluciones le ve?

Es un problema que nos preocupa como ciudadanos y que excede nuestras competencias directas, pero el Colegio debe ser un foro de debate. No quiero posicionarme políticamente, pero sí ofrecer nuestra sede para organizar mesas redondas y encuentros entre los distintos agentes sociales y políticos. Queremos ser un altavoz de soluciones y un espacio donde la ciudadanía pueda escuchar distintas posturas para intentar llegar a acuerdos.

Usted menciona mucho la idea de «abrir el Colegio a la sociedad». ¿Cómo se traduce eso en actividades concretas?

Queremos que la sociedad valore nuestra profesión, no por estatus, sino por utilidad. Proponemos organizar visitas guiadas por los propios arquitectos a edificios emblemáticos o premiados de nuestras ciudades para que la gente vea la arquitectura con nuestros ojos. También queremos abrir el Colegio a la cultura, con conciertos y otras artes, y seguir colaborando en planes estratégicos para las ciudades, como ya se está haciendo con el de Alicante.

Queremos que la sociedad valore nuestra profesión por su utilidad

Hablemos de la gestión económica. ¿Qué planes tiene para las cuotas y tasas colegiales?

Afortunadamente, las cuentas están saneadas, y, como somos una entidad sin ánimo de lucro, cualquier superávit debe revertir en el colegiado. Queremos revisar y reducir las tasas de visado y la cuota de colegiación, especialmente para atraer a los arquitectos jóvenes. Pero el retorno no debe ser solo económico; queremos ofrecer servicios conjuntos que reduzcan los costes individuales, como licencias de software compartidas o material técnico de alto coste, como drones o estaciones de medición, que el colegiado pueda solicitar al Colegio.

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