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¿Cómo decidir mejor para invertir con más valor?

Expertos de BBVA y Schroders analizan, en una jornada celebrada en Alcoy, las claves económicas, financieras y emocionales que marcarán el nuevo ciclo inversor

Imagen de los ponentes expertos que participaron en la jornada junto a Victoria Ferrá, presentadora del encuentro y directora de Eventos de INFORMACIÓN.

Imagen de los ponentes expertos que participaron en la jornada junto a Victoria Ferrá, presentadora del encuentro y directora de Eventos de INFORMACIÓN. / JUANI RUZ

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Miriam Vázquez

Miriam Vázquez

Las tensiones geopolíticas, la inflación todavía persistente y la incertidumbre que rodea a los mercados han convertido la toma de decisiones financieras en un ejercicio cada vez más exigente. En este escenario, interpretar correctamente el ciclo económico es tan importante como reconocer los sesgos emocionales que pueden condicionar la forma de invertir. Con esta idea como punto de partida, BBVA celebró en Alcoy la jornada «Decisiones que crean valor: invertir entendiendo tus emociones», un encuentro en el que expertos de la entidad y de Schroders analizaron las previsiones económicas y de mercado que marcarán 2026.

El acto, celebrado este miércoles por la tarde en el Círculo Industrial de Alcoy, reunió a clientes de Banca Privada en torno a una idea central: invertir no consiste solo en anticipar la evolución de los mercados, sino también en tomar decisiones con método, información y control emocional.

La apertura institucional corrió a cargo de Alejandro Haligua, director de zona de BBVA en Alicante, quien subrayó la importancia del acompañamiento profesional. «Desde BBVA tratamos de acompañar a los clientes de la mano de expertos con el fin de que ustedes decidan. Estamos para acompañarles en esas decisiones».

El eje principal de la jornada fue la mesa de expertos formada por Ximo Raga, director de Banca Privada de la Dirección Territorial Este de BBVA; Leonardo Fernández, director general de Schroders; y Álvaro Manteca, responsable de Estrategia y Análisis de Mercados de Banca Privada de BBVA.

Antes del debate, los asistentes participaron en una dinámica interactiva en la que identificaron los riesgos geopolíticos como su principal preocupación. A partir de esa percepción, los expertos analizaron hasta qué punto estos factores pueden condicionar el crecimiento, la inflación y las decisiones de inversión.

Manteca explicó que el riesgo geopolítico puede tener un impacto directo sobre la inflación, especialmente si presiona al alza los precios de la energía o de las materias primas. No obstante, defendió un escenario de cierta normalización. «Nuestra expectativa es que esta crisis llegue a un escenario más estable. El conflicto no interesa a nadie: ni a las economías desarrolladas ni a las emergentes». apuntó.

Según explicó, el escenario central pasa por un crecimiento mundial algo inferior al previsto inicialmente, pero sin una ruptura brusca del ciclo. «Probablemente veremos un crecimiento económico en 2026 algo más bajo del pronosticado a principios de año, pero no mucho más bajo», señaló. El mayor impacto, añadió, podría estar en la inflación, que se mantendría temporalmente por encima de lo esperado.

En cuanto a los mercados, Manteca se mostró más constructivo con la renta variable que con la renta fija. La bolsa, explicó, ha mostrado capacidad de recuperación, mientras que la incertidumbre sigue afectando a las rentabilidades de la deuda. Además, destacó grandes tendencias de fondo que pueden sostener la inversión en los próximos años, como la inteligencia artificial, la ciencia de datos, la defensa, la ciberseguridad y las infraestructuras estratégicas.

«Estamos ante un ciclo de inversión que nos va a acompañar hasta 2030», afirmó. Europa, añadió, tendrá que reforzar su inversión en defensa, redes, infraestructuras y seguridad tecnológica, lo que abre oportunidades en sectores con fuerte apoyo estructural.

La mesa de expertos contó con Álvaro Manteca, responsable de Estrategia y Análisis de Mercados de Banca Privada de BBVA; Leonardo Fernández, director general de Schroders; y Ximo Raga, director de Banca Privada de la Dirección Territorial Este de BBVA.

Alejandro Haligua, director de Zona de BBVA en Alicante, abrió la jornada. / JUANI RUZ

Nuevas oportunidades

La mesa también abordó el papel creciente de la inversión alternativa en un entorno en el que los inversores buscan nuevas fuentes de diversificación. Leonardo Fernández defendió que los mercados privados deben entenderse como una herramienta de planificación a largo plazo y no como una respuesta táctica al ruido de mercado. «Las dinámicas del ciclo económico también afectan a los mercados privados; estas empresas no son inmunes a la subida de precios ni a las tensiones del entorno», señaló.

Fernández insistió en que la clave está en seleccionar bien los activos y mantener una estrategia coherente con el horizonte temporal del inversor. En su opinión, este tipo de inversiones puede ayudar a evitar decisiones precipitadas en momentos de volatilidad. «No podemos tomar decisiones solo por lo que ocurra con un movimiento político concreto. Seleccionar dónde queremos estar ayuda a cumplir el plan y a no dejarnos llevar por la emoción del momento», apuntó.

La mesa también aterrizó el análisis al contexto nacional y regional. Ximo Raga destacó que España mantiene una posición de crecimiento más favorable que la media de la zona euro, apoyada en el empleo, el consumo, la población activa y el buen comportamiento de sectores como el turismo.

En el caso de la Comunitat Valenciana, BBVA Research prevé un crecimiento en torno al 3% en 2026, impulsado por el consumo, el sector servicios y la inversión vinculada a la reconstrucción tras la DANA. Raga recordó que la provincia de Alicante puede beneficiarse además del peso del turismo y de su dinamismo empresarial.

Para el responsable de Banca Privada de BBVA en la Territorial Este, los riesgos no deben interpretarse únicamente como amenazas. «Los riesgos geopolíticos generan dudas en los inversores y en los mercados, pero también surgen oportunidades», explicó. Ahí, defendió, cobra especial relevancia el papel del banquero privado: conocer al cliente, entender su tolerancia al riesgo y ayudarle a tomar decisiones coherentes con sus objetivos.

Ponencia de Enrique Belenguer, especialista en Behavioural Economics en BBVA.

Ponencia de Enrique Belenguer, especialista en Behavioural Economics en BBVA. / INFORMACIÓN

La jornada también sirvió para poner en valor la evolución de BBVA Banca Privada, que cerró 2025 con un balance especialmente positivo. La entidad incorporó más de 180.500 nuevos clientes, un 17,1% más que el año anterior, y elevó sus activos bajo gestión un 20%, hasta alcanzar los 164.592 millones de euros.

En la Dirección Territorial Este, BBVA cerró el primer trimestre de 2026 con más de 16.500 clientes y más de 10.600 millones de euros bajo gestión. Raga destacó que estos datos reflejan la confianza de los clientes en un modelo que combina análisis, tecnología, oferta de inversión y cercanía.

«Nuestro objetivo es ayudar al cliente a gestionar el conjunto de su patrimonio, combinando soluciones de inversión con respuestas en el ámbito empresarial y patrimonial, siempre adaptadas a sus circunstancias, objetivos y preferencias», explicó.

El directivo puso en valor el trabajo de los más de 700 banqueros privados de BBVA, 68 de ellos en la Territorial Este. «Su labor no es solo gestionar activos, sino entender qué necesita cada cliente y ayudarle a que sus decisiones financieras tengan un sentido real en su vida», señaló.

Invertir también es gestionar emociones

La última parte de la jornada estuvo dedicada a la economía conductual. Enrique Belenguer, especialista en Behavioural Economics en BBVA, explicó cómo los sesgos inconscientes y las emociones condicionan las decisiones de inversión.

Durante su intervención, abordó conceptos como la aversión a las pérdidas, el efecto disposición, el exceso de actividad o la influencia del entorno social. Su mensaje fue claro: el inversor no siempre decide de forma plenamente racional. Muchas veces actúa condicionado por el miedo, la euforia, la impaciencia o la necesidad de seguir al grupo.

Belenguer explicó que el cerebro funciona «a dos velocidades»: una más reflexiva y otra más automática. En inversión, el reto consiste en evitar que las decisiones de corto plazo, tomadas bajo presión emocional, alteren una estrategia diseñada para el largo plazo.

La jornada concluyó con la intervención de Ximo Raga, quien resumió el objetivo del encuentro: «Queríamos abrir una ventana al futuro. Un futuro con riesgos, pero también lleno de oportunidades para quienes estén bien acompañados». BBVA Banca Privada, añadió, aspira a estar más cerca del cliente y del territorio, con el respaldo de una entidad global.

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La mesa de expertos contó con Álvaro Manteca, responsable de Estrategia y Análisis de Mercados de Banca Privada de BBVA; Leonardo Fernández, director general de Schroders; y Ximo Raga, director de Banca Privada de la Dirección Territorial Este de BBVA. / JUANI RUZ

Oportunidades en la inversión en mercados privados

Uno de los temas destacados de la jornada BBVA «Decisiones que crean valor: invertir conociendo tus emociones» fue el auge de los mercados privados, un universo de inversión que permite acceder a activos que no cotizan en bolsa, como empresas no cotizadas, infraestructuras, deuda privada o proyectos vinculados a grandes tendencias estructurales.

Leonardo Fernández, director general de Schroders, explicó que se trata de un mercado mucho más amplio de lo que suele percibir el inversor particular. Frente al número limitado de compañías cotizadas, el ámbito privado ofrece acceso a un abanico mucho mayor de empresas y oportunidades. «Los mercados privados son mucho más que crédito privado», recordó durante su intervención.

Su atractivo reside en tres grandes factores. El primero es el acceso a temáticas que aún no están plenamente disponibles en los mercados públicos, como determinadas infraestructuras, proyectos de transición energética, tecnología aplicada o compañías en fases previas a su salida a bolsa. El segundo es la diversificación, ya que estos activos pueden comportarse de forma distinta a la renta variable o la renta fija tradicional. Y el tercero es el potencial de rentabilidad a largo plazo, siempre vinculado a una adecuada selección de activos y gestores.

Además, al no cotizar diariamente, los mercados privados suelen mostrar una menor volatilidad aparente que los activos negociados en bolsa. Esto no significa que tengan menos riesgo, sino que sus valoraciones no se ven sometidas al mismo ruido diario de los mercados. La contrapartida es clara: menor liquidez, horizontes temporales más largos y mayor necesidad de análisis. Por eso, su incorporación a una cartera exige asesoramiento especializado, planificación patrimonial y una visión de largo recorrido. Como defendió Fernández, se trata de seleccionar bien dónde estar para mantener el plan inversor y no dejarse arrastrar por la emoción del momento.

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